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Es opinión generalizada que Cuba necesita urgentemente un cambio político, económico y social. Que también necesita la sanación del daño antropológico causado por el totalitarismo.
Hoy quiero compartir con ustedes otro cambio, de orden antropológico, que me parece tan urgente y necesario como los mencionados: el cambio de mentalidad.
Aprender en pensar
Con mucha frecuencia topamos con personas que, aunque anhelan el cambio, ellas mismas se sorprenden atrapadas, sin hacerlo consciente, en una mentalidad vieja, obsoleta, inservible para el futuro.
En efecto, sin cambiar la forma de pensar, aún más sin volver a aprender a pensar con cabeza propia, libre y responsable de su libertad, será imposible sostener los cambios económicos, políticos y sociales. No por gusto cuando el Venerable Padre Félix Varela comenzó a fundar la nación cubana lo primero que hizo fue
"Enseñar primero en pensar".
La forma de pensar dependiente de otras cabezas es una manía que se nos ha contagiado e inculcado desde niños. Es una inercia que hay que sacudirse. Es un complejo de subordinación al "qué dirán". Es una característica del hombre-masa, de la despersonalización inducida para evitar la discrepancia, para silenciar a la conciencia propia, para amordazar al "Pepito Grillo" que todos llevamos dentro: la voz de la conciencia moral, nuestra eticidad.
Es necesario cambiar de mentalidad, despertar nuestras conciencias, pensar con cabeza propia en todos los ambientes donde se desarrolla nuestra vida. Cambiar de mentalidad en la familia, en la educación de los hijos y nietos, en la escuela, en el trabajo, en el vecindario, en la Iglesia… Es imposible asumir responsablemente los cambios políticos, económicos y sociales que se avecinan, si seguimos pensando como rebaño, como zombis. Ahora es la hora en que cada cubano, donde quiera que viva, se detenga un momento, levante la cabeza, y comience a usarla de forma libre y autónoma. Sin libertad interior seguiremos siendo esclavos.
Sin cambio de mentalidad, de forma de pensar, no podremos emprender, ni hacernos responsables de la libertad que tanto anhelamos. Sin cambiar de mentalidad no se desarrollará la creatividad, ni el emprendedurismo empresarial, ni las iniciativas privadas sin dependencia del paternalismo del Estado. Vendrán los cambios políticos y económicos y nos sorprenderemos todavía pensando en el Estado, dependiendo de las "orientaciones" que vendrán "de arriba", esperando pasivamente de lo que "darán" de lo que "me toca", de lo que "vendrán" a hacer por nosotros.
Por eso es muy necesario y muy urgente cambiar de mentalidad. El papa san Pablo VI describía ese cambio de mentalidad de forma eminente cuando escribió que es necesario alcanzar y transformar:
"Los criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos de interés, las líneas de pensamiento, las fuentes inspiradoras y los modelos de vida de la humanidad." (Evangelii nuntiandi, No. 19).
Propuestas
No hay que esperar nada, no hay que esperar por nadie. Cada cubano puede comenzar ahora mismo a realizar el cambio de base de todos los cambios: el cambio de mentalidad, la transformación de la forma de pensar, de discernir, de decidir.
Sugiero algunas propuestas:
- Cambiar aquellos criterios para analizar alternativas, para juzgar situaciones que nos afectan, para discernir cuáles deben ser nuestras opciones, actitudes y acciones en cada momento de las transformaciones que vienen. Los criterios de juicio no son para juzgar a las personas, para eso está Dios y están los tribunales. Los criterios de juicio son para formar nuestra conciencia moral, nuestros principios éticos, y poder identificar y distinguir el bien del mal.
- Identificar y asumir nuestra propia escala de valores. ¿Qué es lo que "vale" más en nuestra vida? ¿Por cuáles valores vale la pena vivir, sacrificarse y trabajar? ¿Qué vale más: mi alma o simular en la vida por conveniencia? ¿Qué vale más: el ser yo mismo o el "tener" o el "poder"?
- ¿Cuáles son y serán mis principales puntos de interés, vale decir, mis intereses prioritarios, cuando ocurran los cambios políticos, económicos y sociales? Ojalá que mis puntos de interés coincidan con mis principios y valores fundamentales y no vuelva a dejarme arrastrar, manipular, domesticar en rebaño, por los intereses y maniobras del poder o del tener.
- Ante una nueva época, ante cambios sustanciales en lo político, en lo económico, en lo social, es indispensable y urgente transformar aquellas líneas de pensamiento que pertenecen a lo perverso, al pasado de dominación, al complejo de subordinación, al miedo a la represión, a la simulación acomodaticia. Ningún cambio será verdadero y profundo si no cambiamos para la verdad, para el bien y para una vida mejor. Revisemos en nuestras familias, en nuestros trabajos, en nuestras iglesias inclusive, cómo se nos han colado, infiltrado y asentado, las líneas de pensamiento, las intrigas, las desconfianzas y las simulaciones que vienen del sistema que ya ha caducado. Es necesario sacar fuera, purificar, identificar, esas manías de la mundanidad para transformar nuestra vida en nuestros hogares, escuelas, empresas e iglesias.
- Para cambiar nuestra mentalidad, es necesario también cambiar las fuentes que nos inspiran, es decir, qué lecturas, qué medios de comunicación, qué expresiones culturales, qué formas educativas, qué tipo de redes sociales nos sirven de inspiración. Nadie cambia de mentalidad manteniendo las fuentes de inspiración del mismo pasado que queremos cambiar.
- Y por último, pero no menos importante: para cambiar de mentalidad es necesario cambiar los modelos de vida que nos sirvan de paradigmas, de ejemplos, de guías éticas y cívicas. En todos los cambios trascendentales, son necesarias personas inspiradoras, modelos de vida coherentes, hombres y mujeres con vocación de servicio, altos ideales y compromiso demostrado con los hechos y sus frutos. Cada pueblo, cada época, cada cambio, tiene sus modelos de vida, sus personas referentes que dan luz y abren caminos, sin imponer, sin reprimir, sin engañar. Inspiran, no imponen. Actúan, no alardean. Sirven, no trepan.
Cuba y cada uno de nosotros, los cubanos, necesitamos perentoriamente aprender a pensar lo nuevo, despertar nuestra creatividad e iniciativa y, despojándonos de la vieja mentalidad, entrarle a los cambios de la nueva etapa con nuestra forma de pensar renovada en la verdad, el bien y la belleza.
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