El sacerdote cubano y expreso político Enrique Corona recuerda cómo su decisión de denunciar al régimen, cuando era joven, terminó llevándolo a prisión. Comenzó repartiendo octavillas escritas a mano y después redactó un artículo en el que responsabilizaba al régimen de los problemas del país, incluida la persecución religiosa. Aquellos escritos acabaron en manos de la Seguridad del Estado.
El video recoge un fragmento de la entrevista realizada por Francis Sánchez para Árbol Invertido, en la que Corona explica cómo comenzó su actividad opositora sin ayuda de nadie:
"Y entonces yo decidí que tenía que hacer algo por la libertad de Cuba. Joven, sin experiencia, solo además, pero con muchos sueños."
Su primera iniciativa fue escribir unas octavillas que tituló "Juventud y Libertad" y distribuirlas por los lugares que recorría:
"Yo escribía eso a mano y donde quiera yo pasara yo tiraba esas octavillas."
Corona relata cómo un joven llamado Guillermo tuvo acceso al artículo que había redactado, lo pasó a una computadora e imprimió numerosas copias, que terminaron repartidas por debajo de las puertas de las viviendas. La Policía identificó primero a Guillermo a través del equipo de su trabajo y detuvo también a otro conocido, Raúl, antes de llegar hasta Corona:
"De hecho la condena de nosotros es 'propaganda enemiga', nada más, porque no había otra cosa que poner."