La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, volvió a defender los envíos de petróleo a Cuba durante su conferencia de prensa del 27 de enero de 2026, en un contexto marcado por especulaciones sobre una posible suspensión definitiva de los suministros energéticos hacia la isla. Consultada sobre si estos se reanudarán tras la retirada de un cargamento por parte de Petróleos Mexicanos (Pemex), la mandataria evitó ofrecer plazos concretos y se limitó a señalar que “en todo caso se informará”, sin detallar cuándo ni en qué condiciones podría retomarse el flujo de crudo.
Qué dijo Sheinbaum
Ante preguntas directas sobre si desmentía una suspensión de los envíos, Sheinbaum adoptó una postura evasiva y reiteró que se trata de “una decisión soberana”, que se toma “en el momento en que sea necesario”. En ese marco, subrayó que Pemex define estos movimientos en función de sus contratos o de decisiones de carácter humanitario adoptadas por el Gobierno mexicano.
La presidenta insistió además en que la política de envíos de petróleo a Cuba no constituye una iniciativa reciente ni exclusiva de su administración, sino que responde a una línea histórica de la diplomacia mexicana, vinculada a la solidaridad con la isla y a los principios de autodeterminación y no intervención que han caracterizado la política exterior del país.
Qué evitó confirmar
El debate en torno a los envíos de petróleo a Cuba se intensificó después de que informaciones de prensa señalaran que Pemex retiró de su programación un cargamento de crudo con destino a la isla, previsto para mediados de enero. Este hecho alimentó las especulaciones sobre un posible cambio en la política energética de México hacia La Habana.
El episodio se produce, además, en un contexto de creciente presión de Estados Unidos sobre los suministros energéticos destinados a Cuba. Analistas y funcionarios han señalado que Washington ha endurecido su retórica tras la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro, un escenario que habría derivado en la paralancia de los envíos de petróleo venezolano y situado a México como un proveedor clave para la isla. En ese marco, el presidente estadounidense Donald Trump llegó a afirmar públicamente que no habría “más petróleo ni dinero para Cuba”.
Aunque autoridades estadounidenses han negado haber solicitado de forma directa a México la suspensión de los envíos, la coincidencia temporal entre la retirada del cargamento y el aumento de la presión política ha dado lugar a interpretaciones diversas sobre las motivaciones reales detrás de la pausa.
Significado y posibles implicaciones
La postura de Sheinbaum frente a los envíos de petróleo a Cuba refleja un equilibrio delicado entre la reafirmación de la soberanía mexicana en materia energética y la gestión de las tensiones con Estados Unidos. La falta de definiciones concretas sobre futuros despachos mantiene un escenario de incertidumbre sobre la evolución de esta relación en los próximos meses.
Para Cuba, cualquier alteración en el suministro energético tiene un impacto directo sobre una situación interna ya frágil, marcada por apagones prolongados y escasez de combustibles, agravada tras la reducción de las importaciones desde Venezuela en los últimos años.
Para México, en tanto, el episodio reabre el debate sobre los límites y costos de una política exterior soberana en un entorno regional condicionado por fuertes presiones geopolíticas y por la centralidad de la relación con Estados Unidos en los ámbitos comercial y de seguridad.
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