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Opinión | Reformas económicas en Cuba: Insuficientes, inseguras y tardías

"En lugar de abrirse a los cambios estructurales y sistémicos, el tozudez del poder irreformable vuelve a provocar el ilusionismo, engañoso y manipulador de que se puede reformar la economía sin cambios políticos y jurídicos."

Edificio en ruinas en La Habana Vieja, Cuba.
Edificio en ruinas en La Habana Vieja, Cuba.

El Comité Central del Partido Comunista y la Asamblea Nacional de Cuba aprobaron 176 reformas económicas con el alegado propósito de sacar al país de la crisis sistémica, estructural y terminal en la que el mismo régimen ha sumido a la nación durante más de seis décadas. Porque este naufragio total no puede ser de hace un año para acá.

Los reiterados experimentos con seres humanos para inventar un "Frankenstein" que haga reflotar un sistema socialista que, por naturaleza, es y será disfuncional, centralizado e ineficiente, demuestran el tiempo perdido entre la dependencia de subsidios extranjeros y las supuestas rectificaciones, lineamientos y ordenamientos, todos para mantener el poder. He aquí un brevísimo resumen de esta historia de 67 años en Cuba. Lo que es, no puede cambiar para ser otra cosa manteniendo su esencia.

Miguel Díaz-Canel anuncia reformas económicas ante la crisis y el colapso energético en Cuba (12 de junio de 2026).

La tozudez del poder irreformable

Ahora, cuando la historia toca a su fin, en lugar de abrirse a los cambios estructurales y sistémicos: políticos, económicos y sociales, únicos que resolverán esta crisis invivible, pues no, la tozudez del poder irreformable vuelve a provocar el ilusionismo, engañoso y manipulador, de que se puede reformar la economía sin cambios políticos y jurídicos en la esencia y profundidad de todo el sistema.

Por suerte, y como muestra de que el pueblo cubano ya ha aprendido, a golpe de experiencia vivida, en su gran mayoría, casi nadie se ha tragado esta nueva compra de tiempo y de humo.

Esta nueva "movida" inmovilista, o mejor, este nuevo "cambio" gatopardista, con ribetes de anquilosada novedad; en fin, este paquete de continuidad con rostro capitalista y cabeza oligárquica; al cabo, estas reformas mesiánicas que llegan para "salvarlo todo" son, en tres palabras: insuficientes, inseguras y tardías.

Manuel Marrero Cruz en la tercera Sesión Extraordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular en su X Legislatura (17 de junio de 2026).
Manuel Marrero Cruz en la tercera Sesión Extraordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular en su X Legislatura (17 de junio de 2026).

Insuficientes

Porque no abarcan un verdadero cambio estructural. Porque en su reforma parcial radica su peor pronóstico. Porque no tocan para nada el carácter hegemónico del poder constitucional de un solo partido sobre la voluntad soberana del ciudadano e incluso sobre el Estado. Son insuficientes porque es del todo imposible un cambio de sistema económico sin un cambio del mismo calado en el sistema político. En esto radica la manquedad de estas reformas.

Inseguras

Porque no tienen un respaldo jurídico ni constitucional, ni orgánico, ni estructural, ni específico. Y construir ese andamiaje jurídico lleva un tiempo que ya no hay. Lleva una reforma constitucional que elimine el poder hegemónico de una élite partidista. 

Que el nuevo texto constitucional facilite y garantice un nuevo y auténtico cambio estructural y no permita echar para atrás estas reformas en algún momento en que una ligera estabilidad y mejoría material indiquen el momento de "reafirmar el carácter socialista de estas medidas".

En fin, son inseguras porque son reversibles. Son inseguras porque al no existir la división e independencia de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial, ninguna ley emergente puede dar seguridad porque el ejecutivo y el judicial son el mismo ente que el legislativo. Así de claro lo establece la actual Constitución, la actual legislación y el reciente proceder que dejó patente que, antes y por encima de la Asamblea legislativa, se necesitó la aprobación de las reformas por el Comité Central del Partido Comunista.

La inseguridad no viene principalmente de las leyes, viene del sistema político. Las leyes, incluso, pueden "atemperarse" hasta que el sistema sienta que la "temperatura" volvió a su nivel y decida la "restauración" del "antiguo régimen". Todo sea por mantener el poder.

Tardías

Por último, pero no menos importante, estas reformas, insuficientes e inseguras, llegan demasiado tarde. Las retardaron los mismos que esperaban un nuevo "subsidio salvador" de los aliados de este sistema, como pasó con Venezuela después de la caída de la Unión Soviética y el llamado "campo socialista". No llegó. No llegó Rusia, no llegó China, no llegó Irán. Ni llegarán. Por tanto, ya es demasiado tarde.

Miguel Díaz-Canel junto a Vladimir Putin.
Miguel Díaz-Canel junto a Vladimir Putin. | Imagen: ABC

Pero, sobre todo, es demasiado tarde por esta razón fundamental y decisiva: el pueblo cubano, en su mayoría comprobable, ha perdido la confianza y la esperanza en que los mismos que provocaron esta crisis y han alargado esta agonía, sean los mismos que tengan voluntad y capacidad para hacer los cambios estructurales y sistémicos sin los cuales Cuba no se salvará.

Es muy común caminar por nuestras calles en Cuba y escuchar estas sabias y adoloridas preguntas:

  • ¿Esas 176 reformas eliminarán los terribles apagones en un plazo que podamos aguantar?
  • ¿Esas reformas traerán pronto el agua potable y con qué cocinar en nuestros hogares?
  • ¿Esas reformas le devolverán el valor a nuestro peso cubano y a nuestros salarios y jubilaciones en un plazo que podamos aguantar?
  • ⁠¿Esas reformas traerán la comida, los medicamentos y los recursos hospitalarios que necesitamos con urgencia?
  • ¿Esas reformas lograrán limpiar nuestras ciudades de las montañas de basura podrida que afectan nuestra salud y convivencia?

Otras muchas preguntas nos hacemos los cubanos todos los días de esta agónica existencia.

Ya es demasiado tarde. El tiempo se acabó después de 67 años. Y ya no hay forma de comprar tiempo a cambio de humo.

Cuba necesita respirar y los cubanos podemos y sabemos cómo alcanzar el aire renovador de la libertad, la democracia y el progreso.

Yo tengo cada vez más esperanza realista y más confianza en el talento, las capacidades y la virtud de los cubanos.

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Dagoberto Valdés Hernández

Dagoberto Valdés.

(Pinar del Río, 1955). Ingeniero agrónomo. Trabajó como yagüero (recolección de hojas de palma real) durante 10 años. Dirigió el Centro Cívico y la revista Vitral desde su fundación en 1993 hasta 2007. Fue miembro del Pontificio Consejo “Justicia y Paz” desde 1999 hasta 2006. Es miembro fundador del Consejo de Redacción de Convivencia y su Director. Premios: “Jan Karski al Valor y la Compasión” 2004, “Tolerancia Plus” 2007, A la Perseverancia “Nuestra Voz” 2011 y Premio Patmos 2017. Reside en Pinar del Río.

 

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