La Seguridad del Estado dio al activista y periodista independiente José Antonio López Piña un plazo de dos meses para abandonar definitivamente Cuba y lo amenazó con una condena de entre nueve y diez años de prisión si continúa en el país, según denunció el comunicador.
El lunes 27 de julio de 2026, López Piña fue citado en la unidad policial conocida como El Palacete, en Santiago de Cuba, donde fue interrogado por un oficial al que identificó como el "teniente coronel Barrientos", instructor de la Seguridad del Estado. Según relató el activista:
"La conversación giró sobre los medios independientes de comunicación. 'Son un medio de subversión para romper el hilo constitucional de la nación', me dice el teniente coronel de la Seguridad del Estado. Que dónde estaba mi título de periodismo, que yo solo era instrumento de esos medios, que estaba al servicio de una potencia extranjera y que soy catalogado como un 'mercenario'."
Además, le aseguró que su expediente estaba "conformado con evidencias" y que la Seguridad del Estado le atribuiría cualquier información sobre Santiago de Cuba publicada por medios independientes.
Amenazado con larga condena de prisión si no abandona Cuba
La citación derivó en una advertencia sobre las consecuencias que enfrentaría si permanece en el país:
"Tengo dos meses para abandonar definitivamente el país. Si no, voy a ser juzgado por subversión o usurpación de funciones. Enfrentaría un mínimo de nueve a diez años de prisión. No puedo salir del municipio de Santiago de Cuba. A partir de ahora, estoy bajo un proceso de investigación por la Fiscalía por mi actividad, según ellos, 'contrarrevolucionaria'."
De acuerdo con su denuncia, la Seguridad del Estado también le comunicó que mantendría bajo vigilancia su trabajo:
"Me van a estar chequeando todo este tiempo y van a estar observando todo tipo de publicaciones que pudieran salir en cualquier medio independiente referidas a Santiago de Cuba."
El periodista añadió que las amenazas incluyeron el posible lugar donde cumpliría la condena:
"La prisión donde la voy a cumplir estaría fuera de la provincia de Santiago de Cuba, para que mis familiares y yo pasáramos trabajo por seguir al servicio, según ellos, de una potencia extranjera."
Según López Piña, el oficial afirmó además que todos los medios de comunicación independientes cubanos trabajan para los servicios de inteligencia de Estados Unidos.
Detenido y golpeado diez días antes
La amenaza ocurrió unos diez días después de que López Piña fuera detenido y golpeado por agentes policiales y de la Seguridad del Estado en Santiago de Cuba.
El 18 de julio de 2026, el periodista se encontraba en las inmediaciones del parque Abel Santamaría, donde filmaba y entrevistaba a residentes sobre la crisis del transporte, la escasez de alimentos y la falta de agua en la ciudad, cuando fue interceptado por las autoridades.
Los represores lo trasladaron hasta la misma unidad de El Palacete y le rompieron el teléfono que utilizaba para realizar su trabajo:
"Me golpearon de la cintura para abajo. Me amenazaron y me dijeron que yo era un traidor, que podía sufrir una larga condena de prisión y que estuviera preparado para lo que pudiera sucederme por seguir en esta labor, según ellos, subversiva."
Los agentes también le advirtieron que su vida "podía correr peligro en medio de la situación actual del país". La destrucción del teléfono lo dejó sin una de sus principales herramientas de trabajo y comunicación.
López Piña ha sufrido durante los últimos años detenciones, allanamientos, confiscaciones, multas y amenazas relacionadas con su labor periodística y su activismo. En 2024, la organización Cubalex documentó que la Seguridad del Estado ya había amenazado con acusarlo de "usurpación de funciones" por ejercer el periodismo independiente.
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