El sacerdote y expreso político cubano Enrique Corona recuerda cómo, a los doce años, anunció a su familia que quería ser cura y su padre reaccionó dando un puñetazo sobre la mesa. El episodio refleja los temores que existían en su entorno familiar ante la persecución religiosa en Cuba y el consejo que recibió de sus abuelos para mantener en secreto su vocación.
El video recoge un fragmento de la conversación con Francis Sánchez para Árbol Invertido, en la que Corona recuerda que su padre preguntó a cada uno de sus hijos qué quería ser de mayor. Cuando llegó su turno, respondió:
"Yo voy a ser cura."
Su padre golpeó la mesa y exclamó: "Aquí no puede haber testigos de Jehová". El sacerdote explica que entonces confundía ambas vocaciones:
"Yo pensaba entonces en ese momento que testigos de Jehová y cura era lo mismo, por mi papá."
Corona recuerda una conversación con sus abuelos paternos, quienes lo llamaron aquella noche y le dieron un consejo que nunca olvidó:
"No se lo digas a nadie, pero sigue pensando en eso."
Corona concluye emocionado:
"Fue algo que se quedó ahí, en mi corazón."