El 10 de marzo de 2026, el muy visitado podcast Today, explained, de la cadena multimedia estadounidense VOX, entrevistó al periodista cubano en el exilio Yoe Suárez.
Durante esa conversación con la conocida reportera radial Noel King, Suárez abordó la realidad de la isla. También compartió su historia personal haciendo periodismo dentro del régimen totalitario, para los casi veinte millones de seguidores del medio en distintas plataformas.
Por su impacto, compartimos una transcripción de la charla en Árbol Invertido, medio informativo independiente cubano.
Usted salió de Cuba en el verano de 2022. ¿Por qué?
Abandoné Cuba, básicamente, debido a la persecución que el régimen impone a los periodistas, a los activistas independientes y a las personas que desean libertad para la isla, un cambio.
Y yo era uno de ellos. Realizaba reportajes —periodismo de investigación— sobre temas como la tortura, los presos políticos y la persecución de las minorías religiosas.
Eso me convirtió en un blanco, y el régimen me acosó de diversas maneras. En una ocasión fui secuestrado por la policía política. Fui detenido varias veces. Mi familia fue objeto de acoso: mi madre y también mi esposa, que también es periodista. El punto de quiebre para nosotros fue cuando el régimen dijo: "Ustedes están criando a un niño —en ese momento teníamos un bebé— que se convertirá en contrarrevolucionario porque ustedes son contrarrevolucionarios. Así que les vamos a quitar a su hijo."
Mi esposa y yo hablamos sobre eso, pues creemos que la familia es la primera patria y teníamos que proteger a nuestro hijo. Creo que lo protegimos, o intentamos protegerlo, tanto como pudimos.
Por ejemplo, hubo un momento en que la policía política me secuestró en plena calle. Yo iba caminando por el barrio, intentando sacar dinero de un cajero automático, cuando de repente llegó la policía política y me dijo:
"Tienes que venir con nosotros".
Básicamente, intentaban amenazarme debido a mis reportajes de investigación sobre presos políticos, torturas y ese tipo de temas. Mientras tanto, mi esposa me esperaba en casa con el almuerzo listo. Me estaba esperando, pero simplemente no me vio regresar. Así que tuvimos que lidiar con esa situación; nuestro hijo era pequeño, pero preguntaba:
"¿Dónde está papá?."
Me liberaron unas dos horas después, pero no quise contarle —ni mostrarle delante de él— lo que había sucedido, porque no quiero que odie a su país, el país donde nació. Yo sí puedo distinguir entre el país —que es maravilloso, un paraíso geográfico con una historia asombrosa— y el gobierno, que es terrible; el sistema es terrible, diabólico.
Por eso, no quiero que él quede traumatizado ni que piense:
"Odio este país, odio este pedazo de tierra por lo que le hicieron a mi papá o a mi mamá, o por el sufrimiento que padeció mi madre."
¿Cómo es vivir en Cuba?
El 89% de los hogares cubanos viven en la pobreza extrema; siete de cada diez cubanos no pueden hacer las tres comidas diarias debido a la falta de dinero o a la escasez de alimentos.
Otro problema es que, cuando logras conseguir algo de comida, los apagones son tan prolongados que corres el riesgo de perder los alimentos que tienes en el refrigerador; se echan a perder. Y resulta sumamente triste ver lo largas que son las filas para conseguir comida; filas que yo mismo tuve que hacer antes de llegar aquí, a Estados Unidos. Esas filas... podrían pasar doce horas, solo para conseguir un trozo de pollo; algo que no es suficiente para alimentar a tu familia.
Así que la desesperación es palpable; es inmensa en Cuba. Se puede sentir la desesperación.
Es en el contexto de todo esto que el presidente Trump dice que desea un cambio de régimen en Cuba. No está siendo sutil al respecto; de hecho, lo está proclamando a viva voz. ¿Qué opina usted de que esto provenga de Trump?
Creo que Cuba necesita un cambio, un gran cambio, y no un cambio meramente cosmético. Cuba necesita un cambio de sistema.
El sistema centralizado bajo el Partido Comunista ha estado destruyendo no solo la economía, sino también la vida de miles de familias. Hay separaciones. Mi familia y yo tuvimos la gran suerte de poder llegar juntos a Estados Unidos; sin embargo, tenemos muchos amigos y familiares que están siendo separados a causa de la migración, a causa del exilio.
