Los libros más leídos en el exilio cubano. Comentario de un lector

Libros más leídos en el exilio cubano
Libros más leídos en el exilio cubano
Los primeros ocho de la lista de libros más leídos en el exilio cubano. | Imagen: Árbol Invertido

Una lista de obras de autores cubanos a los que la censura del gobierno ya no puede llegar.

El año 2019 ha sido de alta producción de libros cubanos de exiliados, sobre todo a través de las utilísimas editoriales virtuales independientes y los servicios al por mayor de Amazon, Apple, Barnes & Noble, Kobo, entre otras plataformas. En Amazon se venden todo tipo de obras publicadas en cualquier soporte.

Lamentablemente, las editoriales tradicionales, en su mayoría, han cerrado sus puertas a la literatura cubana que no sea oficialista o clara izquierda, lo mismo se puede decir de la crítica que proviene de los círculos cerrados de las academias y del periodismo elitista. Solo son publicados, selectivamente, los autores de la generación del Mariel y los que desde más o menos 1990 llegaron al mercado internacional del libro y formaron un auténtico “boom exiliado”, como es el caso de algunos escritores anticastristas reconocidos; aunque, por supuesto, ciertos autores procastristas y filocomunistas de la llamada diáspora y los aventajados de la isla son más aceptables para las editoriales, por supuesto, si responden a los requisitos del mercado del libro. Una miríada de valiosos autores disidentes, residentes en la isla, son totalmente ignorados y permanecen invisibles. Lo anterior es aplicable al arte y al cine de disidencia.

No obstante, los servicios digitales de publicación abren muchas posibilidades a los nuevos creadores y a los excluidos, así vemos que las listas literarias anualmente crecen con obras novedosas y autores de indudable talento. Lo mismo puede decirse de las notables contribuciones de los blogs literarios, promotores de una literatura crítica y testimonial de primer orden.

La censura y el anonimato han terminado.

Este año, en casi todas las listas de obras publicadas, aparecen dos clases de autores: los consagrados, como Zoé Valdés, y los de la nueva ola. Los primeros se benefician por tener lectores históricos y el continuar produciendo obras excelentes. Los segundos, son los que asombran por la novedad, tanto formal como en los temas que abordan, en algunos casos por la originalidad, no pretenden ser comerciales, y no cabe duda que en estos momentos están formulando la literatura cubana más audaz y, también, la más repudiada por el régimen totalitario, así como la más ignorada por el excluyente establishment crítico, “alta cultura” editorial y las cofradías mediáticas. Extrañamente, junto a los archi famosos, son los autores favoritos dentro de Cuba y algunos son relegados en el exilio.

La lista de autores y libros que da pie a este comentario, circulada en los diferentes medios de información y transferida a la isla por la publicación online Cubanet, es valiosísima, aunque digamos que incompleta, requerida de más espacio, pero en criterio y variedad supera a las listas de “encumbrados” emitidas por la cultura oficial de la isla. Las sucursales de Amazon, los blogs y hasta Facebook “sueltan” una lista de bestsellers cotidianamente, de modo que veremos variaciones entre unas y otras. En el ranking comercial no aparecen obras de autores importantes que merecen ser tomados en cuenta, a veces la propaganda desdibuja la perspectiva en cuanto a las “mejores obras”, las encuestadoras son muy selectivas y priorizan a los famosos, sean o no rentables.

En la relación a esto se barajan nombres muy publicitados, pero todos los enlistados son conocidos en sus respectivos campos. Tampoco todos los títulos son de narrativa de ficción. La obra de Montaner es una biografía neta, la de Juan Antonio Blanco y otros es una excelente denuncia, exitosa en ventas. A Rafael Rojas hay que suscribirlo en investigación e historia crítica, como a Ángel Velázquez Callejas, José Azel y Jacobo Machover. En la lista faltarían Iván de la Nuez, Alejandro González Acosta, Carlos Espinosa Domínguez, Enrico Mario Santi, Julio Benítez, etc.

En narrativa, Zoé Valdés nunca falta en ninguna lista de las que recuerdo, debido a su ingente y preciosa novelística. Si esta lista ha sido confeccionada pensando en lectores, Zoé debería estar en el puesto No.1, sin demeritar a Orlando Luis Pardo Lazo. Tras Zoé y José Antonio Ponte hay miles de lectores consuetudinarios, una empatía sorprendente y bien ganada. Yo habría hecho una lista con los mismos figurantes, pero con diferente escala. No obstante, Pardo Lazo, a quien enmarco en la nueva ola, centra mucho en la nueva tendencia contestataria generada en la isla, y ha trasladado al exilio el mensaje antisistema-post-hombre-nuevo cuyos códigos expresan dadaísmo y ruptura del lenguaje, aunque de esto hay antecedentes cercanos. El título de su libro probablemente atraiga muchos lectores, en momentos de la gran confrontación Libertad versus Socialismo.

