Periodista es una de las profesiones más peligrosas desde hace mucho tiempo. No es escribir desde una torre de marfil y desgranar palabras sobre una página en blanco. Suena agradable, pero no hay nada más distante de la realidad que esa imagen idílica. Ejercer el periodismo trae consigo el riesgo de enfrentar, con inteligencia, las extensas alambradas de la censura y la persecución.
Yoe Suárez (La Habana, 1990) conoce muy bien la ferocidad con la cual opera la dictadura. La ha padecido sin claudicar. Asiduo colaborador de los más importantes medios independientes de Cuba, su obra se caracteriza por una prosa capaz de atrapar al lector más exigente. Su mirada profunda se adentra con facilidad en historias de vida que la prensa oficialista cubana jamás se atrevería a visibilizar.
Su más reciente libro Hoz y cruz. Evangélicos, resistencia no violenta y el último régimen totalitario de Occidente (2000–2025), ganador del premio Manuel Márquez Sterling 2025, acaba de ser publicado por Ediciones Memoria (Camagüey) y Ediciones Homagno (Miami). Estamos en presencia de una obra necesaria para conocer que la Iglesia Evangélica Cubana no ha estado apartada de la lucha por la libertad de la mayor de las Antillas. Si bien la investigación y los testimonios que su autor nos presenta se centran en el primer cuarto del siglo veintiuno, es un importante paso que traerá un mayor seguimiento a partir de ahora.
La resistencia de una iglesia bajo presión
En las 828 páginas está la batalla de los creyentes para llevar adelante el evangelio como hijos del Dios Altísimo, seguidores de Jesucristo. No fue fácil. Ser cristiano es un compromiso con la Verdad. J. C. Ryle (1816-1900) definió en su libro Santidad el costo de ser cristiano:
Admito que cuesta mucho ser un verdadero cristiano. ¿Pero quién en sus cabales puede dudar de que cualquier costo vale la pena para salvar su alma? Cuando un barco está en peligro de hundirse, a los tripulantes no les importa tirar por la borda su valioso cargamento. Cuando un brazo o una pierna está infectada, el hombre se somete a una cirugía y, aun, a una amputación si hacerlo significa salvarle la vida. Igualmente, el cristiano debe estar dispuesto a renunciar a lo que sea que se interpone entre él y el cielo. ¡La vida espiritual que nada cuesta, nada vale! Un cristianismo barato, sin una cruz, probará ser al final un cristianismo inútil, sin ninguna corona.
Dividido en tres partes, el autor da a conocer la resistencia de los cristianos ante la estrategia del régimen de aplastar cualquier movimiento fuera de su alcance y aprobación. En la primera, bajo el título "Voces y Causas", aparecen duras historias en las que la dictadura llevó a activistas, líderes y pastores a permanecer bajo la mirada escrutadora de la Seguridad del Estado. La mayoría de ellos fueron encarcelados después de ser sometidos a irregulares procesos judiciales.
Oscar Elías Biscet, Jorge Olivera, Nancy Alfaya, Mario Félix Lleonart, Yoaxis Marcheco, entre otros, no renunciaron ante el acoso, los actos de repudio y el seguimiento permanente de la policía, las detenciones arbitrarias y el decomiso de sus medios de trabajo. Ser expulsados de sus centros laborales, así como impedirles asistir a importantes eventos fuera del país, era y es una de las prácticas habituales del brazo represor. Sin embargo, por más que lo intentaron, no lograron quebrantar su dignidad ni mucho menos su fe.
Uno de los ejemplos más ilustrativos de persecución y ensañamiento del sistema totalitario que mereció titulares dentro y fuera del país fue el encarcelamiento del pastor Ramón Rigal y su esposa Ayda Expósito, quienes decidieron encargarse de la educación de sus hijos debido al bullying y la violencia que debía enfrentar cada día:
Desde 2015, y con más firmeza en 2016, Ramón y Ayda consideraron que el sistema escolar cubano no se alineaba con sus principios de fe y tradición, por lo que decidieron encargarse directamente de la educación de sus hijos. Hallaron una alternativa en el Programa de Educación a Distancia del colegio cristiano Hebrón, de Guatemala, al que aplicaron y fueron aceptados.
Su decisión provocó una pequeña revolución vecinal: lideraron a unas nueve familias que retiraron a sus hijos de las escuelas estatales y comenzaron a practicar el homeschooling. Ese mismo año, un teniente de la PNR, Juan Heredia, citó a Rigal y los amenazaron con quitarles la patria potestad. "Nos amenazaron con que, si no nos llevaban a la escuela, a ellos los metían presos y a nosotros nos llevaban a la 'Casa Patria'", relató su hija Ruth.
