Un jubilado cubano con pensión de 4.300 pesos explica las dificultades que enfrenta para comprar alimentos después de 44 años de trabajo. En este video de "Ay, Cuba", el hombre habla desde el interior de su vivienda sobre el encarecimiento de la comida y la imposibilidad de adquirir productos básicos. Su testimonio muestra cómo los ingresos de la jubilación condicionan su alimentación y lo obligan a prescindir de alimentos como la carne.
El hombre señala que una mano de plátanos "guineos" cuesta 200 pesos y que esa cantidad representa un gasto considerable frente al dinero que recibe mensualmente. Cuando le preguntan con qué frecuencia puede comer carne, responde que nunca. Después identifica los frijoles como su principal alimento.
El jubilado se refiere también al precio del arroz y del azúcar, dos alimentos habituales en los hogares cubanos. Al explicar por qué le resulta difícil adquirirlos, afirma:
"Al arroz no se le puede meter el diente ni al azúcar, porque está en cuatrocientos y pico pesos la libra."
Su relato sitúa la insuficiencia de las pensiones en Cuba en una experiencia concreta: la de una persona mayor que, después de una larga vida laboral, no dispone de ingresos suficientes para mantener una alimentación variada.
"Ay, Cuba" reúne videos originales de Árbol Invertido filmados dentro de la isla. La serie documenta escenas cotidianas, oficios, conversaciones y testimonios de personas que cuentan cómo viven y enfrentan las dificultades del presente.
Este registro incorpora al archivo de "Ay, Cuba" el testimonio de un jubilado cubano sobre el costo de los alimentos y la insuficiencia de su pensión, que le impide comprar carne y limita su dieta principalmente a los frijoles.