Columna de Ricardo Bada

Quino nuestro que ya estás en los cielos

Mafalda y el mundo
Mafalda y el mundo
Mafalda y la bola del mundo.

Un "Alfabeto Mafalda": Homenaje a Quino, creador de "la niña más irreverente y sabia del mundo", que falleciera este 30 de septiembre a la edad de 88 años.

Ante la noticia de la muerte de Quino me quedo mudo. Hay personas que no deberían morirse nunca, y Quino era una de ellas. El mejor homenaje que puedo ofrecer a su memoria es pensar en Mafalda (que existe, y de quien Quino fue su profeta) de rodillas y musitando apenada: «Quino nuestro que ya estás en los cielos...»

Otro homenaje podría ser un alfabeto Mafalda, como el que sigue:

A de Ajedrez

Mafalda le da jaque mate a Susanita, y esta se para y saca un papel del bolsillo y lee: «Te hice morder el polvo de la derr...» Se vuelve a meter mano al bolsillo muy ruborizada: «No, esperá, ese era por si yo...» Y finalmente lee: «Me ganaste, sí, ¿y con eso qué? ¿Es mérito ganarle a quien, como yo, juega con la sana despreocupación de no alimentar el bajo apetito del fugaz triunfo, germinador de engañosas vanidades que...?». (Y sigue leyendo –el pliego es largo–, ante la mirada desvalida de Mafalda).

 B de Beatles

Felipe le dice a Mafalda que un primo suyo que sabe inglés le tradujo una canción de los Beatles. Mafalda lee la traducción y le pide un lápiz porque hay una frase que quiere copiarla, y la copia: «Cuando te vi con él sentí que mi futuro se derrumbaba». Luego le dice a Felipe: «Sólo unos genios como los Beatles podían interpretar tan bien lo que sentí la primera vez que vi a mi mamá con un plato de sopa».

C de Castellano (antiguo)

Mafalda viendo llegar a la mamá con el plato de sopa: « ¿Qué me traéis? ¡Pardiez! ¡Llevaos de aquí vuestro vil brebaje!». «¡Como os plazca, vive Dios, que no seré yo quien quede enclenque», le contesta su mamá, y deja a la pobre Mafalda con un palmo de narices.

Ch de China

Mafalda se queja a su mamá de la mala pata que tienen, vivir justo en esta época en que también existen esos chinos. La mamá, planchando, le recuerda que los chinos han existido en todas las épocas. Mafalda: «Pero a los chinos de antes sólo les daba por hacer proverbios».

D de Dios

Mafalda de rodillas le reza a Dios: «Está bien que nos hayas hecho de barro, pero ¿por qué no nos sacás un poquito del pantano?»

E de Emancipación femenina

En cuatro viñetas Mafalda avanza preguntando «Mamá ¿vos qué futuro le ves a ese movimiento por la liberación de la mujer?», con letras que van disminuyendo de tamaño conforme Mafalda pasa delante de la mesa de la plancha y de una alfombra enrollada, convirtiéndose en letras de tamaño minúsculo cuando llega delante de su mamá restregando el suelo de rodillas, y le dice: «Nada, olvidalo».

 

Mafalda feminista

 

F de Felipe

La historieta 1.611, de una sola viñeta, recuerda las mejores secuencias fotográficas cinéticas de Muybridge:

 

Dibujo

 

En ella vemos a Muriel (el amor platónico de Felipe) sentada a la derecha, leyendo en un banco de un parque, y Felipe aparece avanzando hacia ella desde el fondo, detrás del árbol a la izquierda: primero andando normal, luego la ve y echa a correr alegre y decidido pero a las cuatro zancadas ralentiza la marcha y se va como difuminando hasta que cuando queda frente

a ella (que no le ve porque sigue leyendo y tiene la cara ligeramente vuelta hacia la derecha), Felipe es ya todo un rubor y se aleja cabizbajísimo hacia el primer plano de la izquierda –¡no sin volverse hasta cinco veces!– y finalmente se sienta desolado en el césped que rodea el tronco del árbol. Una obra de arte.