A partir de esa decisión, sus vidas, su fe y su ministerio fueron sometidos a un feroz ataque de la maquinaria que los privó de su libertad, tal vez con la esperanza de hacerles claudicar. Pero si algo no soporta la dictadura es la capacidad de los cristianos para aferrarse a Jesucristo y soportar los procesos que se levanten contra ellos. Fiel es el Señor y eso forma parte de la identidad de los hijos del Reino.
Para que el mundo conociera los pormenores del caso, Yoe se trasladó hasta la ciudad de Guantánamo. Así lo narra:
En agosto logré llegar a Guantánamo para entrevistar a su hija, pero la policía política y la PNR me detuvieron e interrogaron, levantaron un acta, incautaron mi celular y me deportaron a Santiago de Cuba. Cinco horas de arbitrariedades.
Cristianos, presos políticos y resistencia cívica en Cuba
La segunda parte: "Mover Cívico Evangélico" (sic) detalla, entre otros temas, la repercusión del levantamiento de los días 11 y 12 de julio de 2021, el despertar de un pueblo que decidió de manera espontánea tomar las calles para reclamar sus derechos. Ese domingo tuvo también entre sus protagonistas a cristianos de diferentes denominaciones, quienes levantaron sus voces por la libertad de esta nación.
Después de esa fecha, muchos fueron encarcelados y todavía permanecen cautivos. Iglesias se mantuvieron en ayuno y oración por los presos políticos y gracias a su red de apoyo se atiende a los familiares en su reclamo por la liberación de los más de mil valientes cubanos, la mayoría con largas e injustas condenas.
El régimen y sus enviados sostienen que los cristianos no deben inmiscuirse en la política. Lo dicen con la intención de negarle el derecho al pueblo de Dios a denunciar las irregularidades, la corrupción y la violencia que desde la cúpula se intenta eternizar. Mientras algunos prefieren callar y desviar la mirada ante la opresión y el avance de las tinieblas sobre Cuba, existe un remanente dispuesto a desenmascarar a los que someten a un pueblo cada vez más agotado y envejecido.
La otra batalla, tal vez la que contó con mayor unidad, fue la de oponerse a la intención de la dictadura de imponer el Código de las Familias en el referendo que tuvo lugar el 25 de septiembre de 2022. Lo que jamás estuvo en el cálculo de sus promotores fue la poderosa campaña de las iglesias evangélicas de todo el país en contra del matrimonio igualitario y la ideología de género.
Se peleó, también, por el derecho de los padres a elegir la educación dada a sus hijos, por libertad académica, de conciencia y de expresión. Fue una guerra asimétrica donde el acceso a los medios de información, en manos de los promotores del Sí, era excluyente. Pese a toda la propaganda y las campañas de desinformación contra el No, 1 950 090 boletas registraron votos en contra del Código.
Arte, fe y resistencia frente al poder
La tercera y última parte, "Arte y comunicación", conecta al lector con el trabajo de un número importante de creadores artísticos que, desde una obra comprometida con la fe y la lucha por los derechos humanos, se oponen de manera abierta al establishment. Cuando se asume una postura vertical frente a la podredumbre imperante a lo largo y ancho de la nación, todas las puertas institucionales se cierran.
La vida se torna más compleja y con ello, se hace casi imposible sacar a la luz la obra. Sin embargo, más allá de cualquier precio, la fortaleza espiritual de los artistas cristianos es algo que sobrepasa la lógica del régimen totalitario. La mayoría de los creadores optan por buscar otros espacios fuera de Cuba.
Amir Valle, Alberto Garrido, Danay Suárez y Carlos David Fuentes son rostros visibles dentro del amplio espectro de artistas fieles a su papel como embajadores del reino de Dios. Su abierta postura cristocéntrica molesta a los dueños continuadores del ideal castrista. Unos dentro y otros desde el exilio son referentes de la lucha por los derechos humanos. Con humildad y fe continúan al lado del pueblo.
El escritor Rafael Almanza reconoce en el prólogo de esta edición:
Yoe Suárez hace una contribución a la historiografía nacional con este libro, que será citado ahora y en cualquier futuro por aquellos que estudien los temas de la fe religiosa y de la protesta política en nuestro país. Pero, además, nos está hablando para el día de hoy, a ver si despertamos a nuestra propia profunda rebeldía, contra el poder actual y contra cualquier otro que no coincida con Cristo Jesús.
Hoz y cruz es un libro imprescindible para comprender mejor la obra emancipadora de la iglesia cubana. Durante ocho años y con la presión constante de los enemigos de la fe, Yoe Suárez asumió como un orfebre la investigación, redacción y revisión de este volumen que servirá de guía no solo para historiadores, periodistas y políticos, sino para quienes pretendan conocer, desde una perspectiva de apego a la verdad, la valentía de los que integran el cuerpo de Cristo.
Los cimientos que sostienen a la dictadura cada día son más frágiles. La lucha y el sacrificio de los creyentes no ha sido ni será en vano.
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