Pasar al contenido principal

Vidas | El obispo Siro: Sacerdote, profeta y servidor

Fue un obispo profético con su palabra "a tiempo y a destiempo", sin disimulos ni silencios cómplices. Fue profético con las obras que patrocinó y defendió "con mitra y báculo", como acostumbraba a decir frente a autoridades de todo tipo.

Monseñor Siro
Monseñor José Siro González Bacallao (1930-2021). | Imagen: Diócesis de Pinar del Río

Hace cinco años, el 19 de julio de 2021, partía hacia la Casa del Padre monseñor José Siro González Bacallao (n. 1930), quien fuera el sexto obispo de Pinar del Río. Los noventa años de su peregrinación por esta tierra pinareña fueron un valiente testimonio ejemplar de su consagración con el crisma bautismal y episcopal como "parte de Cristo sacerdote, profeta y rey-servidor".

"Con mitra y báculo"

Su sacerdocio lo vivió ofreciendo en la Eucaristía, diariamente, la vida, los sufrimientos y los gozos de nuestro pueblo. Al mismo tiempo, iluminaba con su predicación serena y fuerte esa misma vida ofrecida sobre el altar. Cuando quería enfatizar el mensaje evangélico en circunstancias muy graves, siempre comenzaba diciendo: "¡Hijitos...!". lo que venía después era siempre estremecedor e iluminador.

Monseñor Siro
Monseñor José Siro González Bacallao. | Imagen: Diócesis de Pinar del Río

Su profetismo fue uno de sus principales servicios pastorales. Fue un obispo profético con su palabra "a tiempo y a destiempo", sin disimulos ni silencios cómplices. Fue profético con las obras que patrocinó y defendió "con mitra y báculo", como acostumbraba a decir frente a autoridades de todo tipo. Fue profético con su vida por la coherencia heroica entre lo que creía, pensaba, decía y hacía. Sin alarde, sin fisura.

"Tenemos que amar a la Iglesia siempre"

Fue servidor con la sencillez y el tesón incansable de un guajiro pinareño. En primer lugar, fue un servidor de los pobres, personalmente la mayoría de las veces, sin intermediarios, con una delicadeza y un cariño admirables. Sirvió a la Madre Iglesia con una fidelidad y humildad recias. 

Le escuché muchas veces decir: 

"Dago, tenemos que amar a la Iglesia siempre, aunque duela y amarla es servirla, honrarla, engrandecerla, con toda nuestra vida. Y cuando sean mayores sus arrugas y defectos, cuidarla, defenderla, y otra vez, amarla." 

Eso aprendí de él en cada coyuntura. Y trato de honrarlo viviendo ese sensus Ecclesiae [sentido de la Iglesia].

Monseñor José Siro González Bacallao en el Sínodo de los Obispos, en el Vaticano, como delegado de Cuba (1994). Foto: Centro de Estudios Convivencia.
Monseñor José Siro González Bacallao en el Sínodo de los Obispos, en el Vaticano, como delegado de Cuba (1994). Foto: Centro de Estudios Convivencia.

En resumen, vivió las virtudes heroicamente, con sencillez y pobreza franciscanas, con una entrega y un sacrificio inclaudicables. En mi última visita a su casita alquilada en Mantua, unas semanas antes de su muerte, me pidió cien copias de la carta de los obispos "El amor todo lo espera", para "repartirla a todo el que venga a verme". Antes de darme su bendición, casi con un susurro, insistió: 

"Dago, recuerda lo que te dijo, hace muchos años, monseñor Stella, y que ahora te pide tu obispo: piensa y escribe, reza y escribe… son semillas… ¡no te canses!” 

Solo atiné a decirle: 

"Rece por mí para que sea fiel hasta el final…"

Eso mismo le pido hoy, cinco años después, con la esperanza de que se inicie la fase diocesana de su causa de beatificación como las de los obispos Adolfo y Meurice. Tres grandes pastores en tiempos de prueba.

¡Ruega por Cuba y por su Iglesia, querido Monseñor Siro!

Regresar al inicio
▶ Ayúdanos a permanecer

Un contenido como este, y nuestro medio informativo en general, se elabora con gran esfuerzo, pues somos un proyecto independiente, trabajamos por la libertad de prensa y la promoción de la cultura, pero sin carácter lucrativo: todas nuestras publicaciones son de acceso libre y gratuito en Internet. ¿Quieres formar parte de nuestro árbol solidario? Ayúdanos a permanecer, colabora con una pequeña donación, haciendo clic aquí.

[Y para cualquier propuesta, sugerencia u otro tipo de colaboración, escríbenos a: contacto@arbolinvertido.com]

Dagoberto Valdés Hernández

Dagoberto Valdés.

(Pinar del Río, 1955). Ingeniero agrónomo. Trabajó como yagüero (recolección de hojas de palma real) durante 10 años. Dirigió el Centro Cívico y la revista Vitral desde su fundación en 1993 hasta 2007. Fue miembro del Pontificio Consejo “Justicia y Paz” desde 1999 hasta 2006. Es miembro fundador del Consejo de Redacción de Convivencia y su Director. Premios: “Jan Karski al Valor y la Compasión” 2004, “Tolerancia Plus” 2007, A la Perseverancia “Nuestra Voz” 2011 y Premio Patmos 2017. Reside en Pinar del Río.

 

Añadir nuevo comentario

Plain text

  • No se permiten etiquetas HTML.
  • Las direcciones de correos electrónicos y páginas web se convierten en enlaces automáticamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
CAPTCHA
Resuelva este simple problema matemático y escriba la solución; por ejemplo: Para 1+3, escriba 4.
Este reto es para probar que no eres un robot. Por favor, ten en cuenta minúsculas y mayúsculas.