 

Felipe y Muriel

G de Guille

La temprana líbido de Guille. Están Felipe y Mafalda leyendo revistas y Guille hojeándolas y sorbiendo del chupete, un “Chuip chuip chuip” que de repente se convierte en “CHUIP CHUIP CHUIP”. Felipe interroga a Mafalda con la mirada y ella le contesta lapidaria: «Brigitte Bardot».

H de Honestidad

Están jugando los cinco mayores a policías y ladrones y Felipe grita: «¡Esto es un robo!» y Manolito le replica: «¡Pues si no le gustan los precios vaya a otro almacén, señora!» Tableau!

I de Iglesia

En ninguna historieta del canon de Mafalda se la ve a ella (ni a sus amigos) ni entrar ni estar en una iglesia, y eso me recuerda aquello que descubrió el periodista y socialista Luis Araquistain: «La singularidad que más ha llamado mi atención en el Quijote, y que no veo mencionada en ninguno de sus innumerables comentaristas, es que en los 106 días que duraron las aventuras del Ingenioso Hidalgo, ni él ni Sancho Panza fueron nunca a misa». La única vez que quizás (pero nada más que quizás) se ve una iglesia en el canon Mafalda, es en la historieta 1.013 con dos niños mendigos al lado de la verja de un edificio que parece eclesiástico, y la señora que les da limosna viene con su bolso y su velo, como saliendo de misa. Después de contemplar esa escena, Mafalda vuelve a su casa y busca en el botiquín y saca un paquete de tiritas, pero no sabe cómo pegárselas en el alma. Esta es con absoluta certeza la historieta más emocionante de toda la saga de Mafalda; la de esa niña a quien le hiere en el alma la pobreza mendicante de dos criaturas de su edad.

 

Mafalda y "las curitas del alma".
Mafalda y "las curitas del alma".

 

J de Justicia (Sentido de la)

Mafalda oye en la tele que debemos amar a nuestros padres porque les debemos la vida, y acude donde los suyos con la alcancía en las manos y pregunta: «¿Cuánto es?»

K de Kant

Mafalda lleva una mesita, un vaso y una jarrita de agua delante de su padre, se sienta enfrente y le pregunta: «¿Qué es la filosofía, papá?»

L de Libertad

La maestra le pregunta «¿El sol sale...?», y Libertad: «Por la mañana», y la maestra: «Sí, pero ¿por dónde?», y Libertad: «Por la ventana del living», y la maestra: «Eso visto desde tu casa»,

y Libertad: «Sí, a mi edad no tengo muchas posibilidades de amanecer en otro lado». La maestra se da por vencida y la manda a su asiento y Libertad dice que qué pena, porque le fascina charlar con ella.

LL de Llorar

El papá de Libertad al sueldo lo llama “el Concorde” por lo rápido que vuela. Mafalda le dice que su papá tiene mucho sentido del humor. Libertad contesta que no sabe y pregunta: «¿Decir las cosas llorando es mucho sentido del humor?»

M de Mundo

La impagable historieta 99: Mafalda sentada, mientras Felipe lee un cómic: «Líos en todas partes!... ¡Qué mal anda el mundo!» Mafalda de pie, gritando: «¿Y quién es el culpable, eh? ¡Que aparezca el culpable y verá la que le doy!» Felipe se da vuelta y la encara: «¡El mundo hace siglos que anda mal! ¿Oíste? ¡Siglos!» Y Mafalda pone cara de emoticono súper enfadado: «¡Entonces el culpable debe haberse muerto! ¡¡El muy cobarde!!»         

N de Nominar

Mafalda le explica algo a Miguelito, escondidos detrás de un árbol, a propósito de un policía que les da la espalda. Miguelito entiende: «Ah». Y se van. El poli los sigue con la mirada, luego mira su porra y recuerda las palabras de Mafalda: «¿¿¿El palito de abollar ideologías???»

