El reciente ataque del aparato propagandístico del Estado cubano contra elTOQUE ha cruzado una frontera muy peligrosa. No se trata solo de difamar a un medio independiente, sino de exponer públicamente a periodistas y colaboradores como si fueran delincuentes, con nombres, apellidos y hasta posibles castigos. Es imposible llamar “periodismo” a lo que en realidad es un acto de intimidación estatal muy calculado, a través de canales de comunicación o propaganda al servicio de la policía política en un régimen totalitario.
Un escarmiento ejemplarizante
Un video de Razones de Cuba, conducido por un represor de cuello blanco, Humberto López, primero ejecutó la coreografía de un show mediático de la dictadura contra el medio informativo. Razones de Cuba, esa "página oficiosa de la Seguridad del Estado", luego saca desde la sombra a la luz pública un plan de acción de esa policía política, Y desde el primer párrafo del escrito suenan los aullidos más amenazantes:
La investigación penal contra la plataforma digital El Toque avanza con contundencia, individualizando a sus responsables por una amplia gama de actividades delictivas. Según revelaron autoridades, la pesquisa se centra en 18 directivos de la organización, así como en un grupo de colaboradores ya identificados.
En el texto replicado por CubaSí y otros medios oficiales se subraya, como declaración de intenciones del régimen (en Cuba, en un sistema totalitario, no hay que esperar a concluir las investigaciones ni a tener sentencias en firme: la simple voluntad del poder es ya ley, por decreto), se subraya que el mecanismo represivo "avanza con contundencia" contra el medio informativo y su equipo, por presuntas actividades vinculadas a “agendas externas dirigidas a subvertir el orden constitucional”. El mismo artículo sostiene que el medio “opera como instrumento de guerra cognitiva contra Cuba, mediante mensajes destinados a generar descontento social, dividir a las familias y promover la desobediencia civil”.
A partir de esa narrativa, las autoridades dan un paso más: la publicación de una lista de personas asociadas a elTOQUE con nombre, foto, país de residencia y la amenaza explícita de que “pueden ser extraditados si viajan a un tercer país (…) Si viajan a Cuba, pueden ir directo a prisión”. No hace falta mucha imaginación para entender el mensaje: se trata de marcar a estos profesionales como objetivos de una persecución que pretende ir más allá de las fronteras de la Isla.
El propio elTOQUE ha denunciado que en ese listado aparecen colegas que hace meses o años no forman parte del equipo, algunos ubicados incluso en países donde nunca han vivido o en centros educativos en los que no han estudiado. La chapucería de los datos no rebaja la gravedad del gesto. La exposición pública, con amenaza de extradición y cárcel, es un ejercicio de poder que busca producir miedo, no informar. Es, en términos éticos, un linchamiento mediático.
Además, este episodio no es aislado: se suma a actos de repudio organizados contra periodistas en el exterior, campañas de descrédito en redes y la construcción de una supuesta “lista nacional de terroristas” en la que el medio independiente cubano advierte que podrían intentar incluir a miembros de su equipo. Todo apunta a una misma lógica: usar el aparato comunicacional del Estado como altavoz de la policía política para castigar a quienes narran la realidad sin seguir el guion oficial.
Matar al mensajero: el chivo expiatorio perfecto
El trasfondo de esta ofensiva es la profunda crisis económica que atraviesa Cuba: inflación disparada, moneda devaluada, mercados desabastecidos y una población obligada a sobrevivir en una economía cada vez más dolarizada. En ese contexto, la Tasa Representativa del Mercado Informal (TRM) que publica elTOQUE no crea el desastre, sino que lo refleja.
Sin embargo, el presidente Miguel Díaz-Canel ha decidido colocar al medio en el centro de su discurso. Según el dictador, “la guerra económica contra Cuba tiene por diseño deprimir al máximo los ingresos del pueblo cubano” y acusa a elTOQUE de insertarse en esa estrategia mediante un “probado financiamiento” destinado a acentuar la depreciación del peso.
El Banco Central de Cuba, por su parte, ha calificado la referencia cambiaria difundida por el medio como una “señal distorsionada” que afecta precios, expectativas y decisiones de la población. Voceros oficialistas han ido todavía más lejos, hablando de “terrorismo financiero” y de un supuesto programa de “guerra económica” detrás de la tasa publicada por elTOQUE.
Resulta difícil sostener seriamente que un medio de comunicación, por sí solo, pueda provocar el colapso de una moneda ya hundida por años de mala gestión, falta de transparencia y ausencia de un mercado cambiario creíble. No lo decimos solo nosotros: el periodista y economista oficialista Ariel Terrero considera que:
Buscar culpas del comportamiento del mercado cambiario informal en la actuación de un medio de prensa aislado resulta (…) grotesco, carente de sostén económico alguno.
Lo que sí tiene larga tradición en Cuba es la búsqueda de chivos expiatorios. Hoy la diana está puesta en elTOQUE; ayer lo estuvo en dirigentes como Carlos Lage y Felipe Pérez Roque, obligados a presentar cartas públicas en las que admitían misteriosos “errores” y asumían “toda responsabilidad” sin que jamás se explicara con claridad de qué se les acusaba. Ahora, en plena tormenta económica, el exministro Alejandro Gil enfrenta juicios por espionaje y corrupción, señalado como gran responsable de un derrumbe que expertos atribuyen a decisiones tomadas mucho más arriba y durante mucho más tiempo.
Cuando el modelo está en crisis estructural, siempre resulta más cómodo acabar con la reputación de una persona —o de un medio— que asumir el fracaso de un sistema entero. Convertir a elTOQUE en culpable de la inflación equivale a culpar al termómetro de la fiebre. Pero, no porque maten al mensajero (que no podrán: la prensa independiente cubana nunca ha dejado de crecer y expandirse a pesar de todas las cacerías oficiales, como fue la Primavera Negra en 2003), no por eso evitarán que el mensaje único y verdadero continúe llegando: esa verdad es la realidad misma de una economía colapsada por la incapacidad del sistema, una verdad constante y sonante que se constata en cada rincón de Cuba con o sin internet, con o sin corriente eléctrica, lo oculte el Granma o lo digan elTOQUE y Árbol Invertido.
Desde Árbol Invertido nos pronunciamos
- Rechazamos la publicación de listas de periodistas y colaboradores con amenazas de extradición y prisión como un acto de hostigamiento político incompatible con cualquier noción de Estado de derecho.
- Defendemos el derecho de elTOQUE a informar sobre la realidad económica del país, incluyendo la tasa del mercado informal, sin ser criminalizado por ello.
- Expresamos nuestra solidaridad con su equipo actual y con quienes han sido arrastrados a esta campaña pese a no trabajar ya en el medio.
- Nos sumamos al llamado a la comunidad internacional de medios, organizaciones de derechos humanos y asociaciones profesionales para que sigan de cerca este caso y se pronuncien ante este nuevo intento de castigar el ejercicio del periodismo.
Sigue estando en juego el derecho de la ciudadanía cubana a saber qué ocurre con su dinero, con su país y con su vida cotidiana. Hoy el blanco es elTOQUE; mañana puede ser cualquier otro proyecto, cualquier otra voz. Frente a la lógica de “matar al mensajero”, nuestra apuesta es, con contundencia: más periodismo, más transparencia y más solidaridad entre quienes insisten en contar lo que el poder preferiría mantener en la penumbra.
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