El arte escultórico de Gertrud Goldschmidt (Gego)
En la obra de la escultora germano-venezolana Gertrud Goldschmidt (1912-1994), la línea no delimita ni ordena, no encierra ni define contornos estables. Tampoco funciona como gesto expresivo. Es, ante todo, una condición de posibilidad: el elemento mínimo a partir del cual se articula una estructura siempre provisional.
A diferencia de la línea geométrica entendida como instrumento de control, la línea de Gego introduce una lógica de fragilidad. Se quiebra, se superpone, se multiplica y depende de otras líneas para sostenerse. La estructura que emerge de estas relaciones no alcanza nunca un equilibrio definitivo. La fragilidad no es aquí una metáfora ni un efecto estético, sino una decisión conceptual.
La comparación con la tradición del arte concreto —Mondrian, Max Bill— permite subrayar esta diferencia. Mientras que la geometría moderna aspiró al cierre, a la claridad y a la estabilidad del sistema, Gego introduce la imposibilidad del cierre como principio estructural. Sus piezas no ofrecen soluciones formales, sino preguntas persistentes sobre cómo se sostienen las formas y hasta dónde pueden hacerlo. Esta concepción de la línea como estructura frágil supone un desplazamiento profundo respecto a la noción moderna de forma.