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Cineastas | Boris González Arenas y su película "Noche y niebla": "Las combinaciones del dolor"

González Arena rodó Noche y niebla cuando trabajaba en la Escuela de Cine de Cuba, pero su expulsión de la institución en 2015 por su "actividad contra el comunismo", fue "el tiro de gracia que imposibilitó la terminación del primer corte".

Fotograma del cortometraje independiente cubano de ficción "Noche y niebla" de Boris González Arenas.
Fotograma del cortometraje independiente cubano de ficción "Noche y niebla" de Boris González Arenas.

El cortometraje de ficción Noche y niebla, escrito y dirigido por el periodista independiente cubano y activista anticastrista Boris González Arenas, fue rodado en 2011 mientras trabajaba en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños (EICTV), de la que también se graduó de la especialidad de Dirección de Ficción.

Boris coordinó la Cátedra de Humanidades de la institución y también impartió clases allí, hasta que fue expulsado en 2015 a causa de sus posturas abiertamente contrarias al régimen, por presiones de la Seguridad del Estado, con la complicidad de los directivos académicos. Después ha dedicado su vida a la lucha contra el régimen cubano, a favor de la libertad de Cuba. 

Fotograma del cortometraje independiente cubano de ficción "Noche y niebla" de Boris González Arenas.
Fotograma del cortometraje independiente cubano de ficción "Noche y niebla" de Boris González Arenas.

El cineasta ha cedido espacio al periodista y al activista. Es colaborador de medios como Diario de Cuba, 14ymedio, Rialta Magazine y El Estornudo, entre otros, y ha sufrido numerosos episodios de represión y secuestro por la policía política cubana. Su voz, consecuente e incómoda para el régimen de la isla, no ha sido callada, y ahora su eco se expande hasta el territorio del cine independiente.

La película esperó durante más de quince años, hasta que logró finalizarla en 2025, y estrenarla mundialmente en el 43° Festival de Cine de Miami, que se celebra del 9 al 19 de abril de 2026.

González Arenas accedió a ser entrevistado por Árbol Invertido, medio informativo independiente cubano, y a confiarnos numerosos detalles de la larga gestación de este proyecto, cuya sinopsis oficial lo resume así: 

Luanda (Yamilka Velázquez) y Vladimir (Carlos Javier García) deben sacar el cadáver de su padre de la casa, una tarea ardua, dado que todo lo que saben está contenido entre esas cuatro paredes. “Todo” realmente significa todo, desde los objetos más ordinarios hasta los recuerdos y la esperanza.

Coméntanos sobre el proceso de concepción del cortometraje Noche y niebla, sobre el desarrollo de la idea, producción (gestión de fondos, apoyos) y rodaje.

Hace ya tanto tiempo que tengo que hacer una arqueología de mi memoria. El guion lo escribí alrededor de 2011, por ahí, y el rodaje lo hicimos en mi casa hacia el 2011 o el 12. El actor protagónico, Carlos Javier García, es un amigo de hace muchos años, enfermo de esquizofrenia, al que apenas se le entiende lo que dice. Fui testigo de alguna salida suya de Mazorra sin poder pronunciar prácticamente nada por los electroshocks. Por suerte después había alguna recuperación hasta el nivel que se puede ver en la película. 

Carlos es un intelectual con muchas ambiciones artísticas, es un pintor vinculado al grupo de artistas outsiders en la galería de Samuel Riera. Entre tantas cosas, tenía que hacer una película para él. 

El pintor cubano Carlos Javier García en el cortometraje cubano independiente de ficción "Noche y niebla" de Boris González Arenas. Fotograma.
El pintor cubano Carlos Javier García en el cortometraje cubano independiente de ficción "Noche y niebla" de Boris González Arenas. Fotograma.

