El escritor cubano Ángel Santiesteban.
El escritor cubano Ángel Santiesteban.

Entrevista al escritor cubano y defensor de los derechos humanos Ángel Santiesteban, guionista del filme Plantados, y premiado recientemente por la Fundación Václav Havel.

Me dispongo a conversar con el escritor Ángel Santiesteban Prats, luchador por los Derechos Humanos de nuestro país. Narrador imprescindible en las letras cubanas de los últimos 30 años. Ángel tiene el coraje de enfrentar en las calles, a cara descubierta, a los que a nombre del régimen totalitario, y de la “Dictadura del Proletariado”, oprimen al pueblo, y con valor en sus artículos periodísticos y de denuncia, llama a los opresores por su nombre. Todos los días tememos por su vida, corre peligro, está amenazado de muerte en La Habana donde vive por derecho y decisión propia.

Ángel, ¿qué es para ti la amistad?

Para mí es un culto, una religión. Nunca he traicionado a un amigo, aunque alguien me dijo, una vez que abrí el blog (Los hijos que nadie quiso) en el 2008, y versara sobre la libertad que deseaba para la cultura y para mi país, que yo lo había traicionado. Lo decía refiriéndose a que él había apostado a mi talento literario y, desde su punto de vista, encontraba una pérdida de tiempo en cuanto a la escritura. Él me decía que la función del escritor era escribir, no la de hacer política. Tuvimos maneras de mirar nuestras funciones, pues yo digo que soy escritor y ciudadano, y ambos, tienen necesidades diferentes.

Pero la amistad para mí es una necesidad. Desde niño mis amigos fueron sagrados. Siempre he dicho que mis amigos tienen en mí un seguro de vida. Y creo que esa misma necesidad de dar a mis amigos, a partir que hiciera lecturas de la historia de Cuba, me impulsó a buscar la Institución Masónica. Allí doy y recibo la fraternidad que siempre he necesitado. Me inicié a los 21 años, ya llevo 33 en la hermandad.

¿Y el amor?

El amor es amplio en toda su magnitud. Como te decía, lo encuentro en la fraternidad masónica. Allí recibo tantas pruebas de amor, que sería imposible contarte todas esas manifestaciones de amor que recibo cada día.

En la vida privada no me puedo negar, creo que lo doy y soy correspondido; pero el amor más intenso es el que he entregado a la literatura, ella ha sido mi relación más duradera y constante.

¿Novelista, cuentista o guionista de cine?

Creo que me gustaría que me recuerden como cuentista porque es el género que más me hace vibrar; pero en honor a la verdad, en los tres ejercicios, soy el narrador que llevo dentro. En cualquiera de sus variantes, disfruto el contar una historia.

La práctica de guionista ha sido recién para el largo metraje Plantados, que pronto verá su estreno en los cines del mundo; pero desde siempre, supe que ese sería uno de mis caminos. En otras entrevistas he dicho que construyo los relatos a partir de que describo las escenas que veo en mi mente hasta el más mínimo detalle. Es como una película que se me presenta y yo traslado a la escritura. Tengo esa facilidad.

¿Qué piensas de la literatura escrita en la Isla y la que se escribe en la diáspora por los cubanos.

No importa en el lugar físico donde se encuentre un cubano, lo que importan son los sentimientos. El gran intelectual cubano, el escritor Gastón Baquero, dijo que “todo lo que necesitaba de Cuba se lo había llevado en su pecho, y que en cualquier lugar donde uno se encontrara, estaría a la misma altura de las estrellas”.

Lo importante es que la cultura no tiene frontera, solo sentimientos, nacionalidad e identidad. No importan las ideologías, sino la calidad que, al final, es lo único que trasciende. Nadie va a preguntar por una obra de un artista dónde lo hizo, sólo tiene que decir que es cubano, con eso basta.

¿Por qué el activismo político?

