El inicio del curso escolar 2025-2026 tiene un telón de fondo crítico: pocos quieren ser maestros en Cuba. El déficit de profesores golpea con especial fuerza a Ciego de Ávila, donde las autoridades educativas advierten además que la escasez de uniformes, la falta de libros de texto y el deterioro de la infraestructura comprometen el nuevo año lectivo.
Durante una visita a la provincia avileña, la ministra de Educación, Naima Trujillo Barreto, comprobó la vulnerabilidad con que las escuelas se preparan para el inicio del curso. La falta de docentes en asignaturas claves como Español y Matemática sobresalió como el problema más urgente.
Ante esta situación, se anunció una "convocatoria especial y masiva" en coordinación con instituciones locales para intentar garantizar la dotación de profesores. Sin embargo, la medida genera preocupación entre las familias. A las afueras de varias escuelas de la provincia, padres expresaron su inquietud por el impacto que pueda tener en la calidad del proceso de enseñanza. Temen que, en la urgencia del momento, se elijan personas sin experiencia.
"Esto se tenía que trabajar con tiempo; a solo días de iniciar las clases no van a conseguir nada", opinó María del Carmen, madre de una estudiante que inicia el 5.º grado en la escuela Paquito Espinosa, de Morón, donde no cuentan con el claustro completo de maestros.
Prioridad oficial: adoctrinamiento
A pesar de la situación urgente que enfrenta el sistema educativo, las autoridades cubanas ratificaron como prioridad este año el trabajo político-ideológico. Entre las líneas definidas para el nuevo curso también se incluyó la promoción del pensamiento crítico en los estudiantes, un objetivo que contrasta con las restricciones que persisten en la sociedad para expresar libremente opiniones disidentes.
Por primera vez, figura entre las prioridades del Ministerio de Educación la atención a problemas sociales como la drogadicción, un fenómeno en aumento en Cuba. El reconocimiento resulta significativo tras años en que las autoridades minimizaron el problema, y evidencia la magnitud del desafío y la urgencia de enfrentarlo desde la escuela y la comunidad.
Déficit crónico de maestros
La escasez de maestros en la enseñanza general no es un fenómeno nuevo. En el curso anterior, las clases comenzaron con unos 24 000 docentes menos de los necesarios, según reconoció la propia ministra de Educación.
La situación se ha agravado en medio de la crisis económica que vive la isla, marcada por salarios insuficientes, el éxodo de profesionales hacia sectores privados mejor remunerados y una baja matrícula en las carreras pedagógicas. Ciego de Ávila ya figuraba entonces entre las provincias con mayor falta de profesores, junto a La Habana, Artemisa, Mayabeque, Matanzas, Sancti Spíritus y Camagüey. Hasta la fecha, no se han publicado estadísticas actualizadas sobre la magnitud del déficit a nivel nacional.
Según fuentes del sector educativo que pidieron el anonimato, el faltante de docentes se debe en gran medida a la incapacidad del sistema para garantizar condiciones mínimas que permitan a los profesionales permanecer en las aulas.
Escasez de uniformes
El inicio del período lectivo 2025-2026 llega también marcado por la falta de uniformes. El propio gobierno admitió en la Mesa Redonda, su principal espacio televisivo de propaganda, que ante una demanda de 3,6 millones de prendas la industria solo pudo producir 2,2 millones. La explicación oficial responsabilizó a la "contingencia energética" y a la escasez de combustible para el transporte, mientras aseguraba que los grados iniciales (preescolar, 5.º y 7.º) tendrían prioridad.
Hasta ahora se ha vendido más del 80 % de la única prenda disponible. Las autoridades prometen entregar dos uniformes por estudiante, pero en la práctica solo se ha distribuido uno y el segundo llegará en una fecha aún no definida, lo que aumenta la incertidumbre de las familias.
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