En Cuba, el lugar donde se nace o se vive puede marcar el rumbo de una persona. Estudiar una carrera, encontrar empleo, emprender un negocio, recibir atención médica especializada o desarrollar un proyecto profesional suele resultar más difícil lejos de La Habana.
Para muchos habitantes de otras provincias, mudarse a la capital parece la única manera de avanzar. Pero emigrar dentro del propio país también tiene un costo: separarse de la familia, abandonar la comunidad, afrontar problemas de vivienda y comenzar de nuevo en una ciudad donde tampoco existen garantías de prosperidad.
La disyuntiva es profunda: ¿permanecer en el lugar al que se pertenece, aunque falten oportunidades, o marcharse para intentar construir una vida mejor?
No todas las provincias ni todos los municipios ofrecen las mismas condiciones. Tampoco todas las personas viven la misma realidad. Mientras algunas consideran que residir fuera de La Habana limita prácticamente cualquier posibilidad de progreso, otras creen que la desigualdad territorial solo afecta determinados ámbitos o que las oportunidades son igualmente escasas en todo el país.
👉 Queremos conocer tu experiencia y tu percepción: ¿vivir fuera de La Habana reduce las oportunidades de una persona en Cuba?
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