Néstor Díaz de Villegas mantiene su escritura al nivel usual, expresividad y gancho temático, es un maestro de la narrativa, su último viaje a la isla produjo un testimonio inolvidable. En la anterior lista del 2017-2018 se analizan los aportes de Enrique del Risco, Daína Chaviano, Denis Fortún, Armando de Armas, Amir Valle, Benigno Nieto, Ramón Fernández Larrea, Gustavo Pérez Firmat, Juan Abreu. Estos autores siempre me dejan ganas de seguir leyéndolos, con razón son bendecidos por la crítica, por particularizar una visión de la vida cubana, la interioridad personal y el azar incierto de la trashumancia, el ego, el espíritu y la trascendencia. Celebro que sigan en la lista de 2019.

Lo antes expresado aplica a los demás de la lista: ejemplos de escritores cubanos que buscan sobrevivir en su balsa interior, o se vuelcan al testimonio innovador deconstructivo de lo real-escatológico-winstoniano-kafkiano dentro de la experiencia totalitaria (real socialista), el viaje al final de la noche con muchos matices grisáceos y fecundos rayitos de luz. Vivencia, expresión propia y contestación es el aporte, sin copiar a nadie. Es lo que sacamos en conclusión al leer a Risco, Ponte, Antonio Ramos Zúñiga, Rafael Vilches, Álvarez Gil, Fortún, Pedro Juan Gutiérrez, Carlos Manuel Álvarez, De Armas. En esta lista de narradores faltarían: Félix Luis Viera, José Abreu Felippe, José Prats Sariol, Abilio Estévez, Ángel Santiesteban-Prats, Orlando Freire, Carlos Díaz, Alexis Díaz-Pimienta, y muchos más, aunque solo citamos autores publicados en el 2019.

Como colofón de la lista hay un destaque merecido a los editores Ángel Velázquez Callejas y Luis de la Paz, y a la revista literaria Linden Lane Magazine, que edita la prominente escritora y poeta Belkis Cuza Malé. Mi parecer es que la revista merece encabezar la lista. Sus ediciones son hermosas y por años ha sido un manantial de información profesional, crítica y divulgación de nuevos autores, sin que ninguna tempestad la aminore. Finalmente, si me preguntaran quién es el mejor de la lista, diría que la literatura cubana del exilio. “Que nadie se crea el mejor de todos, ni el dueño de la verdad, amén”.

Listado de libros más leídos (hemos agregado los links donde se pueden adquirir):

 

1-Orlando Luis Pardo Lazo: Espantado de todo me refugio en Trump (2019).

2-Antonio José Ponte: La lengua suelta (2020).

3-Carlos Manuel Álvarez: La tribu, retratos de Cuba (2017).

4-Zoé Valdés. La casa del placer (2019).

5-Jacobo Machover: Los últimos días de Batista (2018).

6-Ángel Velázquez Callejas: Genealogía de la cubanidad (2017).

7-Néstor Díaz de Villegas: De dónde son los gusanos (2019).

8-Enrique del Risco: Turcos en la niebla (2019).

9-José Azel: Reflexiones sobre la libertad (2018).

10-Antonio Ramos Zúñiga: Los desafectos. Cuentos winstonianos (2019).

11-Pedro Juan Gutiérrez: Estoico y frugal (2019).

12-Rafael Rojas: La polis literaria (2019).

13-Benigno S. Nieto: Crónica contra el olvido (2017).

14-Ramón Fernández-Larrea: Cuba a la carta (2019).

15-Carlos Alberto Montaner: Sin ir más lejos (2019).

16-Amir Valle: Palabras amordazadas (2017).

17-Juan Abreu: Rebelión en Catanya (2017).

18-Denis Fortún: 324 Mendoza (2018).

19-Armando de Armas: El guardián de la batalla (2017).

20-Rafael Vilches Proenza: Inquisición roja (2019).

21-Antonio Álvarez Gil: El pianista y la noche (2019).

22-Zoé Valdés: Pájaro lindo de la madrugá (2020).

23-Ángel Velázquez Callejas, editor: Exodus, versos desde afuera (2019).

