El sacerdote cubano recuerda el miedo y la incertidumbre de su detención cuando apenas tenía 20 años: no sabía cuál era la acusación ni qué vendría después.
El primer ministro del régimen declara, sin poder evitar reírse, que los resultados de las transformaciones económicas "ya se pueden apreciar" en Cuba.
Dos niños cubanos se detienen frente a un hombre en condición de calle y visiblemente debilitado. Sin dudar, le entregan partes de sus meriendas escolares.