El héroe de papel, de Ray Faxas, está protagonizada por un Camilo Cienfuegos anciano que no murió en 1959, sino que ha vivido desterrado y oculto en Cuba.
Escribir la noche y otros abismos (2024), de Ileana Álvarez, "no es un libro sobre la noche, sino uno escrito con y desde dentro del alma de una poeta".
Yo soy Leopoldo Ávila, de Carlos Esquivel, Premio Franz Kafka de Novela 2025, versa sobre una de las páginas más siniestras de la censura cultural en Cuba.
Los 99 haikus que reúne Verónica Aranda en el poemario Senda de Suces "se detienen ante aquello que la velocidad contemporánea ha condenado a desaparecer".
"Corina Oproae no convierte el dolor en espectáculo, no embellece la herida, no la utiliza como argumento moral; la contempla, la escucha, la deja hablar."
La novela Objetos perdidos de Karla Suárez apuesta por una prosa bella y de extrema contención. No dramatiza el sufrimiento ni sentimentaliza la fragilidad.
En el poemario Salón del Reino (Isliada Ediciones, 2026), Rafael Vilches se pregunta: ¿qué permanece de nosotros cuando fracasan los relatos políticos?
"Cuarta dimensión de la tarde" (Ediciones La luz y Editorial Nagg y Nell, 2011) reunió la a 37 poetas de Honduras y Cuba en un mosaico diverso y resiliente.