La Bolita (o charada) en Cuba es un juego de azar popular y clandestino basado en la lotería, que ha perdurado pese a ser ilegalizado por Fidel Castro. Su funcionamiento está estrechamente relacionado con la charada cubana, un sistema numérico que asocia números del 1 al 100 con símbolos, objetos, animales o conceptos. Este juego ha evolucionado con los años, adaptándose a diferentes tecnologías y contextos socioeconómicos.
En este artículo hablamos sobre la historia de la Bolita en Cuba, explicamos cómo se juega y hacemos un recuento de los significados más conocidos de cada uno de sus números.
Origen de la palabra charada
La palabra charada llegó al español desde el francés charade. En su sentido más antiguo y general, designa un juego de ingenio en el que hay que descubrir una palabra a partir de pistas.
Su desarrollo histórico se sitúa en Francia durante el siglo XVIII. Las fuentes consultadas coinciden en que la charada nació allí como una clase de acertijo literario, a menudo en verso, en el que cada parte de una palabra se describía por separado y, al final, se ofrecía una pista sobre la palabra completa. Ese formato encajaba muy bien con el gusto de la época por el ingenio, el juego verbal y la destreza con el lenguaje. El juego fue adoptando formas más simples y populares, hasta convertirse en un pasatiempo verbal muy conocido.
Con el tiempo, la charada dejó de ser solo una composición literaria más bien culta y fue adoptando formas más breves, más ágiles y más populares. De ahí surgió la charada como juego de acertijos, primero basada en palabras y sílabas, y después también como juego de mímica o representación, muy conocido en reuniones sociales y juegos de salón. Se pasó desde la charada entendida como adivinanza verbal a las “charades” como juego de fiesta o entretenimiento colectivo.
Con el tiempo, el término pasó también a nombrar sistemas de correspondencias simbólicas. Esa evolución ayuda a entender por qué la voz charada, que en origen remitía a un juego de adivinación, terminó vinculándose en otros contextos a listas de signos, imágenes y números.
De la charada china a la charada cubana
A partir de ese significado general de juego o adivinanza, la palabra charada pasó a usarse también para nombrar sistemas más específicos de asociación simbólica.
En Cuba, ese desplazamiento semántico se produjo por influencia de la llamada charada china, una tradición de lotería y adivinación basada originalmente en 36 números, cada uno vinculado a un símbolo o “bicho”. Esa práctica llegó a la isla con los chinos en el siglo XIX.
La llegada de inmigrantes chinos a Cuba comenzó el 3 de junio de 1847, cuando 206 culíes desembarcaron en el puerto de Regla, La Habana, dando inicio a una migración masiva de más de 150,000 personas, provenientes mayormente de la región de Cantón, que duró hasta 1874. Vinieron como trabajadores contratados para reemplazar la mano de obra esclava en plantaciones azucareras. Aportaron una gran influencia en la cultura cubana, y su juego de la charada es uno de sus principales aportes.
Con el tiempo, la original charada china fue ampliándose hasta dar lugar a la charada cubana de 100 números, mucho más rica en figuras, animales, objetos y escenas de la vida cotidiana.
Así, la charada cubana conserva la lógica de la adivinación que está en el origen de esta palabra, pero la traslada al terreno de las equivalencias simbólicas: ya no se trata solo de descubrir una palabra, sino de descubrir el número de la suerte en el mundo que nos rodea, en nuestros sueños o experiencias cotidianas, reconociendo qué número corresponde a una imagen, un sueño o un signo. Esta transformación explica tanto su nombre como su gran éxito entre los cubanos a través de generaciones.
¿Qué es la charada cubana?
En Cuba, el término charada tomó con el tiempo un significado muy cubano y muy popular. En la isla, y también para los cubanos que mantienen viva esta tradición cuando emigran hacia otros países, la charada es una tabla que relaciona los números del 1 al 100 con símbolos concretos, como animales, objetos, personas o situaciones.
Por eso, cuando se habla de la charada cubana, no se alude a cualquier acertijo o juego verbal tradicional, sino a ese sistema único y popular de equivalencias numéricas que forma parte de la cultura cubana.
Y esas equivalencias entre números y símbolos, le sirven al cubano para tratar de identificar números dentro de las experiencias de su vida cotidiana. Con el uso de esta guía simbólica, siempre el cubano juega a calcular qué números le pueden dar suerte un día determinado, no solo para apostar dinero, sino al hacer cualquier elección o tomar decisiones.
—"Hay que jugar paloma [el número 24]" —expresa un cubano al que le acaba de suceder algo extraño con una paloma.
—"Si le pongo dinero al 33, me hago rico" —dice otro cubano, cuando aparece en su camino una tiñoza, provocando risas entre sus coterráneos que lo entienden.