Lo que se siente ahora en Cuba es esperanza. La gente también experimenta una mezcla de ansiedad, pues nadie sabe qué va a suceder. Pero la gente cree que hay esperanza gracias a las políticas que está implementando el presidente Trump.
Especialmente porque Marco Rubio forma parte de su equipo y, debido a sus raíces cubanas, Marco Rubio comprende realmente lo que está ocurriendo en la región del Caribe y en América Latina.
¿Cómo sería ese cambio? Usted ha dicho que desea un cambio, pero ¿a qué se refiere específicamente?
La soberanía de Cuba debe residir en el pueblo.
Usted desea elecciones...
Por supuesto. Y deseo un sistema pluripartidista y una república. Una Cuba restituida a la órbita de Occidente. No quiero que ideologías extranjeras —como el socialismo, que es ajeno a Cuba— sigan destruyendo la economía y las vidas de millones de personas.
Los presidentes estadounidenses han intentado encontrar formas de tratar con Cuba desde hace generaciones. ¿Verdad? El presidente Obama restableció las relaciones diplomáticas con Cuba. Como resultado, Raúl Castro comenzó a liberalizar la economía. Sin embargo, el presidente Trump es diferente, ya que en ambos mandatos ha adoptado una postura mucho más agresiva. ¿Preferiría que no fuera Donald Trump quien intentara impulsar estos cambios en Cuba, o considera que este es un caso en el que, en realidad, solo Trump podría llevar a cabo los cambios?
Esa es una buena pregunta. Viví en Cuba durante la era de Obama, y creo que mucha gente albergaba una esperanza genuina respecto a ese enfoque diferente; no porque vieran a Obama como una figura excepcional, sino porque la gente deseaba librarse del sistema socialista. Por eso muchos pensaba sobre lo de Obama:
"Mira, si vas a negociar con la tiranía, esperaremos a ver qué pasa; te daremos un margen de confianza para ver qué sucede en la isla."
La cuestión es que, lamentablemente, durante la era de Obama no vimos los cambios —los grandes cambios— que la gente necesitaba: la liberación de los presos políticos, o una liberalización del panorama político, el pluripartidismo. Eso no lo vimos.
El enfoque de Trump está más conectado con el Partido Republicano y con el influyente lobby cubanoamericano presente en la política estadounidense. Y, desde hace décadas, el enfoque de ese lobby ha demostrado ser el más acertado a lo largo de los años; y ese sigue siendo el caso hoy en día.
Podría resultar controvertido para algunos. Creo que en Trump eso es una característica inherente, no un defecto. Pero creo que su enfoque ha infundido mucha esperanza a los cubanos; y, precisamente por ello, los cubanos están dispuestos a concederle a Trump un margen de confianza, tal como hicieron algunos con Obama.
Los cubanos están deseosos de ver un cambio. Si ese cambio proviene de Trump, o si proviene de otro líder político, creo que a una buena parte le da igual.
Entonces, supongamos que el presidente Trump interviene y logra forzar un cambio de régimen en Cuba. ¿Qué significaría eso para usted y para su familia?
Bueno, me encantaría regresar a la isla. Me encantaría reencontrarme con mi abuelo, que tiene 96 años. Me encantaría que él conociera a mi hijo pequeño, quien representa ahora la primera generación de cubanoamericanos en el exilio de nuestra familia.
Me encantaría que mi madre conociera a su nieto; y volver a caminar juntos por esos lugares que significan tanto para mi esposa y para mí, tanto en La Habana como en Camagüey.
Muchos cubanos tienen la mente puesta precisamente en eso. He estado hablando con mis amigos:
"¿Se imaginan si pudiéramos volver a ir juntos a nuestra iglesia? ¿Ir a esos parques donde simplemente conversábamos durante horas?."
Sería maravilloso. Por eso mucha gente tiene —y necesita— esperanza: porque realmente extrañan lo que han perdido en la isla; en algunos casos, por razones políticas; porque te apartan (como en mi caso); por tus ideas. No por ser un criminal, sino por tus ideas.