Un grupo de jóvenes convierte un parque en terreno de pelota y reproduce una forma de juego arraigada en los barrios cubanos. Sin guantes ni bate, golpean la pelota con la mano mientras los defensores se distribuyen por la plaza y los espectadores siguen cada jugada a pocos metros.
El video muestra cómo quien golpea intenta dirigir bien la pelota para superar a los rivales, mientras estos reaccionan para interceptarla y devolverla. Las jugadas se suceden entre carreras, lanzamientos y recepciones improvisadas en plena plaza.
Las imágenes reflejan una tradición de barrio practicada por generaciones de cubanos en calles y parques, donde el juego se convierte también en un punto de encuentro para quienes participan y quienes observan.