Una escena de represión policial en Cuba vuelve a generar indignación. Un agente de la Policía en Pinar del Río intentaba defender a su madre, en medio de una detención violenta contra sus padres solamente por el "delito" de intentar sobrevivir vendiendo confituras "sin licencia".
El policía agrede verbal y físicamente a una mujer, mientras intenta introducirla por la fuerza en un carro patrulla junto con su pareja. La escena escala rápidamente cuando el hijo de la pareja, un menor de edad, se coloca delante del policía e intenta impedir que continúe la agresión contra su madre. Lejos de retroceder, el agente dirige su fuerza hacia el niño, lo empuja y llega incluso a intentar llevárselo detenido.
Fuerza policial desproporcionada
Los hechos se desarrollan a plena luz del día y ante la mirada de decenas de personas. En el video se escuchan gritos de los vecinos que increpan al policía:
Es una mujer, no seas abusador, déjala.
Mientras varias personas intentan interponerse entre el agente y la familia. La intervención policial, se convierte en un acto de fuerza desmedida contra civiles desarmados. El motivo del operativo, según se comenta en redes sociales, es la venta informal de productos, una actividad extendida en Cuba como vía de subsistencia ante la crisis económica que azota al país.
El intento de detener al menor marca un punto de quiebre en la escena. El policía se abalanza sobre el niño y trata de llevárselo, una acción que genera gritos aún más desesperados por parte de los presentes. “Déjalo, es solo un muchacho”, se escucha decir a varias mujeres que rodean al agente para impedir que se lo lleve.
La reacción de la comunidad y el rol de las madres
Son otras madres del barrio quienes intervienen de forma directa para proteger al niño. Varias mujeres enfrentan al policía, se colocan delante del menor y lo resguardan físicamente. La presión colectiva logra que el represor desista de su intento de detención.
Una frase que resume el sentimiento generalizado entre los observadores del hecho:
¡Qué abusadores son los policías estos!
La escena muestra no solo el abuso de poder, sino también la vulnerabilidad en la que viven muchas familias cubanas frente a las fuerzas del régimen cubano.
Una práctica normalizada en el contexto cubano
Lo que en otros países provocaría investigaciones inmediatas y sanciones penales, en Cuba se presenta como parte de la cotidianidad. La represión contra vendedores informales, familias enteras y, en este caso, incluso contra un menor, no genera pronunciamientos oficiales ni consecuencias visibles para los responsables.
El uso de la fuerza contra quienes intentan sobrevivir en medio de la escasez se repite de forma sistemática. La falta de protocolos claros para proteger a la infancia y el empleo de la intimidación como herramienta de control social quedan expuestos en este tipo de operativos.
Reacciones desde el activismo y las redes
La activista Lara Crofs reacciona públicamente al video y resume la indignación que genera el caso:
Contra el pueblo desarmado y desprotegido son unos leones. Ese niño me representa. Basta ya de maltrato y atropello contra un pueblo que solo quiere sobrevivir.
Una escena que interpela a la sociedad
El abuso policial contra el infante es un testimonio crudo del estado de indefensión en el que viven muchas familias cubanas. La agresión a una madre, la criminalización de la pobreza y el intento de detener a un niño por defender a su familia revelan un patrón de violencia institucional que trasciende este caso puntual.
La escena no solo documenta un abuso, sino que expone la normalización de la represión en un país donde intentar sobrevivir fuera de la legalidad impuesta puede convertirse en un acto castigado con violencia.
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