Un grupo de ciudadanos y creyentes se congregó el 1 de octubre de 2026 en las inmediaciones del Tribunal Municipal Popular de La Habana del Este para cantar alabanzas a Dios en apoyo a Anna Bensi y a su madre, Caridad Silvente, mientras ambas eran juzgadas por grabar y difundir la actuación de un agente policial. A pesar de las detenciones de activistas y del despliegue policial, los asistentes expresaron su solidaridad con las dos mujeres.
El vídeo muestra a decenas de personas reunidas frente al edificio donde se celebraba el juicio, entonando alabanzas cristianas. Los participantes permanecen congregados en la calle, donde sus cantos y oraciones se convierten en una manifestación pacífica de apoyo a Anna Bensi y a su madre.
La concentración religiosa expresa el respaldo a ambas mujeres frente a la represión del régimen cubano, que intentó impedir la asistencia de periodistas independientes, activistas y opositores al proceso judicial. Ante las restricciones de acceso al tribunal, los presentes continuaron acompañando a ambas mujeres desde el exterior, convirtiendo el espacio público en un lugar de encuentro y solidaridad ciudadana donde la fe se manifestó como una forma de resistencia pacífica.