Los números de la suerte
Con este juego de números, símbolos e interpretaciones, el cubano se mantiene siempre despierto y atento a todos los detalles que lo rodean, poniendo en acción un sistema de códigos probado por la tradición a lo largo de los años, para escrutar su realidad y sus vivencias comunes, en busca de "señales" o mensajes ocultos.
Por eso, parte de la cultura básica de un buen cubano consiste en saberse de memoria la charada, los significados de cada número desde el 1 hasta el 100. Su olfato se dirige principalmente a buscar y tratar de adivinar las fórmulas de la suerte o las advertencias sobre el futuro inmediato.
También los cubanos usan la charada para compartir abundancia o "regalar suerte".
Cuando alguien ha descubierto determinadas señales en sueños o en sus actividades y quiere tener un gesto con otra persona, le revela esa señal.
—"Hoy juega el 18 y acuérdate de mí, que vas a ganar" —dice un cubano a un amigo, después que ha soñado con un gato amarillo y al salir a la calle también se ha cruzado con un gato del mismo color.
Consiste en un "regalo" que no cuesta nada a quien lo ofrece. Y si su amigo tiene suerte, si juega a la Bolita y gana, entonces es buena costumbre dividir ese premio con quien le regaló el número ganador.
La charada cubana: un juego que ha desafiado al tiempo y al comunismo
A inicios del siglo XX, el ingenio cubano transformó la tradicional charada china en un juego propio que integraba elementos culturales locales y expandió su alcance a 100 números, dando origen a la charada cubana. Este juego de azar, junto a las apuestas y los casinos, tuvo su apogeo antes de 1959, cuando La Habana era conocida como la "Las Vegas de Latinoamérica".
Sin embargo, con la llegada al poder de Fidel Castro, los juegos de azar fueron declarados ilegales, incluyendo la Bolita, arraigada ya en la cultura popular. Pese a su ilegalidad, la Bolita se siguió jugando de forma clandestina, principalmente en zonas o barrios marginales, manteniendo generalmente la práctica en secreto frente a los ojos y los oídos de la policía, aunque la comunidad siempre conocía a los "apuntadores" que recogían los números. Se cuidaba mayormente el anonimato de la persona que era el "banquero", el dueño de la "bolita" en una comunidad, quien recibía diariamente las ganancias de las apuestas y estaba comprometido a garantizar el pago de los premios a quienes tuvieran suerte en el juego.
Durante el Periodo Especial en los años 90, marcado por severas carencias económicas, este entretenimiento se expandió con fuerza por todo el país, ofreciendo un resquicio de esperanza para quienes buscaban un golpe de suerte.
Durante mucho tiempo se tomó como referencia la lotería de Venezuela que llegaba a través de emisiones de radio captadas en el país. Los números ganadores, inicialmente vinculados a estas loterías venezolanas, comenzaron a regirse desde el año 2000 por los sorteos del Ca$h3 y Play4 de Miami. Con la llegada de Internet y las antenas parabólicas, el juego clandestino se modernizó, haciendo que los resultados se propagaran rápidamente, reflejando la resiliencia de esta tradición en la vida cotidiana de los cubanos.
¿Cómo se juega a "la bolita" en Cuba?
Los jugadores eligen entre 1 y 10 números del 1 al 100, basándose en sueños, supersticiones o las asociaciones simbólicas de la charada cubana. Cada número tiene un significado relacionado con imágenes o conceptos que los jugadores interpretan para seleccionar su apuesta.
Existen los boliteros, figuras clave en esta dinámica: son quienes registran las combinaciones de números y montos apostados, ya sea en libretas tradicionales o en aplicaciones móviles en una versión más moderna de esta actividad. Pasan por el barrio, por las cuadras, a veces casa por casa, recogiendo las apuestas y anotando los números y las personas.
El proceso de determinar los números ganadores suele basarse en los resultados de loterías internacionales como el Cash 3 o el Play 4 de Miami, transmitidos rápidamente gracias al acceso a internet y antenas parabólicas. Si un jugador acierta con su número, recibe un premio calculado mediante un sistema de multiplicación del monto apostado. Estas transacciones, gestionadas casi siempre por los boliteros, refuerzan su papel esencial en el funcionamiento de este juego, que persiste pese a su ilegalidad y las restricciones gubernamentales.
