Hay momentos de la historia oculta de Cuba que deben ser revisitados, cuestionados y revelados al mundo. El cineasta cubano Lilo Vilaplana busca hacerlo con su largometraje de ficción en desarrollo titulado UMAP, basado en los campos de concentración construidos por el régimen de la isla en los años sesenta, bajo el nombre de Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP).
1959: comienza la construcción del totalitarismo en Cuba
Desde los primeros momentos del triunfo de enero de 1959, los "barbudos" bajo el liderazgo de Fidel Castro, comenzaron a ejecutar medidas para preservar su permanencia en el poder. Tres meses después crearon el Instituto Cubano de Artes e Industrias Cinematográficas (ICAIC) con el objetivo de asegurarse una maquinaria de propaganda fiable, controlando así la imagen y el sonido para su provecho.
En el propio año, encarcelaron y fusilaron a centenares de policías, militares y colaboradores del régimen derrocado de Fulgencio Batista que quedaron varados en el país, gestaron la Primera Ley de Reforma Agraria, así como la eliminación gradual de la prensa libre.
A partir de 1960 nacionalizaron las grandes empresas privadas y crearon los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), órgano de vigilancia "voluntaria" y colectiva entre cubanos, y se iniciaron las primeras persecuciones a los religiosos. En 1961 obtienen el control total de la educación hasta transformarla en un sistema de adoctrinamiento.
De esta y otras formas similares fueron ejecutadas medidas —sobre todo— para dejar indefensos a aquellos que pudieron oponerse. Pero una de los más terribles fue la creación en 1965 de las UMAP, concebidas para controlar y suprimir en los campos de trabajo forzado cualquier pensamiento contrario al régimen y su concepto del Hombre Nuevo revolucionario.
"Una de las historias más silenciadas en Cuba"
Lilo Vilaplana, cineasta cubano radicado actualmente en Estados Unidos, se encuentra en la fase de pre-producción del largometraje UMAP, que se remonta a esta etapa dolorosa de la historia cubana, según declara, por:
"La necesidad de contar una de las historias más silenciadas de Cuba: los campos de trabajo forzado creados por el régimen."
Abunda sobre su proyecto:
"La idea comenzó a rondarme hace años, investigando testimonios y escuchando historias que durante mucho tiempo fueron silenciadas. Las dictaduras viven del olvido y del miedo, y la dictadura cubana ha tratado durante décadas de borrar, justificar o minimizar el horror de las UMAP. Este filme es necesario ahora porque todavía hay generaciones que no saben que en Cuba existieron campos de concentración donde encerraron y esclavizaron a miles de cubanos por pensar diferente, por tener fe, por ser artistas o simplemente por ser homosexuales."
"Un acto de memoria"
Como toda película histórica exige, al conceder esta entrevista, Vilaplana se encuentra en el proceso de recopilación de archivos y datos:
"Hemos realizado entrevistas e investigado profundamente todo lo relacionado con las UMAP y escribí el guion junto a Ángel Santiesteban, como hicimos anteriormente con Plantados y Plantadas."
Paralelamente, Vilaplana ha lanzado una campaña de recaudación en GoFundMe donde ha logrado el apoyo de la comunidad cubana, que confía en su veracidad y su mirada realista a este y otros acontecimientos históricos que ha abordado.
En este instante, tiene asegurado el 28 por ciento del total necesario, esperando llegar a su totalidad y agradece:
"Muchas personas se han identificado con el proyecto porque UMAP toca una herida histórica. Hemos recibido apoyo, testimonios y mucha solidaridad de cubanos dentro y fuera de la isla, así como de personas interesadas en defender la memoria y la libertad a través del cine."
La película busca narrar el vía crucis de los confinados en las Unidades Militares de Ayuda a la Producción en la Cuba de los años sesenta: hombres y mujeres que fueron perseguidos, separados de sus familias y enviados a campos de trabajo forzado. Una historia dura, humana y necesaria, donde la dignidad choca contra la represión y el miedo se convierte en sistema:
"Como en mis obras anteriores, el enfoque será crudo y testimonial, con una carga histórica muy directa, sin concesiones ni maquillaje. Es un filme sobre memoria, dolor y resistencia, contado desde la verdad de los que lo vivieron y lo sufrieron."
Lilo Vilaplana confiesa que la producción está condicionada por la recaudación de dicha campaña.
