El audio fue grabado en el municipio de Calixto García, en la provincia de Holguín. María Carla Hernández, vicecoordinadora de la Alianza Campesina, describe una situación marcada por apagones casi permanentes: “nos están poniendo 2 horas de corriente, cuando mucho 3”, afirma. Tras ese breve lapso, explica, se pierde la cobertura y dejan de funcionar incluso los teléfonos fijos. En ese contexto, el colapso eléctrico en Cuba se traduce en un problema inmediato para las familias: la imposibilidad de comunicarse ante una urgencia médica o una enfermedad.
Hernández se refiere a la dificultad de sostener la vida diaria en esas condiciones, en particular cuando hay niños en casa. En su mensaje señala que lo que están viviendo ahora no lo habían experimentado antes, ni siquiera en momentos previos de crisis: “Los únicos que sufrimos somos el pueblo mientras esta dictadura siga en pie. Es terrible la situación por la que estamos pasando. Las madres ya no aguantamos más”.
El audio incluye un reproche directo al poder político. “¿Qué les importa a ellos que la gente se muera? ¿Qué les importa a ellos que los niños no tengan qué comer, que pasen las noches enteras en vela, con estos apagones y con la cantidad de mosquitos que hay, con la cantidad de enfermedades?”. El mensaje describe una realidad insostenible, marcada por el miedo y la incertidumbre.
Crisis permanente del sistema eléctrico nacional
El sistema eléctrico cubano arrastra una crisis que dejó de ser episódica para convertirse en una condición permanente. Desde 2024, los cortes de corriente pasaron a marcar la organización diaria del país. En octubre de ese año, Cuba vivió un apagón total tras una avería en la central Antonio Guiteras, uno de los pilares de la generación térmica. La recuperación resultó lenta e inestable y estuvo acompañada por nuevas caídas parciales del servicio en distintas regiones.
A lo largo de 2025, el sistema eléctrico registró varios fallos de gran alcance. En septiembre, un apagón generalizado dejó sin electricidad a buena parte del país; agencias internacionales lo documentaron como el quinto colapso relevante de la red en menos de un año, un dato que evidenció la fragilidad estructural del sistema y su limitada capacidad para sostener la demanda nacional. Meses después, otro apagón masivo afectó con fuerza al occidente del país tras una avería en una línea de transmisión clave.
El 4 de febrero de 2026, la Unión Eléctrica informó de una nueva caída parcial del sistema en la zona oriental del país, que sacó de servicio a la termoeléctrica Felton y a varias instalaciones de apoyo. El incidente dejó sin electricidad a amplias zonas de Holguín, Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo, y afectó a más de tres millones de personas, según reportes oficiales e internacionales.
Estos colapsos se producen sobre un escenario de déficit diario elevado. Los partes oficiales de la Unión Eléctrica registran afectaciones que superan habitualmente las 20 horas diarias, con déficits de generación cercanos o superiores a 1.700 megavatios en los horarios de mayor demanda. La brecha entre la capacidad disponible y el consumo real mantiene al sistema en un estado de tensión constante, donde cualquier fallo técnico deriva en apagones extensos o desconexiones regionales.
Factores externos que agravan el colapso eléctrico en Cuba
La crisis energética de Cuba es el resultado de un modelo de gestión basado en la dependencia externa del combustible y en el deterioro sostenido de la infraestructura eléctrica. Las decisiones y cambios en terceros países agravan una vulnerabilidad que ya estaba instalada.
Hasta 2025, Venezuela fue uno de los principales proveedores de crudo y derivados a Cuba, en el marco de acuerdos bilaterales extendidos desde la década anterior. Ese flujo energético se redujo drásticamente a finales de ese año y principios de 2026: los datos de envío de PDVSA indican que no se registraron cargas significativas desde mediados de diciembre, lo que señala la prácticamente total interrupción de ese suministro tradicional.
Ante esa reducción, México se posicionó como proveedor alternativo de petróleo crudo y productos derivados, bajo un contrato firmado en 2023 entre el Gobierno mexicano y La Habana. En 2025, Petróleos Mexicanos (Pemex) suministró a Cuba, a través de ese acuerdo, cerca de 496 millones de dólares en crudo y combustibles, con envíos que promediaron miles de barriles diarios hasta septiembre de ese año.
La dependencia de México como suministrador energético se vio condicionada por presiones políticas externas. A finales de enero de 2026, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que declara una emergencia nacional sobre Cuba y habilita la imposición de aranceles a países que exporten petróleo a la isla. La medida, amparada en la International Emergency Economic Powers Act (IEEPA), apunta explícitamente a limitar los suministros energéticos —incluidos los procedentes de México— como parte de la presión internacional sobre el Gobierno cubano.
El efecto conjunto de estos factores externos se suma a las deficiencias internas del sistema eléctrico, impidiendo la estabilización de la generación y favoreciendo fallos recurrentes que desembocan en un colapso energético sostenido.
Suministro de crudo a Cuba por país proveedor
| PAÍS PROVEEDOR | PERÍODO | VOLUMEN Y SITUACIÓN |
|---|---|---|
| Venezuela | 2013–2024 | Principal proveedor de crudo y derivados. Envíos sostenidos durante años, con picos superiores a 40.000 bpd y descenso progresivo a partir de 2020 por la crisis operativa de PDVSA. |
| Venezuela | Finales de 2025–2026 | Reducción drástica y casi interrupción del suministro. Tras los acontecimientos del 3 de enero de 2026 en Venezuela —captura de Nicolás Maduro—, los registros de tráfico marítimo no muestran salidas regulares de crudo rumbo a Cuba. La interrupción se vincula a la paralización operativa de PDVSA, mayores riesgos logísticos y el endurecimiento de las condiciones financieras para exportaciones energéticas. |
| México | 2023–2025 | Suministro mediante Pemex con envíos intermitentes. En 2025, los volúmenes oscilaron entre 20.000 y 30.000 bpd, insuficientes para compensar la caída venezolana. |
| Rusia | 2024–2025 | Cargamentos puntuales y asistencia energética limitada. Volúmenes irregulares, sin impacto estructural en la generación eléctrica nacional. |