Ñ de Ñoñerías

Guille delante del televisor y comentando: «DÁ-BDÁ! ABBBHÚÚU! DAB!» Mafalda, detrás de él: «Tan chiquito y frente al televisor ya razona como la gente grande».

O de Ortega y Gasset

El locutor en la tele: «Ya lo dijo Ortega y Gasset, que el nuestro es un pueblo triste». Mafalda, enfadada, apaga el televisor, y le grita: «¡Pues si con eso quiso dárselas de alegre, pudo haber dicho algo más divertido!»

P de Papelones

Mafalda con la mamá delante de un comercio. El dueño le pregunta que cómo se llama y luego que si va a la escuela. Mafalda le contesta que se llama Mafalda y que sí va a la escuela, y a su vez le pregunta que si él paga todos sus impuestos. La mamá se la lleva con la cara roja de rubor y Mafalda arguye con toda razón que fue él quien empezó a hablar de obligaciones.

Q de Quino

Manolito pinta un graffiti en la pared: «Mafalda compra en almacén Don Manolo...», y empieza a pintar otro, «...por Quino, que también compra en almacén Don Mano...», pero una mano irresistible (me apuesto lo que quieran a que es la de Quino) lo arrastra fuera del dibujo por el margen derecho.

R de Radio

Mafalda no se atreve a prender la radio porque teme que durante sus vacaciones el mundo no haya cambiado nada. La mamá le dice que para eso tendrían que haberse ido de vacaciones quienes lo manejan así. Mafalda se queda dos viñetas pensándolo y al fin llega a la cocina con papel y lápiz y le dice a su mamá: «¿Me firmarías un autógrafo?»

S de Sopa

Mafalda: «¡Trabajás como negra en la cocina!... ¿y para hacer qué? ¡Sopa! La mamá: «Para eso no tuve que trabajar nada, es sopa en cubitos». Mafalda: «Cubitos?» Y en la cuarta viñeta, abrumada por la magnitud de la tragedia: «¡Qué bajo ha caído la geometría, Señor!»

T de Traducción

La mamá de Mafalda: «¡Sunescán! ¡¡Daluna búso!!» Mafalda le traduce a Libertad del dialecto de su madre volviendo del mercado: «¡Es un escándalo!, ¡¡un abuso!»

U de Unicef       

Comisionada por Unicef, Mafalda presenta la Declaración con los diez Derechos Fundamentales de los Niños, y concluye con una severa admonición a la esfera del mundo: «Y estos derechos... a respetarlos ¿eh? ¡No vaya a pasar como con los diez mandamientos!»

V de Viveza criolla

Una sola viñeta: Guille ha dejado llenar la tina del cuarto de baño y el reguero de agua (donde navegan barquitos de papel) llega hasta la sala. Su madre se apoya en la pared para no caerse del susto. Y Guille: «Lo importante es que nos queremos, mamita, vos no te fijés en lo anecdótico».

W de Washex

En la tele: «Señora, compre un Washex, el nuevo lavarropas automático, tan sencillo que hasta un niño puede manejarlo». Mafalda, cargada de razón, increpa al televisor: «¿Y para insinuar que hasta las señoras torpes pueden manejarlo, tienen que usarnos a nosotros?»

X como las incógnitas en Matemáticas                      

Hablando de las incógnitas irresueltas en la saga de Mafalda (¿por qué Mafalda nunca muestra los dientes, ni siquiera cuando auspició la campaña de salud dental; por qué nunca aparecieron en las historietas sus abuelos; por qué tampoco aparece nunca Mendoza, la ciudad natal de Quino?), el humorista Miguel Rep se pregunta asimismo: «¿Cómo sería “el cuadrito después”? Un ejemplo. ¿Qué harían los papás de Guille luego de que este los viera abrazados, y gritase “Eta e mi mujed”?» Pensando en ello, recordemos el diálogo entre Mafalda y su mamá en la tira 1.232:

«– Pero... ¿por qué tengo que hacerlo?

– ¡¡Porque te lo ordeno yo, que soy tu MADRE!!

