La editorial independiente La Maleza y la plataforma cultural Misfit Art Alliance publicaron Totalitarian Cuba, la edición en inglés de Cuba totalitaria, una antología que reúne a escritores, artistas, investigadores y activistas para examinar los mecanismos de control político, censura y represión ejercidos por el Estado cubano.
Editado por Henry Eric Hernández y Lester Álvarez Meno, con textos preliminares de Joaquín Badajoz y diseño de Julian Goll, el volumen busca trasladar al espacio anglófono una discusión que hasta ahora había circulado principalmente entre lectores cubanos e hispanohablantes.
El proyecto original fue presentado por Hernández a la Editorial Hypermedia en 2019 y publicado en español en noviembre de 2022. La colaboración posterior entre La Maleza y Misfit Art Alliance permitió preparar la versión inglesa, aparecida en 2025.
"La colaboración entre La Maleza y Misfit Art Alliance propone llegar a públicos no cubanos ni hispanohablantes", explicó Hernández. La intención, añadió, es expandir la discusión y favorecer "cierta comprensión del contexto cubano" entre lectores estadounidenses y de otros países interesados en lo que sucede en la isla.
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La publicación reúne a más de cuarenta participantes procedentes de diferentes generaciones, disciplinas y experiencias dentro y fuera de Cuba. Entre ellos se encuentran Abel Sierra Madero, Ahmel Echevarría, Coco Fusco, Tania Bruguera, Luis Manuel Otero Alcántara, Hamlet Lavastida, Yoani Sánchez, Carlos Lechuga, Katherine Bisquet, Camila Ramírez Lobón, Sandra Ceballos, Reynier Leyva Novo, José Ángel Vincench, Pedro Marqués de Armas y Marlene Azor Hernández.
También participan Alberto Casado, Alejandro Aguilera, Ángel Delgado, Celia Irina González Álvarez, Claudia González Marrero, Dagoberto Rodríguez, Daniela del Riego, David D'Omni, Eileen Almarales Noy, Ezequiel O. Suárez, Héctor Antón Castillo, Jesús Hernández-Güero, Juan Pablo Estrada, Julio Llópiz-Casal, Leandro Feal, Levi Orta, Lorena Gutiérrez Camejo, Marco A. Castillo, Nelson Jalil, Oscar Grandío Moráguez y Rafael Almanza, entre otros autores y colectivos.
Un diálogo entre imágenes, ensayos y testimonios
Totalitarian Cuba no está organizado como una sucesión convencional de análisis políticos. La antología cruza ensayos, literatura, testimonios, caricaturas, teatro, performances y obras visuales que producen interpretaciones autónomas sobre la experiencia totalitaria.
Para Hernández, esa convivencia entre disciplinas genera un imaginario distinto sobre Cuba. Señaló:
"Cada práctica suma reflexiones no como apéndices unas de otras, sino como complemento activo."
Las imágenes no tienen una función meramente ilustrativa. Explicó el editor:
"Las obras no ilustran los capítulos, sino que producen su propio discurso en relación con el discurso de la antología."
Entre las piezas incluidas figura "Sketch (Piñera Takes the Floor)", un dibujo en tinta sobre papel realizado por Alberto Casado en 1994 y perteneciente a la colección de José Ángel Vincench. Su presencia, junto a otras propuestas visuales, permite que el volumen construya una memoria política y artística sin subordinar la creación al ensayo escrito.
En el prefacio, Lester Álvarez Meno presenta el libro como una colección multifacética de testimonios creativos y críticos que analiza un sistema concebido para sofocar cualquier manifestación de pensamiento independiente o participación cívica.
Según su lectura, aquello que una democracia podría reconocer como parte de su patrimonio intelectual y artístico es percibido por el aparato estatal cubano como una amenaza. El miedo acumulado durante décadas habría colocado a la población entre el silencio del exilio interior y las dificultades de la emigración física.
Aun así, sostiene Álvarez Meno, artistas, escritores y activistas dentro y fuera del país continúan documentando la realidad cubana e imaginando un futuro basado en la pluralidad, aunque ello implique riesgos para su libertad, sus relaciones familiares y su integridad.
Disputar la interpretación internacional de Cuba
La edición en inglés busca intervenir también en la forma en que la realidad cubana ha sido traducida y explicada fuera de la isla.
Joaquín Badajoz, autor de uno de los textos introductorios, considera que la realidad sociopolítica, el arte y la literatura de Cuba han llegado de manera limitada a los lectores anglófonos:
"La realidad sociopolítica de Cuba, así como su arte y su literatura, han sido muy mal traducidos."
