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Opinión | El voto informado, clave de la democracia

"El voto informado en política es ofrecer a los electores toda la información, educación y entrenamiento necesarios para que, ejerciendo su conciencia crítica bien formada, puedan discernir y finalmente elegir, el mejor programa político para Cuba."

Voto libre en Cuba.

La democracia no es magia. No se construye solo con una reluciente ley electoral, ni solo con una nueva Constitución de la República por muy democrático que sea su contenido. Y lo peor de todo, la democracia no se garantiza, automáticamente, ni siquiera con unas elecciones libres, plurales, transparentes e internacionalmente monitoreadas.

Y usted, amigo lector, me dirá: entonces, ¿para qué sirven todos esos registros electorales, referendos, Constitución, leyes y elecciones que proponemos para el futuro de Cuba? La respuesta es: todo eso hace falta. Claro que todo eso es necesario, digamos que todos son indispensables para edificar una democracia, pero… son del todo insuficientes sin ciudadanos bien formados ética y cívicamente.

Dimas Castellanos Martí (politólogo cubano) declara que "sin formación cívica" el pueblo cubano corre el riesgo de volver a caer en dictadura cuando se libere del Castrismo (junio de 2026).

El alma de la democracia

La educación ética y cívica es la base, la clave y el alma de toda democracia verdadera y asertiva. Sin esta formación ciudadana ninguna democracia funciona correctamente. Y la Constitución, las leyes electorales, los referéndum y las elecciones para cargos públicos fallarán. Serán un cascarón vacío, una casa sin hogar, una trampa para que los pícaros y arribistas de siempre, y los nuevos populistas, caudillos y magos de la libertad, vuelvan a usar los propios mecanismos de la democracia para destruirla desde adentro.

Hablando del analfabetismo cívico de los pueblos convertidos en masa, una frase atribuida a Maquiavelo resume crudamente ese peligro:

"Si los cerdos pudieran votar, el hombre que trae el balde de comida sería elegido una y otra vez, sin importar cuántos de ellos haya sacrificado antes… Las masas no eligen con la cabeza. Eligen con hambre, con miedo, con la promesa de una ración…" 

Estemos muy atentos porque en Cuba se puede repetir aquella historia del pueblo hebreo que, sacado de la esclavitud de Egipto, al sufrir la transición por el desierto, pero ya libre, le recordaba a Moisés las "ollas de comida" en la esclavitud del faraón.

"Moisés haciendo brotar el agua de la roca" (1669-1670) de Bartolomé Esteban Murillo.
"Moisés haciendo brotar el agua de la roca" (1669-1670) de Bartolomé Esteban Murillo.

Llama la atención, positivamente, la proliferación de propuestas, hojas de ruta, borradores de Constitución, candidatos y proyectos jurídicos y económicos que desde hace pocos meses se han multiplicado gracias a la creatividad de variados grupos de la sociedad civil cubana. Y eso es muy bueno. Pero no encuentro, con la excepción del Centro de Estudios Convivencia (CEC), que se hayan hecho propuestas sistemáticas de formación ética y cívica para la educación de los ciudadanos que deberán ejercer, en primera persona, la democracia. Y esto es muy grave. Esta es la única garantía para que la democracia funcione y sea duradera.

El voto informado en política, como el consentimiento informado en la bioética médica, consiste en ofrecer a los electores toda la información, educación y entrenamiento necesarios para que, ejerciendo su conciencia crítica bien formada, puedan enterarse, discernir y finalmente elegir el mejor programa político para Cuba, las mejores propuestas de políticas y los mejores candidatos por su honestidad, espíritu de servicio, trabajo en equipo y disponibilidad para la alternancia en el poder.

Educación ética y cívica para la Cuba democrática

Lo que me preocupa se sintetiza en las siguientes preguntas:

  • ⁠¿Estamos los cubanos suficientemente formados, con la educación ética y cívica necesaria para ejercer nuestra soberanía ciudadana y para ejercer un voto libre, responsable, consciente y bien informado? Sin esto no hay democracia que funcione.
  • Teniendo muy presente el daño antropológico causado por el totalitarismo durante más de seis décadas en Cuba, ¿estaremos preparados los cubanos para empezar a sanar ese daño desde ahora, para aprender a pensar con cabeza propia, a educar nuestra inteligencia emocional, a fortalecer y enderezar nuestra voluntad, a escoger una escala de valores, unos criterios de juicio, unas líneas de pensamiento y unos modelos de vida que contribuyan a la sanación del daño y nos capaciten para saber estudiar las propuestas y programas, para identificar tendencias ideológicas, para evaluar las cualidades de los candidatos y para hacer caer las máscaras y los mitos reciclados? Sin esto no hay democracia que funcione.
  • ⁠¿Dentro de las hojas de ruta de la transición a la democracia en Cuba hemos tenido en cuenta implementar un programa de formación ética y cívica para que los electores ejerzan el voto informado y aprendan a evaluar a cada candidato por su programa para Cuba y considerando cuál es su preferencia ideológica?

Propuestas

  1. Que las familias, las iglesias, los centros de estudio, los partidos políticos y las demás organizaciones de la sociedad civil busquen y brinden a sus miembros, los necesarios cursos de educación ética y cívica como preparación indispensable para que nuestra futura democracia funcione bien y sea duradera.
  2. El Centro de Estudios Convivencia pone a disposición de todos, sin distinción, el libro de texto: Ética y Cívica: aprendiendo a ser persona y a vivir en sociedad (Ediciones Convivencia, 2014) con catorce cursos de formación ciudadana escritos por educadores cubanos del CEC y que venimos impartiendo desde la fundación del Centro de Formación Cívica y Religiosa de la Diócesis católica de Pinar del Río en 1993. 
  3. Sin educación ética y cívica, lamentaremos en el futuro próximo que el pueblo se equivoque al votar por los programas y candidatos menos adecuados.

Sin formación ética y cívica, nos lamentaremos del alto porcentaje de abstencionismo en las futuras elecciones libres.

Sin educación ética y cívica, nos lamentaremos de la corrupción, las trampas electorales, la falta de reconocimiento de los ganadores por parte de los perdedores y otros males de los procesos democráticos.

Más vale precaver que tener que lamentar. Y precaver en la Cuba de hoy, para la democracia del mañana, se llama educación ética y cívica para todos los cubanos desde la familia y la escuela, abarcando todos los espacios de formación de la sociedad civil.

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Dagoberto Valdés Hernández

Dagoberto Valdés.

(Pinar del Río, 1955). Ingeniero agrónomo. Trabajó como yagüero (recolección de hojas de palma real) durante 10 años. Dirigió el Centro Cívico y la revista Vitral desde su fundación en 1993 hasta 2007. Fue miembro del Pontificio Consejo “Justicia y Paz” desde 1999 hasta 2006. Es miembro fundador del Consejo de Redacción de Convivencia y su Director. Premios: “Jan Karski al Valor y la Compasión” 2004, “Tolerancia Plus” 2007, A la Perseverancia “Nuestra Voz” 2011 y Premio Patmos 2017. Reside en Pinar del Río.

 

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