El sacerdote y expreso político Enrique Corona recuerda cómo la fe católica llegó a su infancia en una familia campesina y muy pobre, en una Cuba en la que se perseguía la religión, a través de pequeños gestos de su madre: una Virgen de la Caridad del Cobre escondida en el cuarto, oraciones aprendidas en casa y la referencia de una iglesia cada vez que viajaban al pueblo.
El video recoge un fragmento de la entrevista realizada por Francis Sánchez para Árbol Invertido en Madrid, y muestra al padre Corona evocando aquellos viajes de infancia y una frase de su madre que permaneció en su memoria:
"Esa es la iglesia católica, esa es nuestra iglesia."
En casa, cuenta, su madre mantenía escondida una imagen de la Virgen, ante la que colocaban velas y flores, y les enseñó a rezar el Ave María, el Padre Nuestro, el Credo y el Ángel de la Guarda. Años después, al entrar por primera vez a una iglesia en Miramar, La Habana, reconoció la imagen que había visto de niño en su casa:
"Cuando entré a esa iglesia, vi la Virgen de la Caridad en tamaño grande y dije, 'esta es de verdad. La de nosotros era chiquita'."
Su testimonio recupera una memoria de infancia sobre la transmisión silenciosa de la fe dentro de los hogares cubanos bajo la vigilancia del régimen.