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Opinión | La libertad de los corderos

"La vida terrenal es corta, muy corta, para gastarla al lado de los integrantes de la izquierda de caviar. La ceguera obligatoria comienza a perder terreno. Pero todavía la dictadura tiene el control militar del país. La lucha será dura, peligrosa."

Calle cubana con cartel de Ernesto Che Guevara. Foto: IPS Cuba.
Calle cubana con cartel de Ernesto Che Guevara. Foto: IPS Cuba.

La esperanza nace y muere todos los días en la maltrecha memoria de los cubanos. No hay manera de escapar de su sombrío poder. Cada vez que se alcanza cierto estado de positividad, aparece el golpe sísmico de un nuevo experimento. La cúpula, sobresaturada de problemas estructurales, no acierta en su ya desgastada costumbre de mantener al pueblo sometido. 

Resulta habitual el bombardeo de leyes y regulaciones que hunden con impunidad cualquier intento de cuestionamiento de una cansada y avejentada población, convertida en un rebaño obligado a permanecer en constante obediencia.

El caos y la supervivencia

Levantarse en Cuba hoy es amanecer con una mala noticia, tanto en el plano material como en el espiritual. Se instaura el caos como mecanismo de supervivencia donde los mismos de siempre (ya sabemos cuáles) se salen con la suya. 

A la compleja tarea de salir a buscar el sustento familiar, marcado por una inflación que cada día crece como una enorme burbuja sin límites, se le debe añadir el actual contexto energético. Es una enorme roca que debemos asumir desde la impotencia de quienes procesamos que nuestro tiempo se agota y las fuerzas apenas dan para soportar el peso de la cordura. El cubano se ha convertido en un Sísifo tropical que no ve siquiera la cúspide de la montaña. El avance es lento y no exento de obstáculos como si se tratase de un infinito campo minado.

Cubano junto a un basurero en la isla. Foto: AFP
Cubano junto a un basurero en la isla. Foto: AFP

La libertad es una quimera. Mientras más cerca la vemos, más se aleja porque si algo han aprendido los dueños de la finca es a ganar tiempo. Ese que a los de abajo nos parece perdido. Como si fuésemos los personajes de Orwell, contemplamos la grosura de los líderes y su toma violenta del poder con promesas que se volvieron humo. 

En esta granja, el camarada Napoleón no deja de culpar al enemigo, pero sus costumbres son las mismas que su rival. Rebelión en la granja es una fotocopia perfecta y dolorosa. No es un secreto. Miramos hacia el frente y vemos su triste coincidencia con nuestro avance al matadero. Todo se mueve desde la perspectiva de quienes ostentan un poder que hiede, pero que está incrustado con alevosía en el cráneo de este país.

Solos y desesperados

Hoy, la mayoría de los cubanos queremos un cambio. Queremos salir de este infierno terrenal y comenzar una vida digna y generosa. La cúpula lo sabe, pero también comprende que hay mucho odio acumulado, muchas tristezas e injusticias que no todos olvidan. Por eso el ajedrez se complica más y la jugada salvadora se les aleja. Andan tan desesperados que el enroque corto con el que pretenden salvar al rey, en lugar de hacerlo con la torre, lo intentarán con el alfil. De más está la aclaración. 

Sin embargo, la dictadura todavía sostiene la sartén por el mango y procura entablar una negociación con el gobierno de Donald Trump que les permita, en última instancia, el perdón y, en dependencia de sus posibilidades, el sostenimiento, ya sea dentro o fuera del país, de su modo de vida burgués. Para ellos lo más acuciante es la negativa de sus vecinos a caer en su habitual discurso de nación empobrecida y sitiada por la más grande potencia del mundo. Ya el discurso no llama la atención. Se quedaron solos y eso pudiera ser el último clavo en su ataúd. 

Fotografía difundida por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de su director, John Ratcliffe (izquierda), reunido con funcionarios cubanos en La Habana (14 de mayo de 2026).
Fotografía difundida por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de su director, John Ratcliffe (izquierda), reunido con funcionarios cubanos en La Habana (14 de mayo de 2026).

Pretender maquillar años de hostigamiento a todo tipo de disidencia no es creíble. Por más que lo digan a través de los medios oficiales y en cuanto viaje al exterior realicen, lo cierto es que en Cuba se vulneran los derechos de los ciudadanos. Ser opositor es un camino demasiado peligroso. Reclamar los derechos que nos corresponden es lanzarse a una batalla desigual sin ningún tipo de protección. Cuba es una bomba cuyo reloj se mueve en silencio, pero que está latente y ya no hay forma de detener su tictac creciente. 

Pan y circo sin electricidad

La calle desierta es una victoria para los violentos. Es un mecanismo de control inteligente. El miedo a salir añade más angustia a las familias que todavía permanecen resistiendo con sus últimas fuerzas. La calle desierta es un acta de capitulación. Muchos lo saben y salen a reclamar los tres elementos que ahora mismo resultan vitales: comida, agua y electricidad. Los toques de calderos son la señal inequívoca de que la línea roja quedó atrás.

Cuando la gente sale a protestar sin temor, los cimientos del sistema se tambalean. Entonces aplican el viejo guion del pan y circo. Les dan un poco de electricidad y les envían una pipa con agua o les venden alimentos elaborados. Fin del asunto. Con eso logran mantener durante unos días a la fiera en un rincón. Pero saben que, llegado el momento, volverán a salir porque el asunto es demasiado serio y ya no pueden calmar la sed y el hambre de los incómodos y devastados barrios. 