– Si es cuestión de títulos, yo soy tu HIJA! ¡Y nos graduamos el mismo día! ¿O NO?»

La mamá, conviene subrayarlo, no contesta. ¡Aaaaah! Tomando en cuenta lo que son y cómo son los padres de Mafalda, aventuro la posibilidad de que no lo hizo... porque pudiera ser que Mafalda fuese una niña adoptada. Tarea les dejo a los mafaldólogos.

Y de Yo–yo

Mafalda se enfada viendo a Felipe jugar con un yo–yo («¡Así va a progresar mucho, este país!»), pero en la viñeta siguiente descubre a Manolito jugando también con un yo–yo («¡Otro!») y se le encara y le dice: «¿Vos también dale que dale al chirimbolo ese? ¿Qué sentido tiene, eh?», a lo que Manolito le responde: «Sentido comercial», y en la cuarta viñeta lo vemos alejándose con un cartel colgado a la espalda donde puede leerse: «¡Chicos! Su yo–yo está en almacén Don Manolo».

Z de Zoo

Mirando a Burocracia, Libertad cuenta que cuando era chica la llevaron al zoo y vio tortugas. El papá de Mafalda se ríe y le dice: «¿Y ahora cómo sos?» Y Libertad imperturbable, sin perder la serenidad: «Sé cómo terminan estas cosas, del asunto de mi tamaño pasamos al de la edad, y ahí yo ya empiezo a tener tema para deprimirlo, así que mejor... tranquilito, eh?» El pobre hombre no sabe qué responder, anonadado.

 

Paren el mundo

 

 

 

Ricardo Bada

(*Huelva/España, 1939), escritor y periodista residente en Alemania desde 1963. Autor de La generación del 39 (cuentos, Nueva York 1972), Basura cuidadosamente seleccionada (poesía, Huelva 1994), Amos y perros (cuento, Huelva 1997), Me queda la palabra (conferencias, Huelva 1998), Los mejores fandangos de la lengua castellana (parodias, Madrid 2000), Limeri de Bueno Saire (poesía nonsense, Río de Janeiro 2011), La bufanda de Cambridge (cuentos, Bogotá 2018) y El canto XXV (novela corta, Copenhague 2019). Su ópera breve La serenata de Altisidora (partitura de David Graham) se estrenó en  el Festival de Camagüey del año 2000.

Editor en Alemania, junto con Felipe Boso, de una antología de literatura española contemporánea, Ein Schiff aus Wasser [Un barco de agua] (Colonia 1981), y en solitario, de la obra periodística de Gabriel García Márquez y los libros de viaje de Camilo José Cela. Editor en España de la obra poética de la costarricense Ana Istarú (La estación de fiebre y otros amaneceres, Madrid 1991), y en Bolivia de la única antología integral en español de Heinrich Böll (Don Enrique, La Paz, 1995). 

Ha sido y en varios casos sigue siendo colaborador regular del Centro Virtual Cervantes, Revista de Libros, Revista de Occidente, Vasos Comunicantes, Pérgola, ABC y Cuadernos Hispanoamericanos (España), Nexos, La Jornada Semanal y SoHo (México), El Espectador, El Malpensante y SoHo (Colombia), El País (Uruguay), Etiqueta Negra (Perú), Aurora Boreal (Dinamarca), Amsterdam Sur (Ámsterdam), La Nación y SoHo (Costa Rica) y La Opinión (Los Ángeles/California). Mantiene, además, desde noviembre 2009 la publicación semanal de su Diario en un blog del espacio MientrasTanto de la revista Fronterad (Madrid): https://www.fronterad.com/

Republicano y agnóstico, convicto y confeso, fue nombrado paradójicamente caballero de la Orden de Isabel la Católica, y padece –no menos paradójicamente– una curiosa  dolencia llamada sacralización. Tan luego él...

Comentarios:


mcjarmillo (no verificado) | Sáb, 10/10/2020 - 10:46

Si Mafalda estuviera en Madrid en estos momentos, aun sin detenerse el mundo, se tiraba de cabeza.

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