Significado de los números de la charada cubana, "la bolita":
- Caballo, sol, tintero, camello
- Mariposa, hombre, caracol
- Marinero, luna, taza, muerto
- Gato, boca, soldado, llave, vela, militar
- Monja, mar, candado, periódico, fruta, lombriz
- Jicotea, carta, reverbero, botella
- Caracol, sueño, mierda, caballero
- Muerto, león, calabaza, mesa
- Elefante, entierro, lira, cubo, esqueleto, buey
- Pescado grande, paseo, dinero, lancha
- Gallo, lluvia, fósforo, taller, fábrica
- Mujer mala, viaje, toallas, cometa, perro grande
- Pavo real, niño, anafe, chulo
- Gato tigre, matrimonio, sartén y cementerio
- Perro, visita, cuchara
- Toro, plancha, vestido, avispa
- Luna, mujer buena, hule, camisón, armas, opio
- Pescado chiquito, iglesia, sirena, palma, gato amarillo
- Lombriz, campesino, tropa,
- Gato fino, cañón, camiseta, tibor, libro, mujer
- Majá, reloj de bolsillo, cotorra
- Sapo, estrella, chimenea
- Vapor, submarino, barco, águila
- Paloma, música, carpintero, cocina
- Piedra fina, casa, sol
- Anguila, calle, médico
- Avispa, campana, cuchara grande, canario
- Chivo, bandera, político, perro chico
- Ratón, nube, venado
- Camarón, arco iris, almanaque, buey, cangrejo
- Venado, escuela, zapatos
- Cochino, enemigo, mulo, demonio
- Tiñosa, baraja, santa, Jesucristo, bofetón
- Mono, familia, negro, capataz
- Araña, novia, bombillos, mosquito
- Cachimba, teatro, bodega, coloso
- Gallina prieta, gitana, hormiga, carretera
- Dinero, carro, goleta, guantes, barril
- Conejo, culebra, rayo, baile, tintorero
- Cura, sangre, bombero, cantina, estatua
- Lagartija, prisión, pato chico, jubo, capuchino
- Pato, país lejano, carnero, abismo
- Alacrán, amigo, vaca, puerta, presidiario y jorobado
- Año del cuero, infierno, año malo, temporal, tormenta
- Tiburón, presidente, traje, tranvía, estrella
- Guagua, humo, hambre, hurón, baile, chino
- Pájaro, mala noticia, mucha sangre, escolta, rosa
- Cucaracha, abanico, barbería, cubo
- Borracho, riqueza, figurín, percha, tesoro, fantasma
- Policía, alegría, florero, alcalde, pícaro, árbol
- Soldado, sereno, anteojos, sed, oro, presillas
- Bicicleta, coche, abogado, libreta
- Luz eléctrica, prenda, tragedia, diamante, beso, alguacil
- Flores, gallina blanca, sueño, timbre, cañón
- Cangrejo, isleños, caerse, sellos
- Reina, merengue, piedra
- Cama, ángeles, telegrama, puerta
- Adulterio, retrato, cuchillo, ferretero
- Loco, langosta, anillo
- Sol oscuro, payaso, cósmico
- Cañonazo, revolver, boticario
- Matrimonio, nieve, lámpara, visión, academia, carretilla
- Asesino, cuernos, espada, bandidos
- Muerto grande, tiro de rifle, maromero, relajo
- Cárcel, comida, bruja, ventana, trueno
- Divorcio, tarros, máscara, carnaval
- Puñalada, autoridad, fonda, aborto, zapato
- Cementerio grande, globo, cuchillo grande, templo, bolos
- Pozo, fiera, loma, vagos, polvorín
- Teléfono, coco, tiro, barril, bala
- Río, sombrero, perro mediano, pantera, fusil
- Ferrocarril, buey viejo, cetro, relámpago
- Parque, navaja, manzanas, maleta, ajedrez, cigarrillo
- Papalote, coronel, serpiente, cólera, tarima
- Cine, corbata, viento, guitarra
- Bailarina, humo en cantidad, caja de hierro, violín
- Banderas, guerra, colegio, billetes de banco, ánfora
- Obispo, sarcófago, rey, apetito, lunares
- Coche de tren, dulces
- Médico, buena noticia, luna llena, trompo
- Teatro, ingeniero, cuerda, actriz
- Madre, batea, pleito, muelle
- Tragedia, procesión, limosnero, bastón, madera
- Ciego, sastre, bohío, marcha atrás
- Reloj, espejo, guano
- Convento, tijera, desnudar, manguera
- Baúl, fuego, plátanos
- Espejuelos, gusano, vaso, hojas
- Lotería, agua, monja vieja, melón
- Viejo, espejo grande, caramelo
- Tranvía, pájaro negro, bolchevique
- Globo muy alto, suicidio, Cuba
- Revolución, sortija, general, joyas, libertad
- Machete, mariposa grande, leontina
- Guerra, alacrán
- Desafío, periódico, pícaro, zapatos nuevos
- Mosquito, mono grande, sinsonte, grillo grande
- Piano, entierro grande, santo
- Serrucho, carbonero, lluvia
- Automóvil, Dios, inodoro