Ir a la web del crowdfunding de la película UMAP
Aún no se pueden precisar fechas de filmación y posible estreno:
"El cine independiente, especialmente cuando enfrenta temas que muchos prefieren silenciar, necesita del apoyo de la gente para mantenerse libre e independiente. Ojalá aparezcan buenos aliados, tanto empresarios como políticos, que entiendan la importancia humana e histórica de este proyecto y quieran apoyar un cine libre, sin censura y sin condicionamientos. Si todo avanza como debe y sobre todo si la recaudación acompaña, el estreno podría ser en 2027, aunque en el cine independiente esas fechas a veces tienen más de 'profecía' que de calendario."
UMAP es uno de los filmes que más tiempo le ha tomado realizar a Vilaplana. En 2024 se lanzó el crowdfunding y en 2026 todavía no cuenta con los recursos suficientes, pero su empeño en seguir filmando sobre la historia de Cuba no lo detiene:
"No es solo una película, es un acto de memoria. Estas historias deben ser contadas sin miedo y sin versiones edulcoradas. El cine, cuando es honesto, también puede ser una forma de justicia. Quiero agradecer a todos los que están apoyando este proyecto, porque sin esa complicidad, este tipo de cine simplemente no existiría."
Lilo Vilaplana, entre Cuba, Colombia y Estados Unidos
Nacido en Nuevitas, provincia de Camagüey, Vilaplana comenzó su camino audiovisual como aficionado, dirigiendo y escribiendo teatro en su ciudad natal. Más tarde, en La Habana se involucra en la televisión, desempeñándose como asistente de dirección en la serie de aventuras Los Papaloteros (1990-1991) realizada por Eduardo Macías, y al mando del programa infantil Dando Vueltas (1991-1997), ambos muy populares entre los cubanos.
En Colombia, donde residió durante 17 años, gestó la mayor parte de su obra, dirigiendo capítulos de la telenovela La Dama de Troya (2008), y de series como El Capo (2009-2014), La mariposa (2010-2011), Mentes en Shock (2010), Sin Retorno, Lynch (2012), entre otras producciones, recibiendo ocho Premios India Catalina y ocho Premios "TVyNovelas".
El episodio "El infierno de Montoya" que dirigió para la serie Arrepentidos (2014-2015) recibió en 2015 el premio Emmy Internacional como Mejor programa de prime time de habla no inglesa en Estados Unidos.
También ha realizado el largometraje El Caballo (2021) y los documentales El Patriota (2024) y Secuestro del Vuelo 495 (2025) bajo el sello de su productora Vilaplana Films. Dirigió en Colombia la cuarta temporada de la serie El Capo y en Miami la película Eva y Adán en Miami (2026), estrenada por la cadena ViX.
Regresa con UMAP después de realizar los largometrajes Plantados (2021) y Plantadas (2023), filmes sobre la realidad de los presos políticos en Cuba en los primeros años de la llegada de Fidel Castro al poder. Con Plantados mereció el Premio del público en el 38 Festival Internacional de Cine de Miami.
Plantadas acumuló cerca de una decena de premios internacionales en el 40 Festival de Miami (Premio del público y el galardón Knight Made in MIA); en el Festival de Cine Independiente de Toronto de CIFT (Premio a la Mejor Película Extranjera / Internacional); y en los Cannes Film Awards 2025, galardones para cine independiente (Mejor película americana y Premio de Derechos Humanos), entre otros.
Lilo Vilaplana y la historia de Cuba
Lilo Vilaplana es miembro del PEN Club de Escritores Cubanos y de la Academia de Historia de Cuba en el Exilio, y muchos lo consideran un "cineasta de la historia de Cuba" desde la diáspora, pero él no se asume así:
"He realizado muchos proyectos comerciales a lo largo de mi carrera, en distintos países y contextos, pero no me interesa encasillarme en etiquetas, solo me considero un artista comprometido con mi tiempo, con la realidad que me rodea y con las historias que siento la responsabilidad de contar. No hago cine para complacer al poder ni para maquillar la historia. Hago cine para contar verdades incómodas. Y mientras haya silencio, manipulación y víctimas sin justicia, películas como UMAP seguirán siendo necesarias."
Sin embargo, es inevitable apreciar una intención común entre Plantados, Plantadas y esta nueva aventura fílmica:
Regresar al inicio"Siento que las tres obras comparten una misma esencia. Podría verse como una trilogía temática sobre la represión y la lucha por la libertad en distintas etapas de nuestra historia. Me motivó esa necesidad de contar una verdad que todavía muchos desconocen y dar voz a quienes sufrieron las UMAP. Aún estamos cerrando detalles, pero habrá rostros conocidos en el elenco y un equipo técnico, artístico y de producción muy comprometido con la dimensión humana e histórica del proyecto."