Hermano mío, lo que te voy a decir, sé que tú, como muchos, hemos tenido un proceso parecido. Siempre digo que a mí en lo particular, me iba muy bien como escritor profesional, si así se puede entender que viajaba constantemente invitado por universidades y ferias del libro y publicara en Cuba y otros países. Daba cursos de construcción literaria y me defendía bien. En Cuba, había ganado los concursos más relevantes como el Uneac, el Alejo Carpentier y el Casa de las Américas, entre otros. Pero nadie conocía que en las noches me avergonzaba de mí. Que aunque sabía que mi literatura era provocadora, nada complaciente para el régimen, por lo que tuve disímiles de censuras, sentía que no era suficiente. Sabía que de alguna manera, ese silencio era cómplice de la dictadura.

Llegué a sentir asco de mí. Tenía espanto de pensar que mis hijos y nietos un día me dijeran cobarde, que había aceptado en silencio el totalitarismo. Me daba pánico que así me recogiera la historia. A muchos no les importa la historia, pero yo bebo de ella y de esa manera me he educado, por lo que tengo que volver a citarte a la masonería, donde profundicé el estudio de la historia patria.

Y en el 2008, abrí un blog que intentaba hablar sobre los problemas que atañen a los artistas, pero lo encontraron reaccionario, y ellos mismos, con sus intentos de doblegarme, con sus golpizas, días en celdas y encarcelamiento por dos años y medio, me han convertido en el opositor que soy hoy.

¿Qué es la Patria para Ángel Santiesteban?

Es el legado que uno deja. Una vez que morimos, lo único que podremos dejar, es la obra de la vida. Así nos enseñan una vez que te inicias en la masonería. No podemos llevarnos nada al más allá, salvo el recuerdo de los que se quedan, según tu actitud y aptitud en el decursar de la existencia.

La Patria es la única que hereda en realidad, lo valioso o no, de tu desempeño.

¿Alguna manía cuando escribes?

Ninguna. Puedo escribir en las circunstancias más increíbles. Tengo cuentos que los he escrito de memoria en celdas, sin la posibilidad de tener una hoja y un lápiz para plasmarlo; por lo que comienzo a repetir las palabras que voy agregando. A veces he llegado a memorizar cientos de palabras. Cuando he tenido la posibilidad de hacerlo, ha salido como un torrente.

¿Te cuesta sentarte a escribir, cuando lo haces tienes en mente la historia que vas a contar o te sientas a inventarla?

He tenido períodos en que he sido muy perezoso, pero eso era antes. Hay un momento que comprendí que yo podía escribir de lo que quisiera sin esperar ese impulso que muchas veces uno se justifica y que le llaman musa. Debe ser al miedo de la página en blanco, pero desde hace un tiempo ya lo perdí.

Cuando comienzo el proceso de la escritura, casi siempre es una imagen que cabe en una oración. Es como el espermatozoide que engendra. Cuando me siento no sé qué va a suceder en realidad, y entonces, es como si me comenzaran a dictar y fluye.

Lo que no puedo hacer, es tener esa emoción de una idea y dejar que se enfríe en mi mente porque la historia se me pierde, luego cuando quiero plasmarla, me parece poco trascendente. Cuando eso ocurre siempre malogro la idea. Tengo que escribirla ipso facto, aunque sea en una servilleta. Es como si dejaras la magia en esas pocas letras. Luego cuando lo trabajas, ya toma cuerpo y fuerza. Cuando viajo, si no puedo hacerlo con la laptop, siempre pongo hojas y bolígrafos en la maleta, porque no hay lugar inoportuno para que baje la idea.

Ahora estoy escribiendo una novela que ha sido muy extraño su proceso de llegada. Resulta que era algo en lo que nunca había pensado. Y una mañana me despierto, abro los ojos, y toda la historia está en mi cabeza. Solo me siento y escribo de todo lo que se trata. Una novela que tendrá una extensión como de 400 páginas. Para mí ha sido muy raro.

Me gusta decir que solo soy un escribano. Alguien que escribe de dictados.

 

Escritores cubanos Rafael Vilches, Nelton Pérez, Rafael Alcides y Ángel Santiesteban.
Escritores cubanos Rafael Vilches, Nelton Pérez, Rafael Alcides (fallecido) y Ángel Santiesteban.

