¿Qué debería desaparecer para siempre de la vida de los cubanos? La pregunta, planteada en esta entrega de Cuba Imaginada, abre una reflexión sobre los daños morales, simbólicos y políticos que deja el sistema totalitario en la vida cotidiana de un país.
No se trata solo de pensar en instituciones, leyes o reformas futuras. También supone identificar las marcas más profundas que el poder ha dejado en la autoestima nacional, en la relación de los ciudadanos con su propia historia y en la manera en que los cubanos han aprendido a verse dentro y fuera de su país.
La historiadora del arte, escritora y activista Carolina Barrero responde desde una preocupación central: la necesidad de desmontar la humillación como experiencia cotidiana y recuperar la dignidad asociada a la condición ciudadana.
La humillación como daño moral
Para Carolina Barrero, uno de los efectos más graves del castrismo ha sido la degradación simbólica de la palabra "cubano". Su respuesta no se limita a una denuncia política, sino que apunta a un daño acumulado durante décadas: la idea de que el ciudadano nacional ha sido colocado en una posición de inferioridad dentro de su propio país:
"El régimen logró hacer que fuera más importante un extranjero que un cubano en su propia tierra."
Esa desigualdad no solo tuvo consecuencias económicas o sociales, sino también un impacto directo en la percepción de la ciudadanía. Barrero sostiene que ese proceso terminó afectando la relación de los cubanos con su propia identidad. En sus palabras:
"El régimen nos hizo sentir humillados de nuestra condición de cubanos"
Para revertir ese daño, Carolina Barrero plantea la necesidad de un trabajo profundo de memoria. Una futura Cuba democrática no solo tendría que cambiar sus estructuras políticas, sino también rescatar los relatos, símbolos y referencias históricas que el castrismo desplazó, manipuló o silenció:
"Todo cubano debe sentirse orgulloso de sus raíces. Debe entender la memoria, el rescate de la memoria de quiénes somos."
La activista insiste en que los cubanos necesitan comprender de dónde vienen como pueblo. Esa recuperación no aparece como un gesto nostálgico, sino como una condición para reconstruir la dignidad ciudadana. La memoria, en este sentido, funciona como una herramienta política y cultural para restituir continuidad histórica allí donde el poder intentó imponer una versión única del pasado.
Barrero señala que la historia nacional cubana es mucho más amplia que el relato oficial construido por el régimen:
"El castrismo ha borrado muchísimo de esa historia épica nacional."
Desde esa perspectiva, la reconstrucción democrática de Cuba no podría limitarse a redactar nuevas leyes o convocar elecciones. También tendría que recuperar una relación sana con la historia, reconocer las múltiples tradiciones de libertad existentes en el país y devolver al ciudadano un lugar central en la narración nacional.
La idea defendida por Carolina Barrero se ubica en uno de los debates esenciales de cualquier transición democrática: cómo reparar no solo las instituciones dañadas, sino también los vínculos sociales, la confianza pública y la conciencia ciudadana.
La desaparición de la humillación implica algo más amplio: terminar con la subordinación del ciudadano, con la naturalización del desprecio institucional y con la idea de que los cubanos deben resignarse a vivir como sujetos de menor valor dentro de su propio país.
Su reflexión deja abierta una pregunta de fondo para el futuro democrático de Cuba: ¿Cómo reconstruir una nación en la que la ciudadanía vuelva a reconocerse con dignidad en su historia, en sus derechos y en su pertenencia?
Acerca de Carolina Barrero
Carolina Barrero es historiadora del arte, escritora y activista cubana por la democracia. Es líder y fundadora de la organización Ciudadanía y Libertad, espacio orientado a promover una cultura política basada en la participación ciudadana, el respeto a los derechos fundamentales y la recuperación de la soberanía cívica frente al autoritarismo.
Desde su labor intelectual y activista, Barrero ha intervenido en debates sobre identidad nacional, represión política, memoria, exilio y libertad de expresión. Su trayectoria combina investigación, escritura pública y activismo cívico en torno a los desafíos democráticos de Cuba.
Cuba Imaginada
Cuba Imaginada es un proyecto de Árbol Invertido dedicado a pensar, debatir y documentar el futuro democrático de Cuba. A través de entrevistas, debates, encuestas, testimonios y propuestas ciudadanas, la iniciativa reúne voces diversas de la sociedad civil cubana para reflexionar sobre la transición, la libertad, la justicia, la ciudadanía y la reconstrucción institucional del país. Porque imaginar el futuro también es una forma de prepararlo.
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