El encierro y la suerte de los dos hermanos, determinados por una experiencia familiar común, pero socialmente diferente, me resulta un tema muy atractivo; igualmente el afecto y el amor como un sentimiento sobrepuesto a las reservas que surgen en cualquier convivencia. Me satisface reflejar la hostilidad del exterior que llega de la vecina [interpretada por Cruz Pérez], que ayuda al mismo tiempo que roba alimentos; esa ambigüedad moral tan universal pero consagrada por el castrismo. No pierdan de vista que ella es la responsable del mural del CDR que adorna Luanda. Todo eso, y un ambiente de fantasía, entre artesanal y teatral, son los elementos que articulan sus dieciséis minutos de duración. 

No hubo otra gestión financiera que la que se derivó de fondos propios y la donación de su tiempo y equipamientos de muchos amigos. O sea, recuerdo que los pagos que tuve que hacer fueron los mínimos, aunque no fueron pocos. Por esa época yo trabajaba en la Escuela de Cine con un salario en dólares. Mi expulsión de la Escuela, por mi actividad contra el comunismo, en enero de 2015, fue el tiro de gracia que imposibilitó la terminación del primer corte, apenas concluido junto a mi amigo Claudio Fuentes, que es uno de los editores. 

Desde entonces durmió el sueño de los justos en un disco duro hasta que Miguel Coyula, con su generosidad y conocimiento, me sugirió terminarla. Para Noche y niebla Miguel fue un ángel caído del cielo. No creo que habría terminado la película. Llevo muchos años en la investigación y el activismo en favor de los derechos humanos, a ello he dedicado mi empeño vital. La mezcla de sonido la hizo Sheyla Pool. La sensibilidad y pericia de ambos, Sheyla y Miguel, son corresponsables del resultado. La posproducción requiere capacidad artística y técnica y equipamiento. Carezco de ellos y nunca habría podido financiarlos. Mucho menos a la altura de dos creadores como Sheyla y Miguel.

El elenco combina entonces actores profesionales y no profesionales. Coméntanos sobre tu decisión de trabajar con ellos y las dinámicas de dirección actoral que estableciste.

Efectivamente, la única actriz profesional es Cruz Pérez, que fue muy amable y desgraciadamente no pudo ver el cortometraje concluido porque murió de COVID en 2021. Alexis Valdés le dedicó unas palabras muy lindas al morir, él la conoció mucho mejor que yo —que solo la conocí en aquellos días—, pero mi aprecio al trabajar con ella se justifica por sus palabras. 

Los protagonistas, Yamilka Velázquez y Carlos Javier García, no son actores, aunque Yamilka es músico y una de las gestoras del proyecto Coco Solo Social Club, cuyas acciones artísticas tienen una tremenda vocación histriónica. Yamilka fue un hallazgo fantástico y somos muy buenos amigos. Es mi criterio, aunque muchas personas lo confirman cuando la ven, que tiene un impacto fundamental para la película. Por cierto, CocoSolo Social Club hizo el tema musical con fragmentos de discursos de Fidel Castro, y se grabó y mezcló en La Paja Recold, el estudio de Porno para Ricardo, en casa de Gorki Águila

Yamilka Velázquez y Carlos Javier García, portagonistas del cortometraje cubano independiente de ficción "Noche y niebla" de Boris González Arenas. Fotograma.
Yamilka Velázquez y Carlos Javier García, portagonistas del cortometraje cubano independiente de ficción "Noche y niebla" de Boris González Arenas. Fotograma.

La voz del padre la hizo mi amigo y colega referencial en el periodismo Reinaldo Escobar. Mientras te respondo esto él está rodeado en su casa por la Seguridad del Estado, pues hoy pasean los restos de los muertos castristas durante el arresto de Nicolás Maduro. Uno de ellos, todo parece indicar, fue el que me golpeó en 2018 en una estación de Pinar del Río donde después pasé una noche en una celda.

Yamilka es el tipo de actriz que colabora en la gestión de la escena durante la filmación. Me gusta mucho cuando pasa eso y puedo dar testimonio de que lo logran actores profesionales y actores que no lo son. En el rodaje con Carlos fue esencial y te aseguro que es notable en la película para los que conocemos las dificultades que se presentaron. Carlos es un hombre muy lastimado en su memoria y coordinación física. El acompañamiento de los gestos con la voz le era imposible al nivel que tenía preconcebido. Hubo que acortar la extensión de los planos por ello, para conseguir que fueran dichos los parlamentos más extensos. 

