La madrugada del 3 de enero de 2026, cuando el presidente Donald Trump compartió que el dictador socialista Nicolás Maduro había sido capturado, los venezolanos en el exilio vivieron celebraciones como si se tratara de un segundo fin de año.
Pero la alegría no se limitó a esa comunidad, sino también a la cubana. Con el júbilo llegó un sentimiento casi desterrado para quienes sufren tiranías. Esperanza. La de un cambio en Cuba, con la caída del dictador chavista cuyos continuos envíos de petróleo mantenían a flote a La Habana.
Las expectativas se multiplicaron luego de que Mike Hammer, embajador estadounidense en la isla, se reuniera con el Comandante interino del Comando Sur. Los comentarios en redes sociales atestiguan la euforia del momento que viven cubanos de todas partes. "Muerte al Comunismo en nuestro hemisferio", posteó Idabell Rosales, promotora cultural cubana en Miami que fundó el Festival del Arte y la Literatura Independiente VISTA. Desde la isla comentó el ensayista Jorge Núñez: "Excelente. Más presión contra el régimen".
La inteligencia artificial imagina una Cuba después del régimen
A la libre expresión en ese espacio etéreo e influyente que han generado las redes sociales, se suma el uso de una herramienta que promete cambiar el mundo: la Inteligencia Artificial (IA) generativa. Muchos cubanos la están usando en algo que parecería trivial, pero que es en verdad un ejercicio de imaginación política a través de videos, memes e imágenes.
Cubanos de a pie imaginan La Habana del futuro junto a la IA, por contraste. De imágenes actuales que representan calles sucias, edificios descorchados y sitios públicos ruinosos, a un espejismo que rehace los espacios con elementos modernos de acero y cristal.
En los videos donde ocurre esa reconstitución y modernización digital de la urbe, se mantienen las distinciones patrimoniales legadas por la cultura hispánica. Pero nuevos rascacielos dejan enanos a aquellos levantados en los años 1950. El mar añil frente a la Bahía de La Habana se llena de botes y yates, y las millas náuticas entre el arrecife a los pies del Malecón y el resto del mundo dejan de estar vedadas para pescadores y pobladores. La ciudad ya no vive más de espaldas al mar.
Otras imágenes muy populares son aquellas en las que, gracias a la IA, se subvierten los símbolos de la revolución. Por ejemplo, el rostro de Donald Trump reemplaza la icónica escultura con el rostro del guerrillero Ernesto Che Guevara, frente a la Plaza de la Revolución. Un nuevo prócer de la independencia para una nueva Cuba futura. La esperanza de Trump como Libertador.
Entre el humor y la esperanza de una Cuba libre
En los campos creativos, la IA puede actuar como un incansable socio para la lluvia de ideas, un generador de borradores iniciales, una herramienta para explorar variaciones estilísticas o un medio para automatizar aspectos laboriosos de la producción —como la edición audiovisual. Así, potencialmente, personas que carecen del know-how o recursos tradicionales para dar vida a sus ideas.
Tal es el caso del rapero Michael Marichal, hábil productor musical, cuyos videos virales, frutos de la IA, abordan la realidad y las quimeras en torno a la isla con el humor al centro. El exiliado imagina la impotencia de los militares castristas frente al poder de las fuerzas estadounidenses: una presunta operación militar sobre Cuba, al estilo Venezuela, en la que los militares norteños se burlan de la anticuada técnica militar castrista; reclutas cubanos que corren despavoridos en cuanto ven llegar las tropas Delta; comunistas marchando y repitiendo consignas, pero no con tono victorioso, sino con rimas que los ridiculizan.
Los materiales producidos con IA no solo resaltan la imaginación o la esperanza salpicadas de humor en cientos de posts. Una milla más allá emerge, como gema en la noche, el uso de la IA para reunir, recomponer o darle un final distinto a duras injusticias bajo el socialismo cubano.
El abrazo que la dictadura les negó
En 2024, el escritor José Gabriel Barrenechea fue detenido por participar en protestas durante un apagón de más de 48 horas continuas en Encrucijada, poblado al centro de la isla. Su madre, Zoila, una frágil anciana de 83 años agonizaba enferma de cáncer, sola; Barrenechea era su único cuidador. Ella suplicó a los militares que le dejaran ver a su hijo antes de morir. La prensa independiente multiplicó su pedido, que secundaron miles de cubanos en redes sociales. Pero solo tuvo un frío silencio de vuelta.
Zoila murió en mayo de 2025. No disfrutó del abrazo de su hijo; le faltaron su mano y compañía en sus últimos momentos. La escena, imaginada por muchos detrás de los titulares de prensa en el momento, cautivó a artistas como Julio Llópiz Casal, que generó un video con IA que reformuló el final de aquella historia.
La escena es simple, pero poderosa. En un abrazo hiperrealista, Zoila y Barrenechea se unen fuertemente. Después de unos segundos la mujer y el preso político se separan, de a poco, hasta que vuelven a dos imágenes separadas —las originales con las que trabajó el artista. En ambas miran a la cámara, al espectador y al lector, que, después del abrazo, reciben por fin un mínimo consuelo.
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