Antonio Quintana Bonachea, profesor cubano de 64 años residente en El Cotorro, La Habana, guarda una botella de sidra para abrirla el día que Cuba sea libre. Si no llega a presenciar la caída del régimen, dejó instrucciones a su familia para que la descorchen en su velorio y brinden por la libertad y por él, un deseo que resume la mezcla de esperanza y desesperación con la que afronta el deterioro de la situación del país y de su propia salud.
El video muestra a Quintana Bonachea hablando desde su vivienda sobre los apagones, el calor y las dificultades cotidianas antes de recordar las dos botellas de sidra que recibió como regalo a finales de 2025. Una la abrió con su familia para recibir el nuevo año y la otra permanece intacta:
"Brindé porque el 2026 fuera el año de la liberación. Ha pasado más de la mitad de 2026 y no se ha dado todavía. Pero bueno, queda casi la mitad. O sea, todavía puedo ver el vaso medio lleno. Pero las cosas han ido empeorando muchísimo y mi salud se deteriora muchísimo."
El profesor mantiene la esperanza, pero contempla también la posibilidad de no llegar vivo a ese momento:
"Ya reuní a la familia y les dije: esa otra botella de sidra que tengo guardada para tomármela o para brindar por la libertad el día que se caiga la dictadura, si no llego a sobrevivir lo suficiente, quiero que se la tomen y que brinden por la libertad y por mí."
Al final expresa el deseo que todavía conserva:
"Ojalá y pueda tomármela yo."