Tras el destierro de Luis Manuel Otero Alcántara han surgido cuestionamientos a la represión que sufrió el artista, en contraste con su estado físico, y lo comparan con otros presos que han salido en peores condiciones. Durante los últimos cinco años, Luis Manuel ha tenido una fuerte campaña internacional en favor de su liberación. Esta visibilidad ha sido contraproducente para la imagen exterior que pretende proyectar el castrismo con respecto a los derechos humanos en la isla.
La diferencia entre la dictadura y su oposición es que la cúpula castrista lo piensa y calcula todo; no por gusto llevan 67 años en el poder, mientras la disidencia suele ser más pasional en sus actuares. Los beneficios que ha tenido Luis Manuel dentro de prisión, como el acceso a comida y a materiales de pintura, forman parte de esa estrategia de lavado de imagen que utiliza el régimen para esconder sus desmanes. Esos beneficios resultan insuficientes porque esos cinco años han sido injustos a partir de causas fabricadas para aleccionar al propio Otero Alcántara y a los demás que quieran seguir sus pasos.
Una de las estrategias que ideó el régimen para contrarrestar esa imagen represiva fue liberar a Luis Manuel en las mejores condiciones físicas posibles, de manera que se ponga en duda qué tan represivo es en realidad. La dictadura es muy buena creando cortinas de humo con las que logra hacer ver y creer al mundo lo que ellos quieren. El caso de Luis Manuel Otero es una prueba más de lo efectivas que son esas estrategias.
No es casual que programas de propaganda como ConFilo muestren las entrevistas que ha dado Otero Alcántara después de llegar a Miami. Luis Manuel ha dicho las verdades que la Seguridad del Estado ha planificado que él diga mediante sus estrategias de represión pasivo-agresivas.
La represión "selectiva" del régimen cubano
La selectividad del régimen a la hora de reprimir no es algo nuevo. En el propio 11 de julio de 2021, muchos periodistas, artistas y miembros del movimiento 27N detenidos frente al Instituto Cubano de Radio y Televisión [rebautizado en agosto de ese año como Instituto de Información y Comunicación Social] fueron liberados a los pocos días porque eran figuras visibles y contaban con apoyo mediático. Sin embargo, para los casos anónimos que hoy se resumen en "los presos políticos", las condenas fueron ejemplarizantes, porque el sistema era consciente de que la presión internacional por esos desconocidos sería menor que por las figuras más reconocibles.
Con Luis Manuel, Maykel "Osorbo" Castillo y José Daniel Ferrer, el régimen decidió pagar el precio y demostrar a los demás que bajo sus garras nadie era intocable. Con muchos de los integrantes del 27N, en cambio, la estrategia fue el destierro, mostrándolos al mundo como privilegiados porque, supuestamente, podrían haber corrido una suerte peor.
¿Acaso es culpable Luis de tener personas preocupadas por él que durante estos años han sacado dinero de sus bolsillos para hacerle más llevadera la estadía en prisión? En verdad no, como tampoco lo es de que los demás presos políticos no hayan contado con el mismo apoyo. En todo caso, esto demuestra la necesidad de más organizaciones y fondos desde el exilio que brinden apoyo económico y mediático de forma individual a los presos políticos y sus familias para que puedan tener mejores condiciones en prisión.
Yo me pregunto, de verse en la situación de Luis Manuel, cuántos de los que hoy lo señalan con el dedo habrían renunciado a que su familia les enviara comida y pinturas, o a esos supuestos privilegios que le brindaba el régimen, simplemente porque los demás no corrían con la misma suerte.
En recientes declaraciones, Luisma ha dicho que compartía esa comida que le enviaban y, conociéndolo, le creo. Sus defectos y egoísmos son otros, pero con respecto a las cosas materiales siempre ha sido un tipo bastante desprendido. Además, en un contexto como la prisión, el egoísmo puede salir mucho más caro.
Explicar la represión en Cuba a los cubanos
Explicar cómo funciona el sistema represivo en Cuba es cansino cuando tenemos que hacerlo con personas que nunca han pisado la isla, pero cuando tenemos que hacerlo con los propios cubanos, que en algunos casos han sido víctimas de esa maquinaria, resulta absurdo y desilusionante.
Que Luis Manuel sea un expreso político y ahora un desterrado no lo libra de ser cuestionado cuando corresponda, pero lo que mayormente se mueve por las redes son las cizañas sembradas por la Seguridad del Estado y las bajas pasiones de otros activistas que, al parecer, ven una oportunidad para ganar cinco minutos de fama.
Hace un tiempo alguien me decía que Luis era de la Seguridad del Estado. Yo soy escéptico y nunca pongo la mano en el fuego por nadie, pero le comenté que no lo creía. Si lo fuera, ¿qué sentido tendría pasar cinco años preso? Si realmente lo fuese, habría que darle un merecido premio a la performance del siglo, porque hasta ahora no había visto ninguno tan extendido. La verdad, no creo que Luis sea tan buen agente como para sacrificarse cinco años en una prisión cumpliendo una misión para un Estado fallido, algo que saben incluso quienes hoy están en el poder.
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