Quería tomar de él la naturalidad de gestos únicos que conocía de nuestra relación previa. No digo que no estén en la película. Están, pero en un sentido diferente al que tenía preconcebido. Otro tema eran las tomas de un mismo plano, pues su capacidad para repetir una acción era bastante reducida, así como para asimilar marcas en el suelo o en las paredes para diseñar sus movimientos, algo muy habitual en el cine. Por supuesto, digo esto muy satisfecho del resultado y con absoluto respeto a su empeño. 


Nos explicaste antes de la entrevista que tu película toma su título del documental francés Noche y niebla (Nuit et brouillard, 1956) de Alain Resnais. ¿Cómo entiendes que dialoga expresiva y conceptualmente tu cortometraje con esta película?

Respondo en dos partes, pues he visto la película de Resnais de nuevo a partir del cuestionario ya que apenas la recordaba. Noche y niebla, el documental de 1956, supone el paseo de un ente —que se expresa mediante la voz en off—, por lo que diez años antes fueron los campos de concentración nazis y ahora son apenas edificios y otras instalaciones desoladas. Es la memoria que constata el pobre desempeño del espacio para expresar el horror que contuvo. 

He visto la película de nuevo y confirmo, impresionado, porque es una obra maestra, que ese es uno de los propósitos esenciales de Resnais. Lo tiene tan claro que lo plantea desde los paneos iniciales, con los que pasa del prado a las alambradas, del espacio natural a las naves donde el horror tuvo lugar. En un momento usa una frase que podría haberla usado para abrir mi película:

De este dormitorio de ladrillos y de esos sueños atormentados podemos tan solo mostrarnos el caparazón exterior, la superficie.

Ahí está la esencia de esa inspiración que me preguntan. Vivimos en un país donde desde 1959 se sobreponen experiencias traumáticas sin desenlace ni sanación. El cubano y la cubana no alcanzan a reponerse de una tragedia y ya deben encarar otra. Hay tragedias diarias, como procurarse un plato de comida, y otras únicas, como un ser querido muerto de COVID o chikungunya tirado en una cama sin colchón, con médicos encubriendo la falta de medicinas y autoridades sanitarias negando la magnitud de la tragedia. 

Cruz Pérez y Yamilka Velázquez en el cortometraje cubano independiente de ficción "Noche y niebla" de Boris González Arenas. Fotograma.
Cruz Pérez y Yamilka Velázquez en el cortometraje cubano independiente de ficción "Noche y niebla" de Boris González Arenas. Fotograma.

Un amigo activista me contaba días atrás que su padre murió de chikungunya en los peores días de la epidemia. En la funeraria no tenían personal suficiente porque estaban enfermos. Él tuvo que buscar el cuerpo del padre en una morgue abarrotada. Si me permito seguir es porque no podemos encubrir con pudor lo que estamos viviendo. Los cuerpos estaban semidescompuestos —podrán imaginar el olor—, y entre los cadáveres vio el de un niño. 

Cada tragedia tiene su espacio, y después de sesenta años cada espacio es el “caparazón exterior” de un sinnúmero de tragedias. 

No hay imaginación suficiente para las combinaciones del dolor. Un objeto es reutilizado hasta su consumo más absoluto, un villano posa de virtuoso y no pocas actividades íntimas se realizan a la vista de todos. Si el nazismo expresado en la película de Resnais horrorizó por el alcance de su industria de la muerte en tan pocos años, el tiempo es el Zyklon B con el que el castrismo nos extermina. 

¿Después del estreno en el Festival de Cine de Miami, qué ruta de festivales tienes concebida para Noche y niebla?

No tengo ninguna ruta. La presencia de Noche y niebla en el Festival de Cine de Miami se la debo a la sugerencia de Miguel Coyula. Tengo la película inscrita en FilmFreeway. Es una maravilla de plataforma que acabo de conocer y por ahí enviaré a otros festivales.

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