El jueves 6 de agosto de 2026 se cumplieron 50 días desde que el estómago de Guillermo del Sol Pérez no recibe alimento tras iniciar el 18 de junio la huelga de hambre. El miércoles 5, una doctora miró con preocupación a su hijo Adrián, luego de comprobar lo frío que estaba el cuerpo del padre. El hombre pasa horas orando y durmiendo, tendido en un colchón, en el piso de su casa de la ciudad de Santa Clara, provincia de Villa Clara, en el centro de la isla.
En representación de todos los presos políticos
Guillermo, líder de la Iglesia de Cristo en Cuba y activista que reporta casos contra la libertad religiosa para la ONG Solidaridad Cristiana Mundial demanda al régimen de La Habana la libertad de 18 presos políticos:
"Como símbolo y en representación de todos los presos políticos y de conciencia en Cuba."
Poner el cuerpo al borde del precipicio ha sido una estrategia común para llamar la atención del mundo sobre injusticias. La disidencia cubana ha usado la huelga de hambre frente al castrismo desde la década de 1960, con los históricos presos políticos conocidos como "los plantados" al frente.
La mayoría de los 18 son vecinos y amigos de Guillermo, residentes en la zona central de Cuba y hermanos en la fe entre ellos, como la joven poeta María Cristina Garrido y el histórico preso político Miguel Díaz Bousa, ya anciano y con más de 30 años en las cárceles socialistas.
En su demanda, Guillermo dice que, "tras profunda oración", decidió que debía hacer algo para llamar la atención del mundo sobre los más de 1 200 presos políticos cuando supo de la detención del disidente Leonel Tristá García y de la revocación de su excarcelación.
Adrián toma a diario fotos del hombre que le dio la vida mientras le ve las extremidades enflaquecidas y su vientre baja y sube al ritmo de una lenta respiración. A través de una aplicación de mensajería instantánea, las envía a Mario Félix Lleonart, un pastor amigo en Maryland, que se ha convertido en su conexión con el mundo exterior.
Lleonart ha recordado que Guillermo es un valiente periodista independiente que ha sufrido robos y detenciones por parte de la policía política castrista a lo largo de varios años.
Severa deshidratación y enfermedades crónicas
En su demanda, el huelguista dijo estar inspirado en el evangelio y recordó las palabras de Jesús, en Juan 15:13:
"Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos."
Adrián está verdaderamente desesperado porque conoce la fuerte voluntad de su padre. Durante la huelga ha perdido más de 30 libras, y enfrenta una severa deshidratación. El panorama es aún más comprometedor por padecimientos crónicos como la diabetes tipo 2, hipertensión severa, asma crónica, cardiopatía y antecedentes de trombosis.
El monitoreo de sus signos vitales ha revelado niveles de glucosa con oscilaciones drásticas y una presión arterial sumamente elevada e inestable, factores que elevan de forma sustancial el riesgo de un infarto o un accidente cerebrovascular, reportó Martí Noticias.
Petición pública a Donald Trump
Adrián ha tecleado frenéticamente en su perfil de Facebook una petición de ayuda a la comunidad internacional y a la administración del presidente Donald Trump:
"Su cuerpo está cediendo, y no podemos permitirnos mirar hacia otro lado. Debemos tener muy presente una dura y dolorosa realidad: cada día que pasa es una suma para la causa, pero una resta irrevocable para la vida humana."
Agrega después:
"Necesitamos que esta situación llegue a quienes tienen la capacidad de intervenir y exigir respuestas al régimen cubano antes de que sea demasiado tarde. La vida de un ser humano está en riesgo inminente. Ayúdennos a no dejar que su lucha se desvanezca en el silencio."
Guillermo está poniendo su cuerpo por la libertad de otros cubanos. A algunos ni siquiera los conoce, como los hermanos Jorge y Nadir Martín Perdomo, presos por protestar pacíficamente durante el gran levantamiento popular del 11 de julio de 2021 (11J). También lo hace por cubanos que no comparten su fe cristiana, como Loreto Hernández y su esposa, Donaida Paseiro, practicantes de la religión yoruba.
Su hidalguía no puede quedar en el abandono. Oremos y compartamos para acompañar a los valientes que arriesgan su vida por el fin de la tiranía y lo hacen con la lucidez de ir a la batalla en el nombre de Jesús.
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