El régimen cubano desplegó un amplio operativo policial durante el juicio celebrado el 1 de octubre de 2026 contra Anna Bensi y su madre, Caridad Silvente, acusadas por grabar y divulgar el rostro de un agente de la policía política. Ambas fueron declaradas culpables y condenadas a dos años de "limitación de libertad", en una jornada marcada por las detenciones, las amenazas y las muestras de solidaridad ciudadana.
Ante estos hechos, Árbol Invertido publicó el editorial Anna Bensi: La Cuba que da la cara frente a la tiranía, en el que denuncia la persecución contra ambas mujeres:
Dos mujeres prácticamente solas. O eso parecía, porque alrededor de ellas apareció algo que el régimen cubano teme todavía más que una protesta. La solidaridad incontenible.
El editorial contrapone el temor del agente a que se conozca su identidad con la determinación de Anna Bensi de expresar públicamente sus convicciones:
Él necesita esconderse. Anna no. Anna habla de frente. Dice que no cree en el comunismo. Dice que quiere libertad.
El editorial de Árbol Invertido también reflexiona sobre el significado de que una joven decida permanecer en Cuba y asumir los riesgos de enfrentarse al poder, mientras tantos optan por el exilio. En su actitud reconoce una expresión de la dignidad que comparten los presos políticos y quienes se niegan a guardar silencio. El texto concluye con una defensa de la valentía y la autenticidad de Anna Bensi, a quien presenta como símbolo de la esperanza:
Mientras buena parte de la juventud cubana ya se ha ido o planea irse, dando un portazo y tratando de olvidar el infierno donde le tocó nacer, increíblemente Anna se queda y asume el peligro de no ocultar lo que piensa y lo que siente.