24-Gustavo Pérez Firmat: Heberto Padilla: poesía romántica inglesa (2019).

25-Luis de la Paz, editor: La floresta interminable (2019).

26-Juan Antonio Blanco, Rolando Cartaya, Luis Domínguez, Casto Ocando: Cubazuela: crónica de una intervención cubana (2019).

27-Daína Chaviano: Los hijos de la Diosa Huracán (2019).

 

Las antologías poéticas más exhaustivas publicadas en 2019 fueron Exodus, versos desde afuera, editada por Ángel Velázquez Callejas y La floresta interminable, compilada por Luis de la Paz, señala Cubanet. Continúa en un primer lugar, entre las publicaciones seriadas del exilio, Linden Lane Magazine, dirigida por Belkis Cuza Malé, por su sistematicidad y su persistente labor de producir nuevos contenidos de calidad, y brindar una información especializada sobre los más diversos autores cubanos.                                                                                     

Antonio Ramos Zúñiga

Cubano-estadounidense, periodista, explorador y arqueólogo. Se dedica a la arquitectura, la historia del arte y la castillología hispanoamericana. Actualmente investiga el patrimonio cultural de México. Ha publicado en periódicos y revistas de varios países y obtenido premios en periodismo, historia, arte y arquitectura. Ha participado en numerosos proyectos de conservación de monumentos históricos. Es autor de Las armas del ejército mambí (1985), La Ciudad de los Castillos (2006), Cornatel, el secreto español (2014) y Bonos Chinos. Tode se sabe en la vida (2015), Los desafectos. Cuentos winstonianos (2019), y de otros libros. Es miembro de la Asociación de Amigos de los Castillos de Puerto Rico y miembro de la junta de editores de la revista Herencia, en Estados Unidos. Tiene otra novela y un libro de poemas en edición. La novela Bonos Chinos tendrá una versión en inglés bajo el título “False”. Prepara un libro sobre el romance de Liz Taylor y Richard Burton en Puerto Vallarta.

Comentarios:


Lázaro R. G. Castell (no verificado) | Sáb, 30/05/2020 - 21:32

Con todo respeto: el artículo omite piadosamente la pregunta del millón: ¿Va dirigido también a nosotros, los lectores que vivimos dentro de Cuba? En primera, Cuba no tiene contrato con Amazon. Y en segunda, si lo tuviese, ¿con qué se sienta la cucaracha? ¿Puede un cubano de adentro darse el lujo de invertir la mitad del salario que percibe en un mes, que apenas da para el arroz, los frijoles y el aseo, en comprar alguna de esas novedades? Y antes que me saquen lo de la tía de Hialeah: ¡Yo —exclamo—, y un montón pila burujón puñao como yo, no tenemos tía, en Hialeah!

En 2017 publiqué mi primer libro (librito) en Montecallado, la editorial (Riso) de Mayabeque.  Por derechos de autor me pagaron mil pesos cubanos. (40 cuc)!!! Por cuestiones que no vienen al caso —¿desvío de recursos?— la edición —infiero yo— no pasó del centenar y medio de ejemplares, de los quinientos que debía imprimir.  Claro, no era un libro sobre los cinco héroes. Conociendo a Cubita la bella como la conozco,  gasté la mitad de  lo que gané en virtud de derecho de autor, en adquirir todos los libritos que quedaban en el stand y aun en el almacén de la provinciana feria —quedaban solo 36; ni siquiera llegaban a los cincuenta que estaba dispuesto a sufragar—, y uno a uno los fui regalando a todo al que le picó la curiosidad. Diez fulas más o menos no harían diferencia en mi refrigerador: a mí me interesaba ser leído. Sobre todo por las personas que estaban ficcionadas en los relatos. Y créanme, que fue muy grato.

En una parábola se habla de un mercader que pretendía que el mendigo le pagase por comerse un pan viejo mientras el infeliz olía la carne que estaba asando. A instancias de un sabio que intervino, el mendigo,  le pagó con el sonido de sus monedas. Es lo que me pasa cada vez que veo un medio dirigido a TODOS los cubanos, promoviendo libros en Amazon —en este saco entra Radio Martí—. Me siento como el mendigo, tan cerca, pero tan lejos, del mercader.  No obstante, virtualmente dejo caer dos pesos machos en una latica vacía de leche condensada: «tin-tin». Y felicito a los afortunados a los que, con suerte, podré leer cuando se me caigan los dientes y me ponga senil… si es que llego.

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