La hermana del preso político Walfrido Rodríguez Piloto ha denunciado que su hermano está siendo amenazado de muerte mientras permanece recluido en una prisión cubana. La acusación se sustenta en un testimonio directo difundido en audio, en el que afirma que funcionarios penitenciarios y agentes de la Seguridad del Estado “le han advertido que podrían matarlo y que nadie se enteraría”.
Rodríguez Piloto se encuentra recluido en el Destacamento Penitenciario de Tránsito No. 8, conocido como “el Depósito”, dentro del Combinado del Sur, en La Habana. En ese lugar —asegura su hermana— recibe amenazas reiteradas, es sometido a intimidaciones constantes y ha sido expuesto a situaciones de riesgo, entre ellas el envío de otro recluso para provocar un enfrentamiento.
La familia responsabiliza directamente al Estado cubano de cualquier daño físico que pueda sufrir Walfrido Rodríguez Piloto mientras se encuentra bajo custodia. El audio se hace público con el objetivo de dejar constancia de la denuncia y permitir que el testimonio pueda ser escuchado de primera mano.
¿Quién es Walfrido Rodríguez Piloto?
Walfrido Rodríguez Piloto es un activista cubano detenido tras participar en las protestas del 11 de julio de 2021. Fue arrestado días después de las manifestaciones y posteriormente condenado a 10 años de privación de libertad por los delitos de desórdenes públicos y desacato, cargos que organizaciones independientes consideran de carácter político.
Rodríguez Piloto ha estado en varias prisiones de Cuba durante su condena. En enero de 2026 fue trasladado a El Pitirre, una cárcel en La Habana considerada de máxima rigurosidad, después de haber estado en el penal Ivánov y haber llevado a cabo huelgas de hambre en protesta por maltratos y condiciones carcelarias. Su caso también ha sido documentado por organizaciones internacionales que monitorean la situación de presos políticos, como Prisoners Defenders.
Amenazas y maltrato a presos políticos en Cuba
La denuncia sobre Walfrido Rodríguez Piloto se inscribe en un contexto más amplio registrado por organizaciones independientes, que desde hace años recogen prácticas de intimidación, castigo y deterioro deliberado de las condiciones de reclusión contra presos políticos en Cuba. Estos patrones incluyen amenazas directas, aislamiento, traslados arbitrarios y restricciones al acceso a atención médica.
Uno de los precedentes más conocidos es el de Orlando Zapata Tamayo, quien murió en 2010 tras una larga huelga de hambre iniciada como protesta por las condiciones de su encarcelamiento. Su fallecimiento bajo custodia estatal tuvo un fuerte impacto internacional y puso en evidencia los riesgos que enfrentan los presos de conciencia en el sistema penitenciario cubano.
Otros activistas han recurrido a ayunos prolongados como forma extrema de denuncia. Es el caso de Guillermo Fariñas, quien ha sostenido protestas de este tipo para exigir la liberación de presos políticos y denunciar las condiciones carcelarias. Estas acciones reflejan un conflicto persistente entre detenidos por motivos de opinión y las autoridades penitenciarias.
A ello se suman informes que señalan malos tratos sistemáticos, regímenes de aislamiento y presión psicológica dentro de las prisiones, prácticas que organismos de derechos humanos consideran incompatibles con garantías básicas de integridad y legalidad. En ese marco, las denuncias actuales por amenazas de muerte adquieren una relevancia particular y refuerzan la preocupación sobre la seguridad de los presos políticos bajo custodia estatal.
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