En la conferencia de prensa ofrecida en Mar-a-Lago (Florida) el 3 de enero de 2026, el presidente Donald Trump declara que todas las figuras políticas y militares de Venezuela deben "entender que lo que le pasó a Maduro les puede pasar a ellos. Les pasará si no son justos, equitativos, incluso con su propia gente".
Después de que fuerzas especiales del ejército estadounidense capturaran al dictador Nicolás Maduro en la madrugada de ese mismo día y lo extrajeran de Venezuela junto a su esposa Cilia Flores, Trump informa que Estados Unidos se encargará de:
Dirigir el país hasta el momento en que podamos hacer una transición segura, adecuada, y juiciosa. Vamos a administrarla con un grupo, y nos aseguraremos de que se administre adecuadamente.
La armada estadounidense continúa desplegada
El presidente de los Estados Unidos aclara que para garantizar esta administración:
La Armada Americana permanece lista, en posición, y los Estados Unidos retiene todas las opciones militares hasta que las demandas de Estados Unidos hayan sido completamente cumplidas y satisfechas.
Reconstrucción de la industria petrolera venezolana
Trump explica que no quiere verse envuelto en un escenario en el que “alguien más entre” y se repita “la misma situación” del “último largo periodo de años”. Además, detalla que se concentrarán en la reconstrucción de la infraestructura petrolera de Venezuela, para “que el petróleo fluya de la manera que debería”, pues hasta el momento tenía un "flujo menor". Este proceso costará “miles de millones de dólares”:
Será pagado directamente por las compañías petroleras. Se les reembolsará por lo que están haciendo, pero eso se va a pagar.
Captura y traslado de Maduro a los Estados Unidos
En la madrugada del 3 de enero, Venezuela fue escenario de una operación militar de gran escala organizada por los Estados Unidos. En Caracas y zonas cercanas se registraron fuertes explosiones, columnas de humo, sobrevuelos nocturnos y cortes del suministro eléctrico, especialmente en áreas próximas a instalaciones militares estratégicas. El gobierno declaró una "conmoción externa" ante los bombardeos.
En una conferencia telefónica, la vicepresidenta Delcy Rodríguez reconoció que el gobierno venezolano desconocía el peradero de Maduro y pidió "fe de vida" a los Estados Unidos.
Horas después, Trump anunció en la red Truth Social que Maduro había sido capturado, y en un segundo comunicado, publicó la primera foto del mandatario esposado, a bordo del buque "USS Iwo Jima". Posteriores videos difundidos por medios internacionales mostraron la llegada de Maduro y su esposa a los Estados Unidos, y su traslado por agentes de la Administración de Control de Drogas (DEA).
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