Más de cien masones miembros del Supremo Consejo del Grado 33 para la República de Cuba rechazaron el viernes 7 de agosto de 2026 el intento del Ministerio de Justicia del régimen de apartar de su cargo al Soberano Gran Comendador José Ramón Viñas Alonso. Los masones se reunieron en el número 164 de la calle Jovellar, entre San Francisco y Espada, en Centro Habana, para respaldar su permanencia al frente de la organización.
Viñas Alonso permaneció al frente del Supremo Consejo al finalizar el encuentro en que participó Miriam Marta García Meriño, directora de Asociaciones y otros funcionarios de la institución ministerial, según refirieron miembros de la organización fraternal.
Árbol Invertido recibió la información sobre este suceso cinco fuentes, dos de las cuales, por seguridad, pidieron ser mantenidas en el anonimato. Señalaron que la disputa, más que un conflicto interno, refleja una tensión más amplia sobre la autonomía de instituciones históricas cubanas y el marco de supervisión estatal sobre las asociaciones civiles en la isla.
Reunión marcada por el rechazo a la intervención del régimen
El encuentro se produjo después de que el MINJUS tratara de ejecutar una decisión administrativa que afectaría la continuidad de Viñas Alonso como máxima autoridad del Supremo Consejo del Grado 33. En medio de la discusión, Viñas Alonso defendió su legitimidad dentro de la organización:
"Para las autoridades no soy el soberano, para mis hermanos sí lo soy."
Un video difundido en redes sociales muestra el momento en que García Meriño abandona la sala mientras varios asistentes expresan su rechazo a lo que consideran una injerencia en los asuntos internos de la institución. En las imágenes se escuchan demandas como "¡Fuera. No más injerencia!" y una voz que grita "¡Fuera la escoria!".
Uno de los asistentes, Edel Morán, residente en San Miguel del Padrón e hijo de masón, de quien heredó su continuidad en la Gran Logia de Cuba, comentó:
"En los alrededores de la sede había presencia de agentes de la Seguridad del Estado y vi también el ómnibus azul que transportaba a los agentes vestidos de civiles que la policía envía a los lugares donde creen que se va a formar alguna protesta. Algunos de nosotros [masones] interpretamos eso como un probable operativo policial, pero a pesar de que el ambiente estuvo cargado, no detuvieron a nadie ni hubo otros sucesos graves durante la reunión."
Hasta el cierre de este reportaje, el MINJUS no ha ofrecido detalles públicamente sobre las razones del procedimiento administrativo ni sobre los argumentos que motivaron el intento de relevo.
La masonería ante la crisis de las instituciones cubanas
La disputa del Supremo Consejo del Grado 33 ocurre en un momento de marcada transformación social en Cuba. La emigración, el envejecimiento de las organizaciones tradicionales y la pérdida de espacios de participación han afectado a instituciones con décadas de presencia en la vida nacional.
Como otros sectores organizativos, el Supremo Consejo enfrenta el desafío de conservar su identidad mientras intenta adaptarse a una sociedad marcada por cambios económicos, políticos y generacionales.
Para sus integrantes, la defensa del liderazgo de Viñas Alonso representa la preservación de la autonomía interna y de los principios históricos de la organización. Para el régimen, las asociaciones deben funcionar dentro del marco legal establecido por el Estado.
Otro de los presentes en la reunión fue el escritor Ángel Santiesteban Prats, Gran Decano y Gran Canciller del Supremo Consejo del Grado 33, quien ha enfrentado desmanes y descrédito por disentir del régimen ante anteriores intentos de sustituir a líderes masónicos. Declaró:
"El verdadero interés del régimen de apartar al Soberano del cargo es que, si hay otra protesta como la del 11 de julio [de 2021], temen que haga otra carta contra el dictador Díaz-Canel. Ese es el apuro. No lo vamos a permitir, tendrán que pasarnos por encima."
Sariol Rodríguez, otro masón presente, declaró:
"Si en nuestra Constitución masónica nos exigen respetar las leyes del país, ¿por qué el gobierno no quiere respetar la nuestra?, queriendo imponernos las reglas y doblegarnos cuando eso nunca va a pasar. Basta ya, por favor. Lo que la virtud une ni la muerte lo puede separar. Hoy, una vez más, lo intentaron de la forma más absurda. Había que vivirlo como yo este día, con la tolerancia al máximo y el respeto que se merecía. La señora Miriam Marta García decidió no dar ninguna explicación."
