Represión | Medio siglo sin Boitel

La muerte de Pedro Luis Boitel fue una de las mayores tragedias de este período funesto de la historia cubana.

Pedro Luis Boitel.
Pedro Luis Boitel. | Imagen: Árbol Invertido

Cincuenta años ya sin Pedro Luis Boitel (1931-1972), y cada año sigue siendo insuficiente para emular a los 53 días de la huelga de hambre que acabó con su existencia. La mayoría de los poetas épicos nunca vivieron una vida épica, pero a este malogrado bardo le tocó la suerte de vivir su poesía abisalmente, como quizás sólo lo había hecho en Cuba ese poeta mayor que fue José Martí.

Su calvario, casi a la misma edad que el Apóstol, continúa interpelándonos, amonestándonos en nuestras posibles flaquezas o en nuestros alardes de poetas en tiempos menos cruentos. Su muerte fue, a no dudarlo, una de las mayores tragedias de este período funesto de la historia cubana, que cada 25 de mayo debiéramos conmemorar con la gravedad de los misterios espirituales.

Condenado al exilio en Venezuela durante la dictadura de Batista, colaborador en el derrocamiento del déspota Marcos Pérez Jiménez en ese país, líder estudiantil desdeñado por Castro en la gesta del ‘59, sus actividades al frente de la organización clandestina Movimiento para Recuperar la Revolución le valieron la acusación de “conspirar contra el Estado” en el temprano 1961.


Ante la amenaza real que representaba su liderazgo, aun en prisión, fueron agregados varios cargos a su pena inicial de 10 años, en lo que para muchos constituyó un crimen premeditado del régimen castrista, que se negó a brindar asistencia médica al poeta una vez iniciada su huelga como protesta a la injusta medida.

Desde entonces, la historia no ha dejado de repetirse en sus vericuetos cíclicos; solo en las últimas seis décadas casi una quincena de cubanos se ha lanzado a esta forma de demanda a ultranza con resultados fatídicos. Así lo han hecho intermitentemente los creadores Luis Manuel Otero Alcántara y Maykel Osorbo, a quienes el régimen ha querido, como al poeta, secuestrarles una obra ingénita a sus vidas.

El técnico de radio Pedro Luis Boitel trocó la publicación de libros por la fundación de emisoras clandestinas desde donde alzó su voz contra las dictaduras. Murió en la peor de las ignominias de esta didascalia del horror que continuamos padeciendo, pero la síntesis de su vida nos sigue hablando desde la profecía de estos versos:

El destierro me ha condenado a vivir

encarcelado a la nostalgia, compartiendo su celda,

pero al transcurrir los años he aprendido a despertar,

y ahora en mi realidad busco mi emancipación, mi senda

Ahora que muchos han aprendido a despertar, que la senda del poeta se ve más clara en la noche de este medio siglo, debemos aprender a vencer la nostalgia y el destierro y encaminarnos a la emancipación.

Mario Félix Ramírez
Mario Ramírez

(Camagüey, Cuba, 1994). Poeta, editor y periodista independiente. Graduado de Ingeniería en Telecomunicaciones y Electrónica por la Universidad Central de Las Villas, en 2018. Ha publicado el libro de poemas Corolarios (Ediciones Homagno, 2019) y la investigación Un cuarto de siglo con Martí: La Peña del Júcaro 1995-2020 (edición conjunta Grupo Ánima-Homagno). Es editor en Homagno y de la revista La Hora de Cuba. Colabora como redactor en las revistas Árbol Invertido y Alas Tensas.

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