A su juicio, buena parte de las publicaciones disponibles en inglés han presentado el país a través de intermediarios políticos, académicos o ideológicos y han dejado fuera un espectro más amplio de experiencias y posiciones.
Badajoz sostiene que el lector anglófono ha accedido tradicionalmente a la realidad cubana "a través de terceros", dentro de espacios de mediación cultural y académica marcados por intereses políticos. Frente a ello, destaca la diversidad formal e ideológica del volumen:
"Cuba totalitaria abarca un amplio espectro ideológico. Va de la performance a la caricatura, del ensayo político al teatro."
Publicar la antología en inglés sería, por tanto, una manera de introducir esa bibliografía en una conversación global y de confrontar las interpretaciones idealizadas o simplificadas sobre el sistema cubano.
Para Badajoz, determinados sectores académicos, mediáticos y políticos han contribuido a legitimar la imagen internacional del Gobierno de La Habana debido a intereses ideológicos, políticos y económicos.
El escritor también señala la persistencia de simpatías hacia proyectos socialistas, incluso cuando estos derivan en sistemas represivos. Según su interpretación, algunos académicos, periodistas y agentes de opinión prefieren permanecer en una posición de negación antes que revisar su participación en la legitimación del régimen.
Badajoz identifica el whataboutism —la respuesta a una denuncia mediante la evocación de abusos cometidos por otros— y el relativismo cultural como dos recursos empleados para desviar las acusaciones sobre violaciones de derechos humanos.
Esas estrategias, explicó, permiten construir "un sistema paralelo de valores" bajo el cual la represión se presenta como una particularidad histórica o cultural que no debería ser juzgada con criterios universales.
El resultado, añadió, es que las víctimas pueden terminar descritas como delincuentes, antisociales o agentes de una potencia extranjera, mientras sus denuncias quedan desacreditadas.
Los testimonios como condición de la conversación
En un sistema donde el Estado controla los medios de comunicación y los principales espacios de representación pública, los testimonios de las personas censuradas, encarceladas, marginadas o exiliadas adquieren una función fundamental. Afirmó Badajoz:
"No existe otra forma de atisbar esa realidad que no sea a través de los marginados y de sus iniciativas alternativas. Sin esos testimonios, simplemente no existe ninguna conversación."
El principal desafío del libro, considera Badajoz, no es convencer a un lector completamente desinformado, sino dialogar con quienes han recibido durante años una visión parcial o idealizada de Cuba. Señaló:
"El desafío es inspirar, de manera honesta, a quienes están interesados en el tema cubano o incluso a expertos, a desaprender."
La estructura coral y multigenérica del volumen no ofrece una explicación lineal ni un programa ideológico cerrado. En cambio, presenta fragmentos, experiencias y lenguajes que permiten al lector reconocer distintas manifestaciones de una sociedad totalitaria.
Badajoz define la antología como "un compendio de electrones libres" y sostiene que sus autores no intentan complacer a una corriente política ni ocultar sus propósitos. El horizonte compartido sería el respeto a los derechos individuales y creativos y la democratización de la sociedad cubana.
Para evitar que las denuncias sean reducidas a una disputa tradicional entre la izquierda y la derecha, propone devolverles una dimensión humana. Afirmó:
"La mejor manera de evitarlo es humanizar las denuncias, revelar sus rostros."
Esa aproximación, añadió, permitiría observar la diversidad de quienes cuestionan el sistema cubano y desmontar la idea de una oposición política uniforme.
Una colección para traducir el nuevo pensamiento cubano
La alianza entre La Maleza y Misfit Art Alliance tendrá continuidad con The New Cuban Thinking | Pocket Book Collection, una colección de bolsillo dedicada a traducir ensayos relacionados con el arte cubano.
Según adelantó Henry Eric Hernández, el primer título de la serie será publicado próximamente. La iniciativa busca ampliar la circulación internacional del pensamiento crítico producido por autores cubanos y reducir la dependencia de mediadores externos a la hora de interpretar la cultura y la realidad política del país.
Con Totalitarian Cuba, los editores proponen no solo traducir una antología, sino trasladar a otro espacio lingüístico una disputa por la representación de Cuba. El volumen presenta el arte, el testimonio y el pensamiento crítico como discursos complementarios capaces de confrontar la narrativa oficial y las lecturas internacionales que han minimizado las experiencias de censura, vigilancia y represión.
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