La especial sensibilidad de Juan Ramón Jiménez, su conexión con la naturaleza y, a través de ella, consigo mismo, distinguen casi toda su obra poética.
Desde la serenidad contemplativa de Friedrich hasta la angustia visceral de Goya, la noche ha sido un espejo de las emociones y los dilemas del ser humano.
Desde el Romanticismo hasta las corrientes estéticas actuales, los temas nocturnos han evolucionado a la par que la visión de los artistas sobre el mundo.