El "imperialismo" de Occidente ha sido uno de los tópicos favoritos de los libros y estudios de sociólogos e historiadores izquierdistas latinoamericanos por décadas. El hombre blanco que pone la bota sobre el buen salvaje. Españoles, portugueses, británicos. Nadie se salva en las páginas iracundas de los estudiosos.
Sin embargo, por estos días el "imperialismo" chino, que trae en una mano yuanes y en la otra "decretos-tentáculos" extraterritoriales para la región, no ocupa demasiados titulares.
¿Qué es la Nueva Ruta de la Seda?
China avanzó mediante la Nueva Ruta de la Seda con empréstitos e inversiones millonarias en puertos, extracción de minerales y tecnología. Pero actualmente también quiere extender su ley más allá de sus fronteras y colocar bajo la sombra de Beijing a sus empresas, instituciones y ciudadanos que operan en otros países, según el analista económico Carlos Palacios.
Ahora, frente a las múltiples sanciones de Estados Unidos, China pretende que, donde haya intereses chinos, el régimen de Xi Jinping tenga capacidad de presión y decisión, incluso cuando esas actividades se desarrollen en territorio extranjero, advirtió el experto.
Específicamente, preocupan el Reglamento de la República Popular China para contrarrestar la jurisdicción extraterritorial ilícita de Estados extranjeros (Decreto 835) y las Disposiciones del Consejo de Estado sobre la seguridad de las cadenas industriales y de suministro (Decreto 834).
Bajo ambos conceptos, Beijing podrá evaluar si una medida legal, administrativa, regulatoria o judicial dictada por otro país afecta su soberanía, su seguridad, sus intereses de desarrollo o los derechos de sus empresas y ciudadanos. Expresó Palacios:
"Si llega a esa conclusión, las organizaciones chinas podrían quedar impedidas de cumplir o colaborar con esa disposición extranjera, salvo que el propio Estado chino lo autorice."
Las contrasansiones "imperialistas" de China
La prestigiosa firma de abogados Morgan Lewis, que asesora a empresas multinacionales en derecho corporativo, afirmó que los decretos 835 y 834, con entrada en vigor inmediata tras su publicación, a inicios de 2026, no introducen conceptos jurídicos novedosos. Más bien, sistematizan, elevan y amplían un conjunto de herramientas desarrolladas desde 2020 para contrarrestar las sanciones de Occidente, integrando elementos de la Lista de Entidades No Confiables y la Ley contra las Sanciones Extranjeras. Subrayó la firma:
"China ha pasado de aplicar contramedidas ad hoc a contar con un marco jurídico integral e interinstitucional de contrasanciones, capaz de abordar conductas comerciales, decisiones de cumplimiento normativo y conflictos jurídicos transfronterizos."
Por ejemplo, una acción corporativa, como rescindir el contrato con un proveedor para cumplir con los controles de exportación de Estados Unidos, puede desencadenar simultáneamente investigaciones sobre la cadena de suministro (Decreto 834), contramedidas basadas en la jurisdicción extraterritorial (Decreto 835) o la inclusión en la Lista de Entidades No Confiables de China.
Las empresas que, haciendo negocios con el gigante asiático, traten de alinearse con Washington ahora serían objeto objeto de contrasanciones por parte del Partido Comunista. Esto implicaría problemas para acceder al apetitoso mercado chino de materias primas y bienes de consumo.
Respecto a la jurisdicción extraterritorial, también hay extralimitaciones por parte del Partido Comunista. Morgan Lewis interpreta el Decreto 835 de este modo:
"Una articulación de la postura de China sobre el ejercicio de jurisdicción respecto a conductas que presentan una 'conexión adecuada' con el país, lo que incrementa el riesgo asociado a decisiones tomadas fuera de su territorio."
Concluyó la firma:
"Sobre la base del marco sistematizado, el riesgo más inmediato surge allí donde las decisiones empresariales rutinarias se cruzan directamente con las obligaciones de cumplimiento en el extranjero."
Inversiones chinas en Latinoamérica
Varios países de Latinoamérica están comprometidos por la penetración de capital chino. Nicaragua es uno de ellos. Perú es otro país donde China compra buena parte de los minerales que necesita y tiene inversiones de alto peso estratégico como el puerto de aguas profundas de Chancay.
Planteó Carlos Palacios:
"¿Qué pasaría si un regulador peruano exige información, impone una sanción, demanda cooperación o dicta una obligación sobre una empresa china y Beijing ordena no cumplirla? La respuesta marcaría hasta dónde llega realmente la soberanía del Estado peruano."
Ni Perú ni ningún otro país, añadiría yo, pueden actuar con ingenuidad. China es un fuerte socio comercial, pero, como advierte Palacios:
"Esa importancia económica no puede convertirse en licencia para operar con reglas propias."
Más aún, si las leyes extraterritoriales chinas afectan la relación entre las naciones del hemisferio y la seguridad nacional de esos países, la Casa Blanca no lo toleraría. Al menos desde el ángulo de la Doctrina Donroe. Menos cuando el "imperialismo" chino no trae sino muerte.
Regresar al inicio