Es una realidad que los recursos están en manos corruptas que los usan a su entera conveniencia. Los hoteles permanecen vacíos de turistas, pero llenos de alimentos. No falta la electricidad porque allí van los obesos líderes con sus pingües familias a "desconectar" de su ardua labor partidista. Ellos lo saben manejar a veces con discreción. Pero las trazas quedan y siempre hay un ojo que los ve hacer y deshacer a su antojo. ¿Quién se lo impide? Nadie, ni siquiera los trabajadores de dichos lugares estratégicos. Nada pueden porque los intocables continúan con su teatro de hombres y mujeres sacrificados por el bien de la nación y quien se interponga deberá atenerse a las consecuencias.

Nieto de Raúl Castro da su primera entrevista y exige a EE.UU. diálogo sin condicionamientos (junio de 2026).

Muchos se sorprenden con la más reciente entrevista de Raúl Guillermo Rodríguez Castro y los planes de entablar una negociación directa con el presidente de los Estados Unidos. Muchos se preguntan cómo es posible que, de la noche a la mañana, el nieto de Raúl Castro sea la figura que presida un supuesto diálogo al más alto nivel. No hay que ser muy inteligente para percatarse de que eso era y es una jugada cantada desde hace mucho tiempo. 

El clan no entregaría su cetro a no ser que con ello "abandonaran" por el bien de los cubanos su poder. Quienes ahora se rasgan las vestiduras con calculados cuestionamientos a través de las redes, necesitan darse un baño de realidad. Han defendido lo indefendible por viajes y beneficios, conciertos, contratos, puestos estratégicos y negocios "privados". Ahora se las dan de patriotas y mambises, pero olvidan el daño que hicieron.

La vida terrenal es corta, muy corta, para gastarla al lado de los integrantes de la izquierda de caviar. La ceguera obligatoria comienza a perder terreno. Pero todavía la dictadura tiene el control militar del país. La lucha será dura, peligrosa, como lo demuestra con creces la historia. 

El día del estruendo llegará

En estos últimos dos años, gracias a la maravilla del ePub, he leído novelas que me cambiaron la manera de atravesar los enrevesados caminos de la realidad. Una de ellas es La más recóndita memoria de los hombres, de Mohamed Mbougar Sarr, ganadora del prestigioso premio Goncourt y publicada por Anagrama, en su colección Panorama de narrativas. En uno de sus capítulos está escrito:

Chérif cortó el sonido del televisor. Durante unos minutos observamos al presidente hablando en la pantalla sin oír lo que decía. Sus labios se abrían y se cerraban sobre el silencio. Masticaba el vacío con fuerza. 

—Eso es exactamente lo que vive el país —constató Chérif—. Nuestros dirigentes nos hablan desde detrás de una pantalla, un cristal que no atraviesa ningún sonido. Nadie los oye. No cambiaría nada si los oyéramos. No nos hace falta oírlos para saber que no dicen la verdad. El mundo que hay tras el cristal es un acuario. Nuestros dirigentes, en consecuencia, no son hombres sino peces: meros, bacalaos, siluros, peces espada, lucios, lenguados y peces payaso. Y muchos tiburones, desde luego. Pero lo peor, cuando nos paramos a mirar la cara de los peces, es que parecen decirnos: en nuestro lugar, no lo haríais mucho mejor. Decepcionaríais igual que decepcionamos nosotros.

Pareciera que ese fragmento hablara de Cuba. Hay mucha similitud porque el hartazgo es la imagen de un espejo demasiado grande. Mientras los delimitadores de la legalidad se enriquecen y se blindan hasta límites insospechados, la masa, esa deforme bola que se encuentra en un punto obligatorio de la geografía insular, necesita una chispa para rodar loma abajo. 

"La más recóndita memoria de los hombres" (2022) de Mohamed Mbougar Sarr.
"La más recóndita memoria de los hombres" (2022) de Mohamed Mbougar Sarr.

El día del estruendo será difícil de predecir. Pero es segura su llegada. No habrá manera de detener su avance. Todo cambio suele ser doloroso, pero no por eso deja de ser necesario y justo. Gentes buenas están tras las rejas por exigir un derecho básico y personajes siniestros campean sin que nadie les impida su cotidiana espoliación. En mis casi cincuenta años he visto mucha agua correr y muchas estatuas ser derribadas por el furor popular. He visto a figuras paradigmáticas, inamovibles, ser barridas cuando creían mantenerse sobre sus pedestales.

Solo espero que cuando se salga a la calle a dar cacerolazos y a exigir con valor la tan anhelada justicia, la primera palabra que se grite sea: ¡Libertad!

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Frank Castell

Frank Castell.

(Las Tunas, Cuba, 1976). Poeta, narrador y dramaturgo. Licenciado en Español y Literatura. Miembro de la UNEAC. Egresado del segundo curso del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso, en el año 2000. Tiene publicados los libros El suave ruido de las sombras (Poesía, Editorial Sanlope, 2000), Confesiones a la eternidad (Poesía, Editorial Sanlope, 2002), Corazón de barco (Poesía, Letras Cubanas, 2006), Final del día (Poesía, Editorial Sanlope, 2012), Salmos oscuros (Poesía, Editorial Oriente, 2013), Fragmentos de Isla (Poesía, Letras Cubanas, 2015), El solitario oficio de la resistencia (Poesía, Valparaíso Ediciones, España, 2018), Como un país desierto (Poesía, Huerga Fierro Editores, España, 2019), La maquinaria (Novela, Ilíada Ediciones, Alemania, 2020), Redentor (Poesía, Ilíada Ediciones, Alemania, 2023), Paisaje humano (Ediciones Médanos, USA, 2024), Redeemer (Poesía, Ilíada Ediciones, Alemania, 2025), El horizonte blanco de la bestia (Novela, Editorial Primigenios, USA, 2025) y La isla de los sarcófagos (Novela, Editorial Primigenios, USA, 2026).

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