El misterio del diamante del kilómetro cero, una gema de 25 quilates que estuvo incrustada en el suelo del Capitolio de La Habana, reúne un robo, desapariciones y versiones nunca esclarecidas sobre su destino. Francis Sánchez, director de Árbol Invertido, reconstruye esta historia en su artículo El diamante del kilómetro cero, donde sigue el recorrido de una piedra que marcaba el punto de partida de la Carretera Central y terminó convertida en uno de los enigmas más persistentes vinculados al edificio.
A partir de esa historia, Sánchez recorre el robo del diamante en 1946, su misteriosa reaparición quince meses después y las dudas que desde entonces han roedado su destino. El autor subraya que nunca se esclarecieron las circunstancias de aquel episodio:
"Nunca se aclaró aquel hecho, ni quién lo había robado, ni cómo había vuelto."
Décadas después surgió un segundo misterio. En 1973 las autoridades retiraron la gema original y colocaron una réplica, asegurando que había sido guardada por razones de seguridad. Años más tarde, distintas versiones situaron el diamante en manos de Vilma Espín o en poder de la Unión Soviética —en pago por una deuda— pero ninguna pudo probarse. Como señala Francis Sánchez en su artículo:
"El gobierno de Castro dijo que había guardado la piedra preciosa, pero nunca mostró el original ni explicó de forma convincente dónde había terminado."