Ese reclamo encuentra un respaldo concreto en la referida Constitución masónica. Su artículo 43 establece un mecanismo interno para cubrir una eventual vacante en la máxima dirección del Supremo Consejo. La norma dispone:
"En caso de vacante de los cargos del Muy Poderoso Soberano Gran Comendador y del Teniente Gran Comendador; el Gran Ministro de Estado asumirá el Poder ejecutivo de la Masonería Escocesa con carácter interino y con ese carácter actuará hasta la sesión extraordinaria del Supremo Consejo que se convocará al efecto, en el término de diez días, para la elección definitiva procedente."
Sariol Rodríguez ofreció detalles sobre el tono impositivo que mantuvo todo el tiempo la directora de Asociaciones del Ministerio de Justica y sus acompañantes:
"Llegó diciendo al IPH [Ilustre y Poderoso Hermano] José Ramón Viñas Alonso que tenía que entregar el cargo y el local, y solo se le preguntó a quién. Ni ella misma sabía o, mejor dicho, no lo quiso decir, al punto de que se autodesignó para recibir la entrega. Sin dar ningún tipo de argumento ni una orden en mano.
Los compañeros del MINJUS no anotaron nada, solo permanecieron con las manos cruzadas al frente y ni hablaron. Y al no tener respuesta alguna de las únicas dos preguntas que se les hacían, que fueron 'por qué' y 'a quién', se molestó y se fue. Así, sin más, solo con una frase amenazadora: '¿No lo vas a entregar?'. A veces no es lo que se dice, sino la forma en que se expresa. Usó un tono muy desagradable y se marchó."
Una institución con más de 160 años de historia
La masonería cubana forma parte de la urdimbre histórica de la isla desde el siglo XIX. Las primeras logias surgieron bajo principios de fraternidad, ayuda mutua y formación ética, y sus espacios funcionaron como centros de intercambio intelectual en una sociedad marcada por las restricciones políticas del período colonial. Gran número de patriotas luchadores de las guerras de independencia de Cuba eran masones, aunque la institución mantuvo tradicionalmente un carácter no partidista.
Tras la instauración de la República, las logias continuaron desarrollando actividades vinculadas con la beneficencia, la educación y la vida comunitaria.
Después de 1959, como ocurrió con otras asociaciones, la relación entre la masonería y el Estado cubano quedó condicionada por un nuevo modelo político en el que aumentó la supervisión gubernamental sobre la organización.
La masonería logró mantener sus estructuras, pero dentro de un marco regulatorio en el que las asociaciones deben responder a normas establecidas por las autoridades.
El antecedente del 11J y las tensiones con el poder
La actual discrepancia tiene también un antecedente político relacionado con la postura asumida por el Supremo Consejo del Grado 33 después de las protestas del 11 de julio de 2021, cuando la alta cámara del rito respaldó una carta dirigida a Miguel Díaz-Canel en rechazo a la frase "La orden de combate está dada, a la calle los revolucionarios", pronunciada durante su alocución durante las manifestaciones multitudinarias.
Los actuales dirigentes masones sostienen que, desde entonces, Viñas Alonso ha enfrentado presiones e intentos de ser desplazado de su cargo.
El episodio del 7 de agosto de 2026 volvió a colocar sobre la mesa una discusión más amplia: los límites entre la actividad fraternal y la expresión ciudadana y la relación entre organizaciones históricas y las autoridades del régimen, según remarcan las fuentes.
Una disputa abierta sobre el futuro
La crisis del Supremo Consejo del Grado 33 no solo definirá el futuro de un liderazgo masónico. También vuelve a situar en el centro del debate la autonomía de las organizaciones civiles y el papel que tendrán estas instituciones en la Cuba futura, indicaron las fuentes.
Por ahora, el intento de relevo no se materializó. La disputa por el control del Supremo Consejo continúa abierta, mientras la masonería cubana enfrenta uno de sus momentos más complejos en décadas.
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