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La Otra Actualidad | Audio filtrado de Delcy Rodríguez: "Si no obedecíamos, nos mataban"

Un audio filtrado de Delcy Rodríguez, divulgado por The Guardian, describe amenazas de muerte y presiones políticas tras la captura de Nicolás Maduro, y aporta nuevas claves sobre la crisis del poder en Venezuela.

Un audio filtrado de Delcy Rodríguez relata lo que supuestamente ocurrió tras la captura de Nicolás Maduro.

El audio filtrado de Delcy Rodríguez, difundido por The Guardian (Reino Unido), recoge el relato que la vicepresidenta venezolana ofrece en una reunión interna del oficialismo sobre los hechos vinculados a la captura de Nicolás Maduro. En su versión, Rodríguez describe un escenario de amenazas, presión extrema y decisiones adoptadas bajo un plazo límite. La grabación aparece en un momento de alta incertidumbre política y vuelve a colocar bajo escrutinio la gestión del poder tras la salida de Maduro.

Qué se dice en el audio filtrado de Delcy Rodríguez

En la grabación, Delcy Rodríguez relata ante dirigentes del oficialismo lo que, según su versión, ocurrió inmediatamente después de la captura de Nicolás Maduro. Afirma que ella, Jorge Rodríguez —presidente de la Asamblea Nacional— y Diosdado Cabello —primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela— fueron sometidos a presiones directas por parte de Estados Unidos, con un plazo de 15 minutos para responder a las exigencias planteadas y bajo amenaza de muerte en caso de negativa.

Rodríguez sostiene que, en los primeros momentos, se les hizo creer que Maduro y Cilia Flores habían sido ejecutados y no detenidos, lo que generó una situación de extrema tensión y desorientación. Ese factor, explica, condicionó las decisiones iniciales del núcleo dirigente, que actuó —según su relato— bajo un clima de miedo y chantaje.

En su intervención, la vicepresidenta justifica las acciones posteriores como una estrategia orientada a evitar un colapso inmediato, preservar el control institucional y sostener el mando político. Presenta la cooperación como una maniobra para ganar tiempo, mantener cohesión interna y administrar la transición desde dentro del poder, en un entorno que describe como marcado por presión externa constante.

Relatos en conflicto

El contenido del audio contrasta con la línea pública adoptada posteriormente por el oficialismo. Mientras la grabación sugiere decisiones tomadas bajo coacción, el discurso oficial ha privilegiado un marco de soberanía y legitimidad institucional, evitando admitir condicionamientos externos o escenarios de ultimátum.

Desde Washington, en cambio, la narrativa se ha formulado en términos de hechos consumados y conducción del proceso. La cooperación aparece como exigencia y la transición como un escenario bajo condiciones, con un relato que subraya capacidad de presión y dirección política sobre la etapa posterior.

El contraste entre estas versiones revela no solo diferencias de interpretación, sino objetivos comunicacionales distintos: justificar decisiones en el plano interno, sostener autoridad hacia afuera y exhibir control desde el ámbito internacional.

El tablero político tras la captura de Maduro

La divulgación del audio se produce en un momento de reordenamiento acelerado dentro del chavismo. La captura de Nicolás Maduro a inicios de enero de 2026 abrió un vacío inmediato de conducción, alteró la cadena de mando y obligó al núcleo dirigente a gestionar una transición bajo condiciones excepcionales.

En ese escenario, el poder enfrenta tensiones internas, incertidumbre en la red de lealtades y el riesgo de fisuras en el aparato de seguridad y control territorial. A ello se suma un aumento del escrutinio internacional y una presión constante sobre cada movimiento político, comunicacional y administrativo.

Delcy Rodríguez y Donald Trump

La relación entre la administración de Donald Trump y el entorno de Delcy Rodríguez quedó situada en el centro del reordenamiento político venezolano. En ese marco, The Guardian publicó que la vicepresidenta venezolana y Jorge Rodríguez habrían enviado señales de disposición a cooperar con Washington antes del operativo, a través de contactos discretos con intermediación internacional. Esa versión, basada en fuentes, no ha estado acompañada de confirmación documental pública, y fue seguida por desmentidos y reacciones defensivas en el campo oficialista, conscientes del costo político que implicaría admitir una negociación previa.

Posteriormente, se incorporó un elemento público y verificable: la forma en que ambos presentaron en redes su primera conversación directa. Trump difundió un mensaje de tono triunfalista, describió la llamada como “muy buena”, elogió a Rodríguez y afirmó que se discutieron petróleo, minerales, comercio y seguridad nacional, proyectando el contacto como una futura “asociación” y como parte de un plan para “estabilizar” y “reconstruir” Venezuela. En su encuadre, la conversación aparece como un avance político con resultados por venir y con Washington marcando el ritmo.

Rodríguez, en cambio, optó por un tono institucional. Confirmó una conversación “larga” y “productiva”, enmarcada en el respeto mutuo, y habló de una “agenda de trabajo” bilateral y de “asuntos pendientes” entre ambos gobiernos, sin precisar compromisos concretos.

Qué pasa con María Corina Machado

El vínculo entre María Corina Machado y Donald Trump se ha movido sobre todo en el terreno de las señales políticas y la disputa por la centralidad opositora en la fase posterior a Maduro. En enero, Trump afirmó que consideraba involucrar a Machado “de alguna manera” en el futuro de Venezuela, sin definir funciones, atribuciones ni hoja de ruta. Esa formulación —deliberadamente abierta— sugiere reconocimiento simbólico y margen de negociación, pero no equivale a un nombramiento ni a un esquema operativo concreto.

Machado buscó reforzar legitimidad y visibilidad internacional con gestos de alto impacto, incluida una reunión con Trump ampliamente difundida, en un momento en que parte del debate giraba en torno a quién conduciría la transición y con qué respaldo. 

La tensión de fondo es clara: mientras el poder efectivo en Caracas se organiza alrededor del aparato estatal bajo dirección interina, Machado intenta evitar quedar relegada a un rol meramente testimonial. Por eso, el dato relevante no es solo el contacto, sino lo que aún no existe de forma verificable: no hay una definición pública consistente sobre el papel real que Washington estaría dispuesto a concederle, ni sobre cómo se traduciría su liderazgo en decisiones institucionales dentro del país.

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