EL SITIO EXISTE, ES HERMOSO
A mi amigo Gil Toribio
En el espejo borroso
miro el rostro. No es aquel
rostro que vuelve; el tropel
es avaro y silencioso.
El vértigo silencioso
escucho; el ave cantar.
La sombra desdibujar
lenta la mano desnuda.
Sobre la página muda
la imagen brilla al pasar.
Máscaras puede soñar
la tenacidad del día
que se pierde. La porfía
de la noche es barajar.
Nadie le puede borrar
el rostro desorejado.
Mas debe poner cuidado
quien abra su corazón
(puro y venturoso) con
el eterno enmascarado.
Las cartas sobre la mesa
y grave el ojo a soñar
fuegos donde mitigar
la insoportable belleza.
Vuelve altiva la cabeza
al horizonte encendido:
soberbio el rostro vencido
fraguaba el reloj de arena
—y la cúspide serena
es de silencio y de olvido.
Urde la noche el espejo
en que la imagen perdura
clamorosa. La figura
es de horror en otro espejo.
Busco, lívido, el reflejo
por el viento rumoroso.
Y en el rostro venturoso
alarma la simetría
del rostro; la melodía…
El sitio existe, es hermoso.
Nuevas de Jobosí, 27 de febrero de 1916.
Claves de lectura
“El sitio existe, es hermoso” se publicó por primera vez en 2006 en el libro homónimo del sello Ediciones Ávila, de Ciego de Ávila, Cuba, y fue reeditado en 2009 por la Editorial Letras Cubanas (La Habana, Cuba). Resulta especialmente significativo dentro de la obra de Raúl Luis porque condensa tres núcleos fundamentales de su escritura: la invención de biografías literarias, la recreación de una geografía espiritual de Cuba y la experimentación con formas métricas tradicionales dotadas de una carga reflexiva moderna.
El poema funciona entonces como parte de un sistema narrativo más amplio en el que los heterónimos actúan como depositarios de memoria, voz histórica y conciencia cultural. Tanto la dedicatoria inicial al personaje “Gil Toribio” como la fecha de 1916 que lo cierra remiten a esos heterónimos creados por Raúl Luis, sobre los cuales construye su poesía y su narrativa: Pastor Urrutia Moreno (autor imaginado del poema), Andrés Gaspar Rojas, José Vicente Mármol y otros.
Juan Nicolás Padrón, poeta y ensayista cubano, caracteriza así la poesía de Raúl Luis:
"Su estilo, que no renunciaba al intimismo lírico combinado con el lenguaje conversacional que suponía un contenido muy objetivo; sin embargo, al emplear su lenguaje de elaborada ficción y valiosos recursos como sus heterónimos ─que terminaron por establecerse dentro de su obra─, parecía predominar la subjetividad. Podía ser descubierto cierto influjo martiano y el juego intertextual lezamiano, en que se unían historia local de la patria junto a la poesía universal: nos invitaba a una reflexión de lo que somos en el mundo. Estas nuevas conquistas de su estilo fortalecían una sólida poética. La superación moderna en medio de su crisis tuvo un acento notable con otra música de las estrofas tradicionales con métrica y rima."
Francis Sánchez: "Metáfora del interior de la nación y de la cubanidad"
"Más que la fabulación de un Grupo marcado por intereses estéticos y éticos, o el dibujo de determinados heterónimos, la magnitud de la fuerza literaria de Raúl Luis se concentra en la configuración de un lugar, un espacio vital en la historia y la geografía nacionales. Este topos está definido por una serie de circunstancias y acontecimientos concurrentes en que se mezclan la ficción y la realidad, una situación que tiene su epicentro en la región central de Cuba, alrededor del pueblo de Yaguajay, pero que abarca pequeños pueblos colindantes como Meneses, Nuevas de Jobosí y otros, y que en definitiva se erige en una metáfora del interior de la nación y de la cubanidad."
Francis Sánchez: Prólogo a la segunda edición de la novela El Cazador (Editorial Oriente, Santiago de Cuba, Cuba, 2011).
Ronel González: "Un poeta olvidado"
"Un poeta olvidado, a pesar del valor de sus estrofas, inobjetables en cualquier antología de la décima cubana."
Ronel González: Perfil de Facebook del Centro Iberoamericano de la Décima y el Verso Improvisado Cuba (CIDVI), 27 de agosto de 2021.
Juan Nicolás Padrón: "La ansiedad por los sitios perdidos"
"Algunos poemas dejaron un recuerdo perdurable, como el impecable soneto endecasílabo de 1914 de Pastor Urrutia Moreno, heterónimo integrante de la revista Caracol del Grupo de Yaguajay, 'Ah, maravilla, el rostro amado vuelve'; o las insólitas décimas de 1916 del mismo autor, que le dio continuidad al tema expuesto en el soneto 'El sitio existe, es hermoso'. Este ambiente y mundo creado fueron tan provechosos para la melancolía, que después el poeta Raúl Luis da a conocer una composición homónima en que se revela la ansiedad por los sitios perdidos, solo encontrados en la imaginación de lo vivido."
Juan Nicolás Padrón: Raúl Luis, poeta y amigo. Cubarte, 15 de julio de 2024.