La activista cubana Amelia Calzadilla imaginó su primer día en una Cuba libre como un regreso inmediato a la isla, "un día de esperanza" marcado por el reencuentro familiar y la posibilidad de pensar el nuevo país en democracia. Su testimonio forma parte de la serie "Cuba imaginada", de Árbol Invertido, centrada en cómo los cubanos proyectan el primer día después de la libertad.
El video muestra a Calzadilla respondiendo con emoción qué haría tras la caída de la dictadura:
"Me voy en el primer avión que vaya para Cuba, y me voy a bajar en el aeropuerto José Martí y ahí va a estar una parte de mi familia esperándome."
Calzadilla imagina ir al solar de su abuela en La Habana Vieja, caminar por el Prado, llegar hasta el Malecón, respirar el aire del mar, tomar café con su abuela, darle "cien besos" y abrazar otra vez a sus padres.
Las imágenes muestran también una reflexión sobre el país que vendría después de ese primer día. Calzadilla asegura que quiere sentarse con sus vecinos para hablar "de esos temas que siempre hablábamos bajito", pero esta vez "en voz alta", y diseñar el país en el que desean vivir:
"Hago todo esto precisamente para no delegar en los hombros de la siguiente generación la responsabilidad de tener que librarse de esta dictadura que es cruel y asesina."
Amelia Calzadilla desea una Cuba libre debe permitir que los niños crezcan sin adoctrinamiento, que los padres recuperen su lugar, que lleguen empresarios, se generen empleos, aumente el poder adquisitivo y los cubanos puedan "entrar y salir de Cuba sin límites".