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Cuba Adentro

Muchos cubanos salen cada día a recolectar leña. La crisis energética los fuerza a recorrer largas distancias para garantizar la cocción de sus alimentos.

Un campesino cubano sin recursos trabaja sembrados de yuca y sostiene a sus padres ancianos, uno de ellos enfermo de cáncer.

"Tengo dos meses para abandonar definitivamente el país. Si no, voy a ser juzgado y enfrentaría un mínimo de nueve a diez años de prisión", denunció.

Apagones constantes, falta de agua y salarios insuficientes obligan a niños, madres y jubilados cubanos a sobrevivir entre el calor, la sed y el hambre.

La familia, la Iglesia y demás proyectos educativos cubanos tienen la enorme y gravísima responsabilidad de garantizar una profunda sanación nacional.

Una abuela de Banes, Holguín, publicó un anuncio en las redes sociales para vender uno de sus riñones, para de ese modo alimentar a sus nietos.

Una denuncia o un problema lejos de La Habana puede tardar en conocerse o quedar invisible. ¿Los medios reflejan por igual la realidad de las provincias?

Estudiar, encontrar empleo y acceder a servicios puede depender del lugar donde se vive en Cuba. ¿La Habana concentra las mejores oportunidades?

Un jubilado cubano recibe 1.700 pesos al mes, una pensión que no le permite garantizar el almuerzo diario ni comprar carbón para cocinar.

"Conseguir un medicamento en la isla depende cada vez menos de presentar recetas en farmacias estatales y más de poder acceder a los circuitos informales."

"Acaban de matar a una muchacha con tres hijos", denunció una mujer en redes. "Fue al hospital de Mayarí, allí le pusieron una sangre que tenía veneno".

Cuba enfrenta el verano de 2026 con temperaturas extremas, apagones de más de 30 horas diarias y salarios que no alcanzan ni para comprar agua fría y hielo.

Monseñor José Siro González Bacallao (1930-2021) vivió "ofreciendo en la Eucaristía, diariamente, la vida, los sufrimientos y los gozos de nuestro pueblo."