 

Conocimos a dos escritores, entre tantos, que pudieron vivir cómodamente de su literatura, de la posición que alcanzaron en este país, y fuiste amigo cercano de ellos, Guillermo Vidal y Rafael Alcides. ¿Qué puedes decirme de ellos, de su actitud ante la vida, su honestidad?

Ambos fueron seres con muchas luces. Supieron anteponer el decoro a las dádivas que la dictadura ofrece a los que se “portan bien”, que son aquellos que hacen silencio, que no cuestionan, que nunca se niegan a las manipulaciones a través de la Uneac, a los que se prestan para represalias contra los colegas, y los que callan ante esas arbitrariedades y abusos, porque piensan en sí mismos, porque temen correr peligro, como si este proceso no hubiera demostrado a través de su historia que siempre vienen por nosotros, que los artistas en general no son bien mirados por los políticos, aunque los necesiten para usarlos y poder mover las masas.

Ellos fueron enemigos de toda esa desvergüenza. Rafael Alcides devolvió la medalla de Fundador de la Uneac, porque sentía pena en lo que se había convertido ese antro de la maldad, y en las injusticias y manipulaciones a que se prestaba.

La Uneac está al servicio del régimen, y eso lo sabía muy bien Guillermo Vidal, y por ello recibió los zarpazos, la censura, expulsiones de la Universidad, de donde era profesor, aunque no se sentía un político sino un artista honesto, y creo que es lo que sentimos todos, el llamado a un deber social, una obligación con nosotros mismos de ser honestos. Amir Valle también sufrió el desprecio de los que dirigen la cultura en Cuba, y ¿quién puede decir que Amir es político?

A ti mismo eres un proscrito de la cultura cubana, gracias a las herramientas indecorosas de la Uneac. Hoy amenazan con expulsar a tu mujer, y todo por publicar en donde le ofrecen un espacio, sin cuestionar dónde o quiénes publican, además de haber cometido el grave delito de ser tu pareja.

Lo cierto es que Rafael Alcides, Guillermo Vidal, Amir Valle, Antonio José Ponte y tú mismo entre otros, son ejemplos de toda la parafernalia que ocurre en ese engendro que reúne al gremio de los artistas, desde sus inicios y desde aquellas palabras de Fidel Castro dirigida a los intelectuales, que fue donde comenzó todo este horror contra los artistas de “Con la revolución todo, contra la revolución nada”.

Se han castigado a todos los que han decidido levantar sus voces, ser independientes, por el simple hecho de ser honestos, de seguir la voz de su conciencia y creer, sobre todo, que es un deber con el tiempo que nos ha tocado vivir, y con la Patria, que no es otra cosa que nuestro José Martí.

¿Qué le puedes decir a los escritores que todo el tiempo se repiten y nos repiten, que la función del escritor es escribir, que la política es para los políticos?

Me da risa solo de pensarlo. Creo que algunos lo hacían para protegernos, para quitarnos esa idea cuando disentíamos de nuestra realidad, de los problemas sociales, los cuales no podíamos sentirnos ajenos. Ellos conocían, varios de ellos lo habían sufrido en carne propia, los castigos del régimen totalitario. Otros nos lo decían por censores naturales que son, policías de la cultura cubana.

De todas maneras, los caminos son inescrutables, y los sentimientos, la conciencia y el deber, te ayudan a asumir esos derroteros, superando el miedo a los castigos que inevitablemente, tendrás que sufrir al enfrentar el desafío. Nadie sale ileso. Entre esa disyuntiva tienes que debatirte, entre ser honorable contigo o enfrentar la cobardía y mantenerte con las prohibiciones del redil.

Acabas de recibir un premio como guionista, ¿qué ha significado para tu carrera de cineasta?

Mira, realmente ha sido un tremendo estímulo, sobre todo porque es mi primera película. En lo particular me ha dado mucha satisfacción, máxime que se trata nada más y nada menos que la Fundación Václav Havel, a quien admiro como escritor y luchador por las libertades. Y en cuanto a lo profesional, que me hayan pedido tres guiones más para otras tres películas. Ya terminé y entregué un segundo guion, que comenzará a rodarse para el año que viene, pues el Covid-19 lo ha retrasado todo. Lilo, el director de Plantados, me ha dicho que es “el año de los sueños rotos”. Y tiene razón, todo se ha descolocado del orden que se tenía previsto.

