¿Cómo deberían tratarse la justicia y la reconciliación durante una transición hacia una Cuba democrática? La pregunta será inevitable en cualquier proceso que deba responder a décadas de violaciones de derechos humanos y, al mismo tiempo, construir nuevas condiciones de convivencia.
Para algunos, la transición deberá priorizar el juzgamiento de quienes cometieron abusos graves. Otros advierten sobre el riesgo de convertir la justicia en castigo colectivo y defienden mecanismos capaces de combinar responsabilidad, reparación y reconciliación.
En esta entrega de Cuba Imaginada, la abogada y defensora de derechos humanos Laritza Diversent, fundadora y directora ejecutiva de Cubalex, reflexiona sobre ese dilema y sostiene que una futura democracia cubana deberá hacer justicia a las víctimas sin extender la responsabilidad de manera indiscriminada.
Justicia sin castigos indiscriminados
La posición de Laritza Diversent parte de una premisa: una transición democrática no debería intentar cerrar las heridas del pasado mediante el olvido, porque las violaciones de derechos humanos y las demandas de las víctimas continuarían presentes después del cambio político.
"Lo primero es que no puede haber reconciliación sin justicia, no puedes poner a convivir víctimas con victimarios."
Diversent advierte que dejar esas demandas sin respuesta podría alimentar venganzas y nuevos episodios de violencia. De ahí que defienda un proceso capaz de establecer responsabilidades, reparar a las víctimas y crear espacios de reconocimiento y diálogo. La abogada distingue entre la pertenencia a una estructura estatal y la participación concreta en abusos:
"No es juzgar a todo el que, por ejemplo, formó parte del Ministerio del Interior, sino a aquellos que cometieron graves violaciones de derechos humanos."
La reparación ocupa otro lugar central en su planteamiento. Diversent considera especialmente complejo el caso cubano por la extensión del daño acumulado durante décadas y sostiene que muchas de sus consecuencias no podrán revertirse plenamente.
La reconciliación, en su propuesta, también requiere que existan espacios donde se reconozcan culpas, se escuche a quienes sufrieron y se pidan disculpas. No se trataría, por tanto, de sustituir la justicia por la reconciliación, sino de hacer que ambas formen parte del mismo proceso. Diversent resume el propósito final de esa combinación:
"Evitemos eso porque queremos paz, una Cuba democrática, pero con paz."
La discusión plantea así uno de los dilemas fundamentales de una futura transición: cómo hacer justicia sin recurrir al castigo colectivo y cómo alcanzar la reconciliación sin convertirla en impunidad.
Acerca de Laritza Diversent
Laritza Diversent es abogada cubana especializada en derechos humanos y activista prodemocracia. Es fundadora y directora ejecutiva de Cubalex, organización creada en 2010 para brindar asesoría legal gratuita a víctimas de violaciones de derechos humanos en Cuba y llevar casos ante organismos internacionales.
Graduada en Derecho por la Universidad de La Habana, obtuvo una maestría en Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario por la American University. Tras el allanamiento de la sede de Cubalex por parte del régimen cubano en 2016, al año siguiente se exilió en Estados Unidos, desde donde continúa su trabajo de documentación, denuncia y defensa legal.
Cuba Imaginada
Cuba Imaginada es un proyecto de Árbol Invertido dedicado a pensar, debatir y documentar el futuro democrático de Cuba. A través de entrevistas, debates, encuestas, testimonios y propuestas ciudadanas, la iniciativa reúne voces diversas para reflexionar sobre la transición, la libertad, la justicia, la ciudadanía y la reconstrucción institucional del país. Porque imaginar el futuro también es una forma de prepararlo.
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