Por lo que veo y escucho diariamente, a casi nadie en Cuba le queda la menor duda de estas tres realidades:
— Cuba ha llegado a una situación límite que no tiene vuelta atrás ni tiene solución si no cambia el régimen político.
— La actual agonía terminal que vivimos los cubanos es inaguantable, es inhumana y es éticamente inaceptable. Es un desastre humanitario.
— El cambio estructural y sistémico, político, económico y social, que podría sacar a Cuba de esta catástrofe, no lo pueden realizar los mismos que han provocado esta crisis total.
Se acabó el tiempo del "invento"
Si concordamos con estos tres presupuestos, entonces podríamos arribar a estas conclusiones:
- Si esto no tiene solución tal como está hoy, entonces no se debe ni se puede alargar más esta agonía terminal. Tratar de ganar tiempo es un ensañamiento con nuestro pueblo. El tiempo del diagnóstico, del ensayo y del invento se acabó.
- Si esta crisis es éticamente inaceptable y constituye un desastre humanitario, entonces no se trata solo de algo "político"; se trata de que lo moral, lo cívico y lo mejor es tomar las decisiones urgentes que conduzcan a ese cambio estructural y sistémico que garantice el marco jurídico de los cambios económicos y sociales.
- Si ya no se pueden hacer esos cambios con las personas y estructuras que están hoy, entonces todos sabemos que hay cubanos honestos, patrióticos, capacitados y sacrificados que pueden asumir la conducción y el protagonismo de los cambios políticos, económicos, sociales y antropológicos que Cuba necesita urgentemente.
- Si no vale ya ensayar ni experimentar ni inventar "Frankensteins" socioeconómicos destinados al fracaso, entonces sabemos también que, desde hace años, hay muchos cubanos talentosos, preparados y con la experiencia necesaria, que han dedicado su vida a pensar en Cuba, a estudiar Cuba, a proponer visiones, programas, políticas públicas, marcos jurídicos, modelos económicos, procesos de sanación antropológica y hojas de ruta para una transición pacífica, ordenada, con justicia transicional, verdad y memoria histórica, así como con un auténtico proceso de reconciliación y reconstrucción nacional. Esos itinerarios de pensamiento y propuestas están listos para comenzar una transición sin inestabilidad ni caos inaceptables.
Cuba tiene que cambiar ya
Cuba no puede aguantar más.
Cuba no merece la prolongación de esta agonía insoportable.
Cuba no tiene más tiempo para experimentar.
Cuba tiene que cambiar ya.
Cuba tiene lo necesario y suficiente para asumir responsablemente la transición con el talento, la capacidad y la entrega de sus propios hijos en la Isla y en la Diáspora.
Cuba no necesita la solución de Venezuela.
Cuba sabe lo que necesita y tiene su propia solución.
Cuba tiene a cubanos y cubanas capaces de hacerse cargo de su futuro sin contar con aquellos que destrozaron su pasado y su presente.
Cuba respira ya, con sus dos pulmones —Isla y Diáspora—, los aires de su propia libertad.
Y tú, ¿no sientes ni presientes esos aires de libertad?
No te dejes aplastar por esta agonía; abre los ojos de tu alma y de tu cuerpo a esta visión apasionante de cómo vivirán, tú y tu familia esa vida nueva en la que Cuba será la perla del Occidente, el milagro del Caribe.
Será un futuro en que Cuba dejará de desestabilizarse y se convertirá en el fiel de la balanza, en ese pequeño país que contribuya a la estabilidad, el equilibrio y la armonía en las Américas.
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