La investidura de Nasry Asfura como presidente constitucional de Honduras para el período 2026-2030 se concretó tras un proceso de transición marcado por tensiones políticas y desacuerdos institucionales. El acto puso fin al relevo presidencial después de semanas de controversia poselectoral y cuestionamientos promovidos desde el oficialismo saliente.
Nasry Asfura juró cumplir la Constitución y las leyes ante el Congreso Nacional, acompañado por su familia, y recibió la banda presidencial, símbolo del poder republicano. La ceremonia se desarrolló sin incidentes y formalizó el traspaso de mando, pese a un clima político deteriorado en la recta final del gobierno anterior.
Investidura de Nasry Asfura y el cierre del conflicto poselectoral
El nuevo mandatario llegó al poder después de un proceso electoral prolongado, con recuentos y objeciones que retrasaron la certificación definitiva de los resultados. Durante ese período, el Ejecutivo saliente, encabezado por Xiomara Castro, cuestionó el desarrollo del escrutinio y promovió revisiones que alimentaron la confrontación política.
La investidura confirmó finalmente la validez del resultado electoral y cerró la fase más aguda del conflicto poselectoral, en un contexto de fuerte polarización y desgaste institucional.
Un mensaje de ruptura con la confrontación
En su primer discurso como jefe de Estado, Asfura afirmó que su llegada al poder fue posible gracias al respaldo ciudadano expresado en las urnas y al respeto del marco constitucional. Llamó a dejar atrás la confrontación política y aseguró que gobernará sin distinciones ideológicas.
“No más división, no es con insultos ni con venganza que vamos a salir adelante”, afirmó, al tiempo que apeló a la unidad nacional y presentó a Honduras como un país que debe reconstruirse desde la cooperación entre instituciones.
Prioridades del nuevo gobierno de Honduras
El presidente delineó las principales líneas de su administración, centradas en la reducción del tamaño del Estado para ganar eficiencia, la descentralización y el trabajo coordinado con los alcaldes. Señaló además como ejes prioritarios el combate a la inseguridad, la mejora del sistema de salud, la inversión en educación, el impulso a la infraestructura, la reactivación del sector agropecuario, la generación de empleo y el fortalecimiento del turismo.
Asfura pidió al Congreso Nacional respaldo legislativo para avanzar en estas reformas y llamó a ejercer la política desde la humildad, la verdad y la capacidad de perdón.
Un relevo presidencial con desafíos abiertos
Aunque la investidura cerró formalmente la transición, el nuevo gobierno asume en un escenario complejo, con una sociedad polarizada y un Congreso fragmentado que exigirá acuerdos para sacar adelante las reformas anunciadas. La estabilidad política y la reconstrucción de la confianza institucional figuran entre los principales retos del período 2026-2030.
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