El premio intenta, además de reconocer el guion de la película, dada su delicado tema, de nombrarme “artista en riesgo”, pues se teme que el régimen tome alguna represalia contra mí. El premio intenta protegerme, hacer un llamado a la comunidad internacional para evitar algún castigo contra mi persona.

Esperemos que el mundo vuelva a retomar su paso para el año que viene, y los proyectos continúen.

He conocido que la premiación se realizará en Praga a finales de septiembre. ¿Crees que puedas ir a recibir el premio?

Si las condiciones de la pandemia lo permiten, quizá sí o lo aplacen. Lo que quizá haya otro inconveniente que sea mayor que la pandemia, y es el régimen totalitario en Cuba que lleva haciendo estragos por 61 años. No sé si me permitan asistir a la premiación. De todas maneras, ya se puede asistir a los lugares de manera virtual y poder hablar al auditórium sin contratiempos. Lo que quiero decirte es que de alguna manera estaré presente en el acto.

Eso quiere decir que ellos, los del régimen, estarán molesto por el premio.

Por supuesto que sí, y eso que no han visto la película Plantados. Entonces sí que van a sufrir de ver lo que ellos han hecho a nombre de su llamada “revolución”. Ellos denigraron ese proceso que se supone que fuera humanista. Una vez que las ambiciones personales se anteponen a las sociales, se convierte en dictadura. Han cometido y continúan hoy, sus abusos para salvar un régimen que solo aporta pobreza y calamidad a su pueblo.

Seguramente que cuando vean la película se molestarán mucho; pero en realidad con quienes deben enfadarse es con ellos mismos. Deben sentir mucha vergüenza por lo que hacen a los cubanos que piensan diferente, a nombre de un proceso político que languidece.

Gracias Ángel, por tus palabras. Y enhorabuena a pesar de los pesares.

Rafael Vilches Proenza

(Vado del Yeso, Río Cauto, Granma, Cuba, 1965). Lic. Educación Artística en Artes Plásticas. Egresado del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Premio de poesía “Manuel Navarro Luna” en 2004 y 2010, con El único hombre (Ed. Orto, 2005) y País de fondo (Ed. Orto, 2011). Ha publicado Ángeles desamparados (Novela. Ed. Bayamo, 2001 / El Barco Ebrio, España, 2012), Dura silueta, La Luna (Ed. Bayamo, 2003), Trazado en el polvo (Ed. Holguín, 2006), Tiro de gracia (Ed. Holguín, 2010), Lunaciones (Letrabierta, La Habana, 2012), Café amargo (Miami, EE.UU, 2014). Textos suyos se han publicado, además, en España, Italia, Nueva Zelanda, Alemania, Puerto Rico, México, Honduras, Brasil, Chile, Canadá, Argentina y EE.UU.

Comentarios:


Andy (no verificado) | Mar, 22/09/2020 - 22:26

Siempre he sido fiel lector de Angel. Creo que termine por admitir que era de los que más he leído después de conocerlo en el Centro Onelio, de donde me gradué en 2008. Antes de ello tuve la satisfacción de entrevistarlo para un sitio digital del Oriente en una de las Ferias del Libro. En fin sin tantos recuentos. Es un tipo plantao. Si en algún momento leer sus historias te hacen ir hasta lo profundo de una realidad que subyace. Conocer luego que vive esa misma realidad, que es capaz de enfrentarla en carne propia, hace de él y su narrativa: Bastión. Gracias Angel por tanto.

Librado R Lina… (no verificado) | Mar, 22/09/2020 - 23:45

Disfruté la entrevista. Obviamente irradía sencibilidad patriótica, compromiso con Cuba y el buen escritor que se hace presente en toda la entrevista. También la masonería a moldeado su personalidad y eso me parece muy bueno. Al entrevistador une lo que hicimos por acá en Villa Clara